Cullera garantiza la alimentación de 50 niños sin recursos durante el verano

REDACCIÓN ALZIRA.

Llega el verano y los comedores escolares bajan la persiana. Lo que es sinónimo de vacaciones para la gran mayoría de la población, sigue siendo un problema para no pocas familias con escasos recursos. Por eso, el Ayuntamiento de Cullera vuelve a poner en marcha por tercer año consecutivo el comedor social, un servicio que garantiza la alimentación fuera del período lectivo a todos los menores en riesgo de exclusión.

En la jornada de ayer entró en funcionamiento y permanecerá abierto durante julio y agosto. El municipio ribereño fue uno de los pioneros en esta materia y la intención es mantener el servicio mientras no desaparezcan las desigualdades sociales.

Casi medio centenar de pequeños disfrutarán de una alimentación sana y equilibrada al mismo tiempo que aprovecharán el verano para hacer deporte y divertirse con otros menores y aprender. La concejalía de Servicios Sociales impulsa esta medida, una de las muchas que el consistorio cullerense ha implementado desde hace dos años para paliar los efectos de la crisis.

«La crisis social, aunque menor, persiste porque muchas familias han quedado fuera del sistema y la prueba es que cada año seguimos teniendo demandantes», explica la concejala del área, Francesca Ortiz. El servicio no tiene límite de plazas ni de plazos.

El comedor se complementa con otro tipo de actividades dependiendo de la edad de los usuarios. Los más pequeños disfrutan de la Escola d'Estiu con actividades lúdicas y acuáticas. Los mayores tienen además la opción de involucrarse en actividades deportivas. Al mismo tiempo, siguen en marcha la ludoteca, el TAPIS y el Centro de Día, servicios estos últimos activos también en invierno. La asistencia al comedor es obligatoria para todos los menores inscritos en las actividades de verano de la concejalía de Servicios Sociales. Así se asegura que todos cumplen con el plan de alimentación.

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