Cullera celebra 35 años de fraternidad

El alcalde y concejales con la hélice regalada por el municipio francés. / lp

La localidad conmemora la unión con Le Bourget con la visita de una delegaciónLos franceses se enamoraron del municipio de la Ribera tras ver unas fotos y 'persiguieron' al alcalde para hermanarse

REDACCIÓN CULLERA.

Las localidades de Cullera y Le Bourget celebran 35 años de fraternidad. Los dos municipios viven estos días unas jornadas de convivencia y afianzan sus lazos, que se iniciaron de forma bastante peculiar hace más de tres décadas cuando la insistencia de los franceses propició el hermanamiento.

El alcalde de Cullera, Jordi Mayor, ha presidido en el salón de plenos de la Casa Consistorial la ceremonia oficial de hermanamiento, de la que estuvo ausente el primer edil de la localidad parisina, Vincent Capo-Canellas, al encontrarse en negociaciones para dejar la alcaldía tras haber sido elegido senador, motivo por el cual Mayor quiso trasladarle públicamente sus felicitaciones. También estuvo presente el concejal de Hermanamiento, Javier Cantos; la presidenta del comité de hermanamiento cullerense, Conxa Piris; el concejal francés Philippe Robert y el presidente del comité de hermanamiento de Le Bourget, Jean-Pierre López.

El primer edil cullerense rememoró el proceso de hermanamiento de ambas localidades, que se remonta al período de gobierno del socialista Enrique Chulio, el primer alcalde democrático tras la dictadura franquista. Chulio estaba empecinado en hermanarse con la localidad natal del entonces presidente de la República Francesa, François Miterrand. Sin embargo, sus planes se vieron truncados.

En la convención de la Federación Mundial de Ciudades Unidas, celebrada en Madrid para fomentar los hermanamientos, Chulio fue 'perseguido' hasta la saciedad por los representantes de Le Bourget, que habían visto fotos de Cullera y se habían, literalmente, enamorado de la ciudad después de que uno de sus vecinos hubiera ganado un torneo internacional de tenis organizado en Cullera y hubiera hablado maravillas de la ciudad costera. Fue tal la insistencia, que Chulio acabó cediendo en su empeño y aceptó el hermanamiento con la localidad cercana a París, aspecto que valoró muy positivamente.

Desde entonces se ha forjado una relación de amistad que perdura más de tres décadas después y que hoy vive un buen momento con el reto de 'rejuvenecer' a los participantes en los intercambios que realizan ambas localidades.

Los vínculos entre Cullera y Le Bourget se extienden a otros aspectos más allá de los intercambios. Uno de los más destacables es la gran aportación de turistas galos al municipio. Actualmente, más de la mitad de los turistas internacionales que llegan a la ciudad (un 33 % del global de visitantes) proceden de Francia. Un dato que obliga a la ciudad turística a 'cuidar' a los visitantes franceses y ofrecer servicios para seguir consiguiendo su fidelización.

Pero no solo eso, Le Bourget es sede de uno de los aeropuertos más importantes de Francia y cuenta con un museo de la aeronáutica. Cullera, por su parte, fue la cuna de uno de los pioneros de la aviación española, Juan Olivert Serra y realizó el primer vuelo motorizado de España.

Para conmemorar estos hechos, Mayor recibió ayer de la delegación francesa una hélice de avión que simboliza los lazos entre ambas localidades. Por su parte, Cullera regaló a la delegación francesa un 'socarrat' elaborado en el taller de cerámica municipal.

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