Cerdà se salta una estación

Tiempo le ha faltado al Partido Popular para reprocharle al alcalde de Xàtiva que no sabe cuáles son las estaciones del año. Y es que en el saluda de las fallas, Roger Cerdà comienza su artículo diciendo que «com cada any, des de fa més de segle i mig, la tardor ens abandona de la mà del soroll, el color i la música de les falles». Cuando es evidente que lo que nos abandona con el preludio de la primavera es «l'hivern», no «la tardor». Cualquiera diría que el texto se lo escribió la misma agencia de imagen y comunicación que contrató para promocionar la ciudad y que en sus indocumentadas circulares de prensa aseguraba que lo mejor de Xàtiva eran sus vinos, que el Real Monasterio de Santa Clara o de la Asunción eran dos conventos distintos y que la casa natalicia de Alejandro VI era visitable.

Alcocel se equivoca de bando. El concejal de Esquerra Unida Miguel Alcocel se ha vuelto a meter en un lío. Rebotó un comentario a favor de los individuos que agredieron a dos guardias civiles y a sus respectivas parejas cuando se encontraban en un bar de Alsasua (Navarra): «Los chavales de Altsasu (Adur, Jokin eta Oihan) llevan 485 días en la cárcel». Y no ha faltado quien se lo ha reprochado. Si se supone que eres demócrata y te pones del lado de los que le rompen el tobillo a un teniente, hieren a un sargento e insultan a sus novias por el hecho de ser o ir con guardias civiles, y, no contentos con ello, se enfrentan a los agentes de la policía foral que acuden en su auxilio y después protagonizan diversos altercados ante la comisaría de dicho cuerpo autonómico es fácil que quien no lleve tus orejeras vea las cosas de una manera diferente.

Descreimiento participativo. El edil de Participación Ciudadana tiene motivos para no sentirse muy satisfecho. Si la primera edición de los presupuestos participativos acabó como una merienda de negros (tripartitos), la segunda no ha empezado mucho mejor. Es como si la gente le hubiera dicho: a otro perro con ese hueso, pues el número de propuestas se ha reducido a la mitad. De 61 se ha pasado a 32 y sólo 19 de ellas han sido sugeridas por asociaciones (10) o particulares (19). Las restantes surgieron de los equipos sectoriales organizados por el mismo Alcocel. Con todo y con eso, el concejal de Esquerra Unida ha atribuido el descenso al replanteamiento de las bases del programa.

Muchas averías son éstas. Ojo al Cristo que es de plata. ¿Se está queriendo privatizar la gestión del servicio de aguas potables, un bien que es público desde tiempo inmemorial? Mosqueado por la cantidad de averías que se vienen registrando desde los tiempos de Enrique Perigüell, el periodista Félix Lluch se lo preguntó el pasado día 7 al concejal Ignacio Reig. Y éste se lo negó. Pero con posterioridad a esta comparecencia ante los micrófonos de Radio Xàtiva trascendió que la junta de gobierno del Ayuntamiento había tenido que aprobar el pago de un total de 2.235 euros por las 148 horas extras que los tres fontaneros de la plantilla municipal habían tenido realizar para atender las distintas interrupciones que se habían producido en el suministro y convendría estar ojo avizor. El agua es un cristalino objeto de deseo y la de Bellús, un potente manantial de los que ya no quedan en la Comunidad Valenciana, más. Muy necios seríamos si nos la dejáramos arrebatar por cualquiera de los buitres que la desean. Además, qué son tres fontaneros para una corporación que está acabando ella sola con el paro existente en la ciudad. ¿No será más importante el abastecimiento de la población que los prescindibles puestos de trabajo creados por Xelo Angulo, Miguel Alcocel «et alii».

De criticar a financiar. Hablando de horas extras municipales, malos periodistas seríamos si no recordáramos al lector las acusaciones de inscripción irregular de extranjeros en el censo e incorporación de la presidenta de la Asociación de Inmigrantes Búlgaros en España (AIBE) Balcan a la candidatura del Partido Popular que formuló el PSPV contra Alfonso Rus en las actuales circunstancias. En la relación de horas de más trabajadas que el ayuntamiento de la capital de La Costera presidido por Roger Cerdà i Boluda figuran los 1.837 euros abonados a los tres conserjes que se turnan para abrir los domingos la escuela donde dicha entidad imparte clases de cultura búlgara a los hijos de matrimonios de esta nacionalidad. Por la boca muere el pez.

No es no fallero. De bajón cabe calificar, ahora ya sin ninguna duda, el hecho de que la concejala de la Mujer del Ayuntamiento de Xàtiva, Cesca Chapí, no hiciera extensible su campaña en contra de las micro y macro agresiones machistas a las fallas, como sí hicieron sus colegas de las ciudades de Alzira y Algemesí. A las feministas de La Ribera no se les fue el santo al cielo por culpa del 8M y se hincharon a imprimir pegatinas, octavillas, vasos, servilletas con mensajes contrarios al sexismo y las agresiones para distribuirlos durante las fiestas josefinas celebradas en las localidades de la comarca de La Ribera.

El que lo usa, que lo cuide. La concejala de Urbanismo del Ayuntamiento de Xàtiva, Cristina Suñer está demostrando un gran sentido práctico en sus acciones. Tras promover la mutación demanial subjetiva del edificio de la comisaría de policía a fin de que el Ministerio del Interior pueda invertir en su reforma y mantenimiento, ha impulsado la cesión del antiguo hospital a la Mancomunidad de Municipios de La Costera y La Canal para que dicha entidad haga lo propio y -esto ya lo añadimos nosotros- no se lo gaste todo en personal y concursos de fotos. Si el mismo sentido común hubiera imperado cuando las clarisas vendieron el Real Monasterio de Santa Clara, quién sabe, igual a la empresa que lo adquirió le había dado de convertirlo en hotel antes de quebrar.

Fotos

Vídeos