Bicorp y Bolbaite exigen más apoyo de la CHJ ante la masificación de los parajes fluviales

Zona turística del paraje del río Sellent.
Zona turística del paraje del río Sellent. / Ayuntamiento de bolbaite

Pese a la prohibición del baño en el río Fraile, son muchos los viajeros que se acercan a estos municipios, colapsando la entrada

LAURA BOSCÁ BICORP.

La comarca de la Canal se ha convertido en los últimos años, y sobre todo en la época estival, en uno de los destinos favoritos para los amantes de la naturaleza y de los parajes fluviales. Con ríos como el Sellent o Fraile y lagos como el de Anna, el turismo de interior ha resultado ser algo más que una moda.

Pese a esto, varios municipios se quejan por la «dejadez», por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), a la que en ocasiones se enfrentan a la hora de mantener sus parajes e incluso de regular su acceso, aún cuando está prohibido.

Éste es el caso de Bicorp, más concretamente del río Fraile, donde pese a la prohibición del baño cada fin de semana se encuentran con una afluencia masiva de turistas y vecinos que ha llegado a un punto «insostenible», en palabras de Josefina García, alcaldesa de la localidad.

«Cuando la situación comenzó a ser insostenible pedimos ayuda a la Confederación para regular los accesos o, al menos, que nos habilitaran una entrada y una salida para así poder actuar en caso de incendio o lluvia. De esto hace dos años y seguimos sin ningún tipo de solución», explica Josefina.

Como solución, el Ayuntamiento de Bicorp instaló una señal de prohibición para evitar que la gente se bañara ya que «se trata de un río muy sinuoso y estrecho, son dos kilómetros de garganta y no podemos garantizar la seguridad de la gente».

Fe de ello se dio el año pasado, cuando una mujer francesa tuvo un accidente y la ambulancia medicalizada no pudo tener acceso al paraje, teniéndose que esperar en el pueblo mientras que efectivos del Consorcio de Bomberos y un helicóptero de la Generalitat la rescataban con grandes dificultades.

Tras los sucedido el Ayuntamiento instaló un cartel aún más grande informando de la peligrosidad pero incluso así «en los fines de semana y veranos podemos encontrar más de 200 coches aparcados». Hecho que es debido a las grandes lluvias que se produjeron en invierno y que han elevado el nivel del río y así la afluencia del turismo.

«Nosotros tan solo pedimos a la Confederación la ayuda necesaria para poder solucionar el problema o, al menos alguna solución preventiva para fines de semana y verano. Incluso llegamos a integrarnos en la 'Xarxa Natura', pero no sirvió para nada y ahora vivimos muy angustiados por lo que pueda suceder con este aumento de la afluencia en un término de 14.000 hectáreas e imposible de controlar», concluía.

Por otro lado, en Bolbaite, viven una situación parecida, ya que ni la Agencia Valenciana de Turismo, ni tampoco la Confederación Hidrográfica, apoyan al municipio con el mantenimiento de el paraje del río Sellent, uno de los puntos de mayor afluencia en la comarca durante la época estival.

En este caso el baño sí esta permitido en esta zona, declarada playa continental, y regula su afluencia mediante el pago de una entrada por un módico precio. Pese a ello, «se hace imposible controlar el acceso desmedido al paraje, ya que no podemos regularlo de ninguna forma, llegando, durante este año, a triplicar su afluencia con respecto al 2016», explica Carolina Más, alcaldesa de Bolbaite.

Con respecto al mantenimiento Más explica que es el propio Ayuntamiento el que se encarga de realizar las actuaciones pertinentes pero que sí «que nos gustaría recibir más apoyo de la Confederación para el resto del cauce del río que se encuentra sin el adecuado mantenimiento».

«El problema está en que la CHJ no tiene los medios suficientes para actuar y, por ello, hemos pedido permisos para poder realizar el desbroce nosotros mismos», aclara la alcaldesa, quien también se queja de la lentitud en estos procesos burocráticos por parte de la Confederación.

Llegados a este punto, ambos municipios de la Canal se quejan, ya no solo de la «dejadez» desde la CHJ sino también de la falta de resolución en el órgano que, ya no solo deja sin apoyo económico a estas localidades, sino que también impide que éstas puedan solucionar sus propios problemas ya que, la CHJ es la encargada de dar los permisos.

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