Benigànim se viste de fiesta para recordar a la Beata Inés

Los festeros de este año encargados de la organización de las fiestas en honor a la Beata Inés. / lp
Los festeros de este año encargados de la organización de las fiestas en honor a la Beata Inés. / lp

Los vecinos rinden honores a su vecina más ilustre llenando las calles de fuego, pólvora, música y convivencia hasta el domingo

BELÉN GONZÁLEZ ALZIRA.

Benigànim se sumerge este fin de semana en las fiestas en honor a su patrona la Beata Inés, después del inicio de los actos religiosos con la celebración de la novena que finaliza este sábado con la bendición e imposición de escapularios a los festeros de 2017.

Un espectáculo de magia para niños y una 'xocolatà' en la Plaza de la Beata a las 17.00 horas servirá de inicia de los actos lúdicos, que continuará con el pasacalle de los festeros que este año contarán con el acompañamiento musical de la Sociedad Musical La Tropical. A las 21.30 horas tendrá lugar la tradicional cremà de la foguera, que también estará amenizado por la música de La Tropical. Para hacer más llevadera la fría noche, se repartirá entre los asistentes mistela y dulces.

El día 21, día en que se conmemora la muerte de la Beata, hija de Benigànim, se concentran los actos religiosos que se inician desde muy temprano. A las cinco de la madrugada será 'la despertà de l'Aurora' a cargo de los festeros de este año, con salida desde la calle Doctor Benavent, 22, domicilio de la actual presidenta. Los organizadores de las fiestas de estas años recorrerán las calles del pueblo cantando canciones populares sobre la Beata Inés.

A las 7 de la mañana será el volteo de campañas y se iniciará el pasacalles con 'tronaors'. Es el preludio para la Santa Misa, a las 8.00 horas, y la ofrenda floral que festeros y festeras realizan ante la imagen de la Beata a las 11.30 horas.

La tarde del domingo será la solemne procesión con la imagen de la Beata, a partir de las 17 horas, con salida de la Plaza que lleva su nombre y con un itinerario que recorrerá la Avenida Real, la calle Colón, la Avenida Tosal, Antonia Martínez, Pintor Gomar, Dos de Mayo, Jàtiva, Plaza Matens, Moncada, Plaza Mayor, calle Iglesia para concluir nuevamente en la Plaza donde se procederá a los cantos de gozos y posterior sorteo de los que serán los festeros para la próxima fiesta, la de 2019. A esta procesión, suelen acudir autoridades y representantes de los distintos municipios de la comarca de la Vall d'Albaida, donde la devoción por la Beata es reconocida.

También tendrá lugar la entrega de los premios de los concursos a la calle mejor adornada y a los dos milagros atribuidos a la Beata que han sido mejor representados. El fin de fiesta lo pondrá el castillo de fuegos artificiales.

Cabe recordar que el pasado año las fiestas en honor a la Beata tuvieron que posponerse hasta finales de enero debido al temporal de intensas lluvias que vivió la Comunitat por estas fechas. Nada que ver con la situación meteorológica de este año, cuando se prevén temperaturas muy suaves, una media de 20 grados por el día y de 8 por la noche.

Pero además, los actos se prolongarán unos días más, con la celebración del Día de los Difuntos de la Hermandad a las 19.00 horas del lunes 22 de enero y de los actos con motivo del aniversario del nacimiento de la Beata Inés, que serán el domingo 11 de febrero con una misa de acción de gracias por su 393 aniversario, a las 10.30 horas y posterior xocolatà para todos.

La gran devoción que existe no sólo en Benigànim, sino en toda la comarca de la Vall d'Albaida e incluso en toda la Comunitat, puesto que hoy en día se la considera como una de las figuras destacadas de la iglesia valenciana, además de haber sido la primera mujer de la Comunitat en llegar a los altares.

La Beata Inés nació en Benigàmin en 1625, ingresando en el convento de las Agustinas de la localidad en 1643. Destacó por su humildad y su caridad hacia los más desfavorecidos. Fallecía el 21 de enero de 1696 y el 26 de febrero de 1888 fue reconocida su santidad por el papa León XIII.

Cuerpo desaparecido

Como dato curioso, decir que la Beata Inés estuvo sepultada en su convento, pero cuando se hizo el reconocimiento de los restos para su beatificación, éste estaba incorrupto, por lo que se instaló en una urna en la iglesia del convento para que fuese venerada. El cuerpo desapareció en la Guerra Civil.

Según la rumorología popular, se piensa que alguien lo ocultó para que no fuese saqueado y no se sabe dónde pudo ocultarlo. Sin embargo, se conservan algunas de sus reliquias.

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