El antiguo convento de Santa Clara sigue con futuro incierto tras comprarlo un banco

Imagen actual de la fachada de Santa Clara, en la calle Moncada. / b.g.
Imagen actual de la fachada de Santa Clara, en la calle Moncada. / b.g.

El Consistorio de Xàtiva ha instado en reiteradas ocasiones al propietario del inmueble a cumplir con la Ley de Patrimonio y que se abra al público

BELÉN GONZÁLEZ XÀTIVA.

Ha pasado más de un año desde que el exconvento de Santa Clara de Xàtiva pasara a ser propiedad del Banco Santander, tras el procedimiento de ejecución hipotecaria del edificio por el que la entidad bancaria se cobrara la deuda de 8,2 millones de euros contraída por la constructora Grupo Ordisa, que pretendía convertirlo en un hotel de lujo. Dieciséis meses después, el edificio declarado como BIC, continúa igual que hace más de una década, es decir, cerrado, deteriorándose y lo que desde el consistorio setabense se considera como inaceptable, sin que se cumpla la ley de apertura al público para poder ser visitado.

Desde el mismo día en que se hizo efectiva la ejecución y el edificio pasó a manos del Santander, el Ayuntamiento ha mantenido varias reuniones con los propietarios para encontrar una solución. En un primer momento, solicitándole hacerse cargo de la gestión, mantenimiento y apertura del edificio, puesto que desde el consistorio, como manifestaba el concejal de Hacienda a LAS PROVINCIAS, Ignacio Reig, el consistorio podía asumir el coste de dicho servicio. Esta posibilidad finalmente no llegó a acuerdo.

Posteriormente, desde el Ayuntamiento se solicitó a la entidad bancaria la posibilidad de que una parte del edificio, la que da a la Avenida Selgas, donde anteriormente estaba ubicada la sede de Cruz Roja, se la cedieran al consistorio para la apertura de la Oficina de Turismo, sin que tampoco se consiguiera un acuerdo.

Ante las reiteradas largas, lo último y lo que reiteradamente se está haciendo desde el equipo de gobierno local es instándole a la propietaria de Santa Clara que, al menos, cumpla con la Ley de Patrimonio de la Comunitat Valenciana, que obliga no ya al mantenimiento, sino también a la apertura al público para que pueda ser visitado al menos tres días al mes, al tratarse de un Bien de Interés Cultural.

En ambos aspectos insiste el concejal de Cultura y Patrimonio Histórico, Jordi Estellés, quien reitera que ahora «lo único que podemos hacer desde la administración local, dado que es una propiedad privada, es insistir e instar al propietario del edificio que cumpla la ley no sólo en lo que al aspecto turístico se refiere, esto es, que sea visitable cada 15 días; sino en el tema de seguridad, que se lleve a cabo el mantenimiento necesario para evitar su deterioro».

El Banco Santander, a través de su Inmobiliaria Altamira, no le ha ocultado al Ayuntamiento de Xàtiva su deseo de venderlo, pero también es consciente de que es difícil dadas las características del mismo. De hecho, en su página web no se anuncia a la venta.

Al respecto, Estellés manifiesta que «es cierto que no nos gustaría y no nos gustó en su momento que pasara a manos de una entidad privada, cuando pudo haber sido municipal y un edificio público», y recuerda que el entonces equipo de Gobierno del Partido Popular tenía opción preferente para la compra al ser BIC desde el año 2003.

En este sentido, el edil de Patrimonio Histórico manifiesta su preocupación por la falta de actuación de la entidad financiera propietaria, así como la ausencia de una respuesta a las distintas peticiones e instancias que se han venido realizando desde el Ayuntamiento en el último año. «No vamos a parar hasta que se solucione», insiste.

Cabe recordar que el monumento está cerrado desde 2002, cuando lo abandonaron las monjas clarisas y, a pesar de su declaración como BIC en 2003, el edificio ha venido deteriorándose en todo este tiempo. En 2006 fue vendido por la comunidad de religiosas franciscanas a la constructora Ortiz Dieste S. A. Ordisa de Zaragoza, que pretendía reconvertirlo en un hotel de lujo. La crisis dio al traste con este proyecto, que no fue bien visto por los grupos que actualmente cogobiernan y entonces estaban en la oposición. Tras este fracasado intento de darle salida, el futuro de este monumento sigue sin estar claro.

De hecho también salió a relucir su nombre esta primavera tras el anuncio de la empresa Inelcom de instalar su Museo de Arte Contemporáneo en la sierra del Castillo y la polémica que esta ubicación causó en la sociedad setabense, con la consiguiente retirada del proyecto. Y es que desde diferentes colectivos, como Xàtiva Digna o Iniciativa Cívica por la Recuperación del Centro Histórico de Xàtiva, se habló del exconvento como un lugar idóneo para el emplazamiento de las obras de Inelcom.

El lugar donde se ubica el inmueble, en pleno centro urbano, en una de la calle donde se concentra varios edificios nobles y palacetes, cercana a la plaza de la Trinitat y al Archivo Histórico, le otorga un valor mayor si cabe.

También desde los colectivos y desde el propio consistorio se insiste en que los encantos que guarda este edificio en su interior es desconocido incluso por los propios setabenses, al haber sido un convento de clausura, de ahí la insistencia en que la empresa cumpla la ley.

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