El PP acusa a Cerdà de dividir una factura

El PP ha acusado al alcalde de Xàtiva, en un escueto comentario publicado en una red social, de gastarse 4.967,05 euros en la renovación de su despacho. Y de tratar de enmascarar la compra, confundir, en la nota de los conservadores, «dividiendo la factura de la tienda de muebles en dos: 2.492,60 + 2.474,45». La denuncia de la formación que encabeza María José Pla concluye con una simple exclamación: «Menudo despacho», sin ampliar ningún detalle más sobre el resto del lote, ya que la fotografía del registro que la acompaña sólo habla de «un sofá y otros». Se desconoce, por tanto, también el estado en que encontraba el mobiliario utilizado hasta ahora por él y, como mínimo, por Alfonso Rus.

Adivina, adivinanza popularista. Quitado de esto, la organización del PP de Xàtiva continúa comportándose como si estuviera en Pascua. Más en concreto, en Bixquert, y jugando a las adivinanzas. Sorprendió a un miembro del gobierno municipal aparcando indebidamente en cuatro ocasiones, publicó las correspondientes fotos que demostraban la irregularidad y ésta es la hora en que aún no ha dicho de quién se trata. Lo malo es que le ha gustado tanto esta forma, nada comprometida por lo demás, de hacer oposición que ahora le pregunta al «flamante Roger» (sic) si «la obra de la esquina entre la calle Trobat y Botigues tiene autorización". "Qui pregunta ja respon», canta un paisano ilustre, Raimon. Pero se agradecería que se dejaran de jueguecitos y llamaran al pan, pan y al vino, vino.

Alcorques sin bordillos. Otra cosa, no, pero práctica lo es en grado superlativo la concejal de Parques y Jardines. Como los rompen las raíces de los árboles al crecer, los feriantes al montar sus tenderetes, etcétera, la buena de doña Pilar Gimeno ha decidido retirar las piedras y dejar los alcorques sin bordillos, ni más adornos que un poco de grava, que no tardará en estar en cualquier otro sitio menos allí. Porque la sacarán los niños, los perros o los grandes animales de bellota que andan sueltos por la calle. ¿Qué pasará a no mucho tardar con las baldosas de alrededor sin esta protección? Se lo pueden imaginar. Esto, donde hay árboles. Donde no, ha procedido a tapar el alcorque con esos adoquines de pasta de mojábana que había hasta ahora. Y asunto resuelto.

¿Participación? No, proselitismo. Otra encuesta, grupos de discusión y entrevistas personales. Lo que está preparando la concejalía de participación ciudadana de Miguel Alcocel, para octubre no persigue conocer la valoración que hacen los vecinos del significado del referéndum del presupuesto participativo de 2017. Persigue hacer proselitismo. Lo que la Iglesia llama apostolado seglar.

Puig se vuelca más en Onda. Muy bien no se ha portado el Consell en lo relativo a actuaciones en el Área de Regeneración y Renovación Urbana (ARRU) de la parte antigua de Xàtiva. El convenio para el ejercicio de 2017 contempla una inversión de 1.798.290 euros, de los cuales el Ministerio de Fomento aporta 1.275.000 y la Generalitat, el resto: 523.290. Calderilla en comparación con los tres millones que Ximo Puig prometió -garantizó, en realidad- invertir por este mismo concepto en Onda durante la visita que realizó a este municipio de la Plana Baixa el pasado día 3 de los corrientes, con ocasión del 50 aniversario del Museo del Azulejo. ¡Hazte sanchista y ximista para esto! En las primarias a la secretaria general, Puig Xàtiva habrá sacado «más de 20 puntos de diferencia respecto a la media del País Valenciano», como festeja Cerdà Boluda en su diario. Pero estirarse, se estira poco. Lo justo. «I prou, Pepe l'ou». Con razón declaró el alcalde días atrás que «Si cal recorrem a Europa per obtindre els diners que necessiten els nostres ciutadans».

Un buen destino para la colección arrumbada. Un museo, este del azulejo Manolo Safont de Onda, o el de cerámica González Martí, al que, por cierto, quizá convendría dejar en depósito la colección de cerámica arquitectónica setabense exhibida en su día en una magna exposición celebrada en el Almudín antes de que se eche a perder en el cercado donde se guarda de aquella manera.

Al concejal de deportes Pedro Aldavero le alegrará saber que hay políticos mucho más sobrados que él. El gobierno murciano se ha gastado 400.000 euros -los 70.000 restantes los pone el ayuntamiento- en dotar de piscina de verano a Ojós, el pueblo más pequeño de la región. Un centenar de los 450 habitantes de esta localidad, la única de Murcia que todavía no contaba con una instalación como ésta, asistió el viernes a la inauguración. Ni que decir tiene que la obra es una machada que está a la altura del precio al que ha puesto el consistorio la entrada: 1 euro. Para pagar gastos no será.

Sobre sorpresa para una Diputación. Más provechosa de lo que representa para una administración asumir este tipo de gastos es la otra noticia acuática de la semana. Técnicos de la Diputación de Castellón irrumpieron el pasado lunes en la piscina provincial para evaluar el estado en que se encuentra la infraestructura y la maquinaria ante el temor de que la empresa que la gestiona se declare en concurso de acreedores en breve. La intención del titular de la institución es evitar el cierre en la medida que lo permita la situación del equipamiento. Los 36 empleados de la instalación -Han leído bien: 36, siendo privada- no cobraron ya la mitad de junio.

Una enfermedad contagiosa. Otra que respirará aliviada al saber que la estulticia es contagiosa es la promotora del concurso de grafitis de Canals. Al Ayuntamiento de Dénia no se le ha ocurrido nada mejor para coronar el cerramiento de un edificio abandonado con los 50.000 euros del aval depositado en su día por la constructora que celebrar en dicho muro su propio certamen. Lo que no parece sospechar el concejal convocante es que para entonces (5 de agosto) no cabrá una pintada más ni en la pared delimitada para la ocasión, ni en las restantes. ¡Buenos son los 'artistas urbanos' para dejar un muro, valla y persiana libre de sus mamarrachadas!

Sin el mejor negocio de otros sitios. Datos para la reflexión taurina. El ahora ministro de Fomento Íñigo de la Serna decía en sus tiempos de alcalde que no había ningún negocio en Santander que generase una riqueza como la que generan los toros. Diversos estudios indican que, entre pitos y flautas, la feria de la capital cántabra aporta siete millones de euros a la ciudad. Sin embargo, mantener esta fuente de ingresos sólo le cuesta al ayuntamiento 100.000 euros. Suma que invierte anualmente no en reses ni en contratar toreros sino en mantener en perfectas condiciones el edificio, como es su obligación al tratarse de un inmueble municipal. Mantenimiento que, no es por nada, no está llevando a cabo como debiera el autodenominado 'Pacte de Sant Domènec'.

Mula malvende sus bicicletas. A título de escarmiento en cabeza ajena lo ponemos. No vaya a ser que a nuestro inquieto Miguel Ángel Lorente se le ocurra hacer lo mismo con la acumulación de movilidad sostenible que lleva en la cabeza. El gobierno socialista de Mula ha sacado a la venta las bicicletas y anclajes que adquirió en 2010 tras el fracaso que supuso el servicio de préstamo. Las 49 bicicletas, falta una que fue robada, y los 25 anclajes costaron un total de 102.149 euros. Fueron retiradas de la circulación a principios de 2012. Es decir que apenas estuvieron en la calle dos años. Y, sin embargo, han experimentado una depreciación brutal porque el presupuesto base de licitación es de 5.146 euros Por si le sirve de algo a nuestro «movilizador sostenible» máximo, agregaremos que esta localidad murciana es bastante más llana que Xàtiva y en 2016 contaba con 16.689 habitantes.

Reducción artificial del paro. Se confirman las sospechas. El consistorio se ha propuesto acabar él solo con el paro. La junta de gobierno aprobó solicitad al Servef sendas subvenciones para contratar a parados de más de más de 30 años y a desempleados de larga duración.

Fotos

Vídeos