Las Provincias

Un magnate invierte en tauromaquia

No caerá esa breva, pero como el multimillonario mejicano Alberto Bailleres González, trigésima segunda fortuna del mundo, se encaprichara de la interestelar plaza de toros de Xàtiva nos íbamos a reír de lo lindo, como México. Dueño de la Monumental, la plaza más emblemática de su país, y de diversas ganaderías desembarcó en España comprando un hierro a Fernando Domecq, una finca de Cáceres a Miguel Báez 'Litri' y apoderando al torero Morante de la Puebla. Fracasó en su intento de hacerse con la madrileña plaza de Las Ventas aliándose con Simón Casas, pero de la mano de los Chopera va a regentar los fosos que esta familia posee arrendados o en propiedad, entre las que figuran varios de los mejores de la Península. ¿Qué le costaría a este señor, cuya riqueza ronda los 21.000 millones de dólares, levantar la tramposa prohibición de celebrar corridas de toros que pesa sobre lo que queda del monumento diseñado por Demetrio Ribes? Un santiamén.

De qué ministerios nos habla. La inscripción de la placa que Pep Gimeno 'Botifarra' y sus compañeros de la colla municipal se están viendo obligados a colocar en sustitución de las del Instituto Nacional de la Vivienda que contenían el yugo y las flechas es de nota. Excusamos decirles que bajísima: «Aquest habitatge es va construir subjecte a protección pública segons les lleis promulgades pels ministeris corresponents». Lo único positivo que tiene la permuta es que, en un futuro, permitirá a cuantos estén al corriente de lo sucedido explicar a las nuevas generaciones que, cuarenta años después de la muerte de Franco y otros tantos de democracia, accedieron al poder unos iconoclastas del tres al cuarto que pensaron -poco- que retirando los rótulos originales y estampando en su lugar semejante galimatías reparaban injusticias y afrentas pasadas.

Atentado contra el callejero. De unas placas a otras y tiro porque me toca. Mientras edificios municipales con alto valor arquitectónico se hunden por falta de mantenimiento y restauración el concejal de Cultura Jordi Estellés va a gastarse un dineral en uniformar también la rotulación de las calles del centro histórico. Medida que contrasta, por ejemplo, con la incomprensible oposición a los uniformes escolares que igualan economías domésticas y suprimen discriminaciones en razón del poder adquisitivo de los padres de los alumnos y que comportará la desaparición de rotulaciones que hablan bien a las claras, ahora que todos los partidos de izquierdas compiten por organizar paseos urbanos, de en qué periodo fueron colocadas.

Algunas dan testimonio de una época y unos gustos concretos. Muchas son de 1861, aunque las hay anteriores y posteriores. Otras dan fe de que las modas y los regímenes políticos no afectaron al conjunto del nomenclátor e incluso de que no todos las denominaciones fueron traducidas al castellano. Las hay en concreto que conservan elementos del idioma perdidos en el lenguaje popular posterior. Ejemplos, los hay a docenas: la terminación 'Ada' de 'Fuente Trancada'; la consonante intervocálica final de la 'calle de les Arrapadas'; el 'en' o el 'ni', título de cortesía que antiguamente se aplicaba y equivalente al don y doña castellanos, de las calles de En Gay y Na Piola, etc. ¿Y toda esa información histórica imperceptible pero lapidaria, nunca mejor dicho, la van a borrar del callejero o, con un poco de suerte, a duplicar para que el conjunto esté perfectamente normalizado y «a la misma altura» -No son todas las casas miden lo mismo-? Estará «normalitzat», pero la lengua y la cultura autóctonas perderán con el cambio. Como dicen en Astérix: están locos estos romanos.

Bajas y altas en Perelló. El cierre completo y finalmente definitivo de la tienda que ocupaba la mayor superficie de lo que fueron los Almacenes Perelló, un centro comercial como Galerías Preciados o El Corte Inglés a escala setabense, ha venido a coincidir con la reapertura de su más longevo, aunque de curso no menos accidentado bar. Con lo que la plaza de Santa Francesc está de lo más animadas a ciertas horas del día. Vaya lo uno por lo otro.

Pacificador los saraos. Un galardón tendría que concederle el ayuntamiento a la compañía de títeres que actuó el domingo en la Alameda. ¿Motivo? Fue el primer sarao de cuantos se vienen celebrando desde hace décadas en el tramo central de la avenida que carecía de megafonía, de locutores encantados de oírse berrear o decir chorradas, de músicas atronadoras e innecesarias para la actividad que se estaba desarrollando en el paseo o en el arroyo o asfalto, etc. El primero que permitía sentarse placenteramente en una terraza y disfrutar de una mañana de fiesta sin que los decibelios te ahuyentaran. Tomen nota quienes sólo quieren pacificar (sic) el tránsito rodado cuando todos los coches que atraviesan el casco antiguo un fin de semana -motos trucadas aparte- molestan menos que cualquier pujada, bailada, cursa popular o impopular, etc.