Las Provincias

La viga, en el suelo, en la terraza del bar. :: lp
La viga, en el suelo, en la terraza del bar. :: lp

Cae una viga del ayuntamiento de Alfarp sin causar heridos

  • Minutos antes del suceso decenas de personas estaban sentadas en la terraza y el alcalde reconoce que podría haber sido «un desastre»

El destino o la buena suerte hizo que, lo que podría haber sido una tragedia, no quedara en más que un susto. La caída de una viga de hierro de cuatro metros de longitud del balcón del ayuntamiento de Alfarp quedó sin más consecuencias que las propiamente materiales. El propio alcalde de la localidad, Santiago Cervera, reconoció que, si en el momento de caer la viga, hubiera habido personas debajo, podríamos estar hablando de «un desastre» o «una tragedia».

Los hechos ocurrieron alrededor de las siete de la tarde de ayer en el edificio, propiedad de la Sociedad de Montes, que el Ayuntamiento de Alfarp usa como Casa Consistorial desde hace tiempo. En un momento dado, según explicó a LAS PROVINCIAS el primer edil, una viga de hierro soldada al balcón, se desprendió en medio de un gran estrépito y cayó sobre las mesas y sillas. Minutos antes de que ocurriera este hecho, decenas de personas disfrutaban en la terraza del bar que hay en la planta baja que también regenta la Sociedad de Montes.

El alcalde explicó que ya han avisado al seguro que tiene esta entidad para que se haga cargo de la reparación, pero, además, está previsto que en la jornada de hoy acudan para analizar el estado tanto del balcón como del edificio por si hay que tomar algún tipo de medida adicional.

Y es que, aunque se trata de un edificio construido a mediados del siglo pasado, y aunque no quede cercana la construcción de una nueva Casa Consistorial, Cervera reconoció que están en una fase inicial de las negociaciones con la Sociedad de Montes para ver de qué modo pueden colaborar las dos entidades para mejorar el estado de un edificio muy usado por los vecinos.

La máxima autoridad municipal reconoció que, pese a que el edificio tiene varias décadas de existencia, su estado general no es ni mucho menos ruinoso. «Tiene carencias, como alguna gotera, pero habrá que estudiar qué se puede hacer con él para mejorarlo en la medida de la posible», añadió. Afortunadamente, según recordó, todo quedó en un susto.