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El Hospital de la Ribera atiende más de 800 partos durante los primeros seis meses

Una mujer que acaba de dar a luz. :: lp
Una mujer que acaba de dar a luz. :: lp
  • El centro implanta desde hace unos meses la walking epidural para favorecer la movilidad y mejorar las condiciones de las parturientas

Un total de 827 mujeres han elegido el Hospital Universitario de La Ribera para dar a luz durante los seis primeros meses de 2016. Asimismo, el 79,56% de estos nacimientos se llevaron a cabo mediante parto vaginal, lo que permite al Hospital Universitario de La Ribera seguir las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en cuanto al porcentaje adecuado de partos vaginales en los centros hospitalarios. El vaginal es un tipo de parto que permite una más rápida recuperación de la mujer y que no deja cicatriz uterina, por lo que el riesgo de infertilidad y esterilidad posterior es menor.

Así, cabe destacar que el Hospital de La Ribera es uno de los hospitales con una mejor tasa de cesáreas de la Comunitat, según los últimos datos ofrecidos por la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública en su 'Memoria de Gestión'.

En este sentido, el Hospital de La Ribera ha tenido, en 2015, un índice de cesáreas del 19,74%, frente a la media de la Comunitat, que se sitúa en el 23,46%. Junto a ello, el Hospital de Alzira, y según los últimos datos publicados referidos a los acuerdos de gestión, y correspondientes a 2014, tiene una tasa de cesáreas de bajo riesgo del 6,6 frente al 8,6 de media de la Comunitat Valenciana.

Del total de partos atendidos en el primer semestre de 2016, el centro de Alzira ha aplicado anestesia epidural a la parturienta en el 77,63% de ellos. En el resto de partos, no se empleó este método porque la mujer prefirió dar a luz de forma natural, por contraindicación médica, tatuajes en la zona de punción o debido a una dilatación muy avanzada que lo desaconsejaba.

Entre las madres que recibieron anestesia, en los últimos meses ya se han podido beneficiar de la walking epidural o epidural ambulante, lejos de pertenecer a un mundo postapocalíptico como el de la ficción, pertenece a un mundo bien real: el de la búsqueda de la humanización de los partos, a través de la adopción de soluciones que permitan a la futura madre vivir esta experiencia fisiológica de forma autónoma y consciente.

En esta tarea se encuentra involucrado el Hospital, centro que atiende al año unos 2.000 partos de mujeres de toda la Comunitat, y que se ha convertido en uno de los primeros hospitales en incorporar esta nueva forma de analgesia.

La walking epidural controla los dolores propios de parto pero, a diferencia de la epidural tradicional, no bloquea las piernas de la mujer, permitiéndole caminar y moverse durante el momento de la dilatación, mejorando así su autonomía y autocontrol.

La epidural tradicional, en cuya aplicación el Hospital de La Ribera también fue pionero, duerme a la parturienta de cintura para abajo, lo que obliga a la futura madre a permanecer tumbada hasta el momento del parto. Con la walking epidural, la mujer puede adoptar posturas que le permiten reducir el dolor, desplazarse por la sala de dilatación y parto con total libertad, ir al baño sola si lo desea, e incluso darse una ducha si le apetece, así como colaborar de forma activa en el trabajo de parto. Además, es la propia mujer la que va suministrándose la anestesia según va sintiendo dolor.

El hecho de que la mujer tenga movilidad en el momento de la dilatación es esencial, ya que favorece el descenso del feto a través de la pelvis, acortando los tiempos.

En cualquier caso, si la mujer necesitara la epidural tradicional, los anestesistas del Hospital pueden revertir la walking epidural en tradicional en cualquier momento. El Hospital de La Ribera lleva ofreciendo a las futuras madres esta opción de anestesia desde hace un mes, con muy buenas opiniones y experiencias entre las mujeres que ya la han probado.

La adopción de la walking epidural forma parte de los servicios que el Hospital ofrece a las futuras madres con el fin de conseguir un parto más humanizado, acorde con sus preferencias personales, siempre que éstas sean médicamente posibles. Así, la walking epidural se suma a la posibilidad de dar a luz en diferentes posiciones (sentada, semisentada, de lado); a la elección de métodos alternativos para mitigar el dolor de parto como la ducha de agua caliente en la sala de dilatación, la infiltración con suero en la zona baja lumbar o el gas analgésico; o a la posibilidad de dilatar y dar a luz en un paritorio acondicionado para recrear la habitación de una casa particular, en el que se han invisibilizado los elementos hospitalarios y a la que la futura madre puede llevarse su propia música o perfume.

Todo ello completado con la priorización del parto vaginal, evitando la realización rutinaria de la episotomía (corte vaginal) y la utilización de cesárea solo en casos necesarios, el contacto piel con piel entre madre y recién nacido, el fomento de la lactancia materna y el clampado tardío del cordón umbilical.