Las Provincias

Éxito de crítica que no de público

Galbis cocinó una paella demasiado grande para la Fes Jove.
Galbis cocinó una paella demasiado grande para la Fes Jove.

El Consell de la Joventut tiene motivos más que sobrados para sentirse satisfecho. La cantidad de actividades, atracciones y espectáculos desplegados, con la colaboración de la estimulante concejalía de Juventud, para celebrar el XXX aniversario de su constitución fue espectacular. No es fácil operar en siete escenarios distintos -el circo que más pistas tiene no pasa de dos- y la organización lo consiguió sin desajustes perceptibles. Fallaron, si acaso, los destinatarios del esfuerzo desplegado por las catorce entidades participantes en la exhibición, los jóvenes, que respondieron a la llamada como cabía esperar de una oferta tan variada. Ni siquiera a la hora de degustar la paella gigante de Galbis o de asistir a las actuaciones de Kai Mars y L'Home Brut se produjeron aglomeraciones.

Las piscinas hacen aguas. Prometimos mantener informado al concejal de Deportes sobre las últimas noticias en lo tocante a piscinas municipales climatizadas y lo vamos a cumplir. El Ayuntamiento de Miranda de Ebro (Burgos) va a tener que obrar en la suya al descubrirse que sufre una de agua de 20.000 litros de agua al día (50.000, según IU) en un punto indeterminado entre las calderas y el vaso de la piscina.

El Ayuntamiento de Benidorm, por su parte, no podrá municipalizar el servicio de la piscina y el gimnasio del Palau dels Esports. Varios informes aconsejan someterla previamente a una costosa reforma ya que el aire acondicionado no funciona; la piscina de adultos tiene fugas; la sala de calderas, humedades; dos de las tres calderas no funcionan; la deshumectadora está rota; las placas solares sufren pérdidas de agua. En fin, que está para para hacerla nueva.

El matadero murió de muerte natural. Al matadero de Xàtiva no le pasó nada que no le esté pasando a la mayoría de mataderos comarcales, incluido el promovido por el ahora presidente de la Generalidad Ximo Puig en su Morella natal.

El Ayuntamiento de la localidad castellana de Villarcayo acaba de gastar uno de los últimos cartuchos que le quedaba para intentar salvar del cierre el desolladero municipal: abaratar sus tarifas a costa del erario, evidentemente. La bajada de precios oscila entre el 41% en el precio del kilo de ovino y el 50 % en los portes. La empresa sufrió unas perdidas de 65.000 euros en el pasado año 2015.