Las Provincias

Pintadas contra 'El Comarcal'

Una de las pintadas.
Una de las pintadas.

Este fin de semana han aparecido dos anacrónicas pintadas contra 'El Comarcal', el periódico que promueve Juan Antonio Girbés, interpelador incansable de la corporación y muy especialmente de Jordi Estellés y Miguel A. Lorente en el capítulo de ruegos y preguntas de cuantos plenos celebra el Ayuntamiento de Xàtiva. Las pintadas flanquean la puerta del casal de la Falla de Tetuán, en la calle de San Jacinto Castañeda, y mientras en una de ellas se afirma 'Muerte a El Comarcal'. PV Lliure", en la otra, un puro garabato, se puede leer: 'El Comarcal es de izquierda'.

Las motos sí que se mueven a su aire. La semana de la movilidad concluyó con el mismo número de motocicletas atronadoras que había antes de que se celebrara este ejercicio voluntarismo y propaganda. Y hablamos de propaganda porque los partidos han competido en cuanto a gestos desplegados. ¿Qué fue de las promesas que lanzó el concejal Lorente López en el sentido de que iba a someter a las a las motos a controles de sonometría? Se las llevó el viento. Fuerza de la naturaleza que, por cierto, llegó a soplar a primera hora de la noche del viernes a 41,8 Km/h, máxima del mes. La racha más intensa del año se registró el 4 de enero: 66,6 Km/h.

Los 'erasmus' se hacen notar. La treintena de jóvenes de Portugal, Grecia, Lituania y España que ha permanecido una semana en Xàtiva ha dado mucho juego al comercio y a la restauración. Se desplazaban en bloque a todas partes, desbordando al establecimiento que visitaban. El sábado entraron todos en un supermercado y a la que dos de las integrantes de la excursión preguntaron por dónde estaban los servicios, las siguieron una docena para pasmo de los empleados. «No, si ara els embossaran!».

La renta antigua, expulsa; la nueva, espanta. La perfumería Maribel estaría pagando un alquiler de los llamados de renta antigua, pero una cosa es evidente: desde que se tuvo que trasladar a la fuerza a la calle de Sant Francesc, el propietario del bajo de Jaime I, 17 no ha conseguido arrendárselo a nadie. Sin inquilino se encuentra el nº 15 de esta parte de la Alameda, tras el cierre el 1º de agosto de la boutique Breeze. Diez meses después de someter el establecimiento a una profunda reforma, los propietarios cerraron las puertas por razones de salud y pusieron a la venta todas las existencias.

Si Balaguer levantara la cabeza...Una penosa circunstancia que nos hace recordar los tiempos en que era Balaguer quien reinaba en ese chaflán e incluso luchaba para que el pasaje Requena llevara su nombre cubriendo el rótulo colocado por el Ayuntamiento con una placa de pega con la denominación a la que creía haberse hecho acreedor. Una aspiración a la que no renunció mientras permaneció en activo.

Movimiento comercial. El primer piso del nº 12 de la Alameda de Jaime I, la finca situada entre la pastelería Ortiz y la cafetería Run Run está ya pillado. El estratégico inmueble con mirador situado frente a la subida de la estación acogerá en breve a Flashphone, una tienda de venta, reparación y liberación de móviles. Con anterioridad dio cobijo a Activa Xàtiva, a una publicación comarcal y a empresa de telefonía, entre otros.

Como abrió en junio, son muchos los vecinos que están descubriendo ahora Delicias Cayuelas, de Dos Molins, 12. Un despacho de pan y pastelería casi tan combativo en cuanto a precios como el desaparecido Navarro del otro lado de la calle. Anuncia permanentemente ofertas.

Sin contenedores de aceite. Vamos hacia atrás como los cangrejos. Los vecinos con conciencia medioambiental y una desmedida entrega a la conservación de la naturaleza han interpretado como un error la retirada de los contenedores de aceite usado que había en Académico Maravall y en Portal del Lleó. Los sencillamente incívicos, en cambio, han vuelto a depositar sus escombros en el solar de antigua cooperativa de San José, en el arranque de la carretera de La Torre d'en Lloris. Un terreno limpiado una y mil veces y una y mil veces vuelto a convertir en una escombrera. Estas cosas no pasarían tanto si el ayuntamiento orientara a las empresas de albañilería hacia una cantera y empleara los residuos inertes para restaurarla.

Violación de la Ley del Patrimonio y el Código Penal. El Ayuntamiento de Xàtiva ha fingido no darse por enterado de que infringió dos artículos de la Ley de Patrimonio Histórico Español cuando instaló un poste de antenas en El Bellveret, junto a las defensas de un monumento nacional. Pero es que quizá también vulneró el Código Penal a juzgar por lo que acaba de ocurrir en Andalucía. Una empresa de andamios sujetó con clavos un escenario a un muro del tercer recinto de la alcazaba de Almería. Una asociación trasladó el atropello a la fiscalía y ésta resolvió días atrás que los daños ocasionados podrían ser constitutivos de un delito contra el patrimonio histórico, 'bien en su modalidad dolosa', según el artículo 332 del Código Penal, 'o cuanto menos en su modalidad imprudente'. De lo que se desprende que el mamotreto y con él la corporación están al albur de que alguien active la maquinaria judicial.

Antenas en el castillo menor. Agreguen a ello que el castillo menor únicamente acoge en su interior desde hace décadas otro gigantesco árbol metálico de antenas y más antenas parabólicas y se comprenderá por qué el Síndic de Greuges está hasta la coronilla de que el Ayuntamiento no le informe acerca de en qué estado de conservación tiene la fortaleza.

Experimentos en la vía pública. Sin entrar a valorar la oportunidad y la idoneidad de la reforma que se va a llevar a cabo en la plaza del Mercado, una cosa sí que queremos dejar clara. Intervenir en la vía pública en función de los gustos y las inquietudes del concejal de turno entraña un peligro. Y es que no siempre aciertan. Les pondremos un ejemplo. Desde hace ocho días, empleados del Ayuntamiento de Mérida trabajan en la repoblación forestal de la plaza del Conservatorio. Trabajo que se habrían ahorrado si en 2013, el entonces edil no hubiera decidido acabar con el engorro que suponía recoger las hojas y las ramas que se desprendían de los árboles cuando llovía talándolos, y, en consecuencia, creando un espacio intransitable durante no menos de cuatro meses al año.