Las Provincias

Xàtiva vulnera la ley de patrimonio

Con razón el gobierno municipal de Xàtiva no se daba por enterado de las informaciones publicadas por LAS PROVINCIAS acerca de la instalación de un poste de antenas en lo alto del Bellveret, un mirador de alto valor histórico y paisajístico. Según ha podido saber este periódico, la idea partió de la policía, deseosa de mejorar la recepción de la señal del 112, pero fue el mismo Ayuntamiento el que encargó y financió la torreta sin elevar la menor consulta a la propiedad, la Generalidad, ni haber solicitado la preceptiva autorización a la Conselleria de Cultura ya que en tal caso, habría sido desautorizada.

La obra, visible desde cualquier punto elevado de la ciudad o de la fortaleza, se ha llevado a cabo junto a las antiguas murallas exteriores de ciudad romana, visigoda y árabe y vulnera dos artículos de la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985. El 19.03, cuyo texto indica que «queda prohibida la colocación (.) de cualquier clase de cables, antenas y conducciones aparentes en (.) los monumentos declarados de interés cultural». El castillo es monumento nacional desde los años 30 del pasado siglo. Extremo que remacha afirmando que «se prohíbe también toda construcción que altere el carácter de los inmuebles a que hace referencia este artículo o perturbe su contemplación», como es el caso. Y el 22 en los apartados 1 y 2, por cuanto, al haberse llevado a cabo los trabajos en un recinto histórico la Administración, antes de otorgar la oportuna autorización podrá ordenar la realización de prospecciones arqueológicas de acuerdo con lo dispuesto en título V de dicha ley. Trámite que no se ha cubierto y en consecuencia (22.2): «queda prohibida la colocación (.) de cualquier clase de cables, antenas y conducciones aparentes en las zonas arqueológicas».

Se da la circunstancia de que, con arreglo al artículo 23.2, las obras realizadas sin la correspondiente licencia serán ilegales «y los ayuntamientos o en su caso la administración competente en materia de protección del patrimonio histórico español podrá ordenar su reconstrucción o demolición con cargo al responsable de la infracción en los términos previstos por la legislación urbanística» sobre las responsabilidades por infracciones. Con lo que se da la paradoja de que deberá sancionarse a sí mismo como infractor, con independencia de la decisión que adopte la dirección general de Patrimonio de la Generalidad por el atentado en sí y la falta cometida 'in vigilando'.

Lo que le faltaba al Ayuntamiento después de que el Síndic de Greuges le reprendiera por no suministrarle la información solicitada sobre el estado de conservación del castillo y el solar histórico de la ciudad tras la queja interpuesta por la asociación Círculo por la Defensa y la Difusión del Patrimonio Cultural.

Con la torreta de antenas ya son tres los artilugios de metal que pueblan el mirador de El Bellveret. Los otros dos son el poste que sube la energía al castillo y la escultura de Manuel Boix.

Pleno ordinario y prescindible. El pleno ordinario del Ayuntamiento de Xàtiva celebrado el pasado sábado se supone que es de los que no se cobran. Estaba convocado a las 11 de la mañana para tratar un único punto. Informar de las líneas general del presupuesto que se ha de remitir a Hacienda. Y a las 12:00 ya estaba cada mochuelo en su olivo, léase: los de EU en el bar El Lleó, dando buena cuenta de birras, vinos, papas y demás en condiciones aceptables; los del PSOE y Compromís, en la terraza de Pebre Negre, cada uno por su lado, no se vayan a pensar. Y así sucesivamente. Y porque el orden del día contemplaba ruegos y preguntas y nunca se empieza a la hora en punto, ni se levanta la sesión y echan a correr, que si no, a las 11:20 podían haber estado disfrutando perfectamente de una deliciosa mañana septembrina.

Tener perro sin querer. Los que no disfrutan del placer de tener un chucho en casa, pero no por ello se libran de las molestias que les originan los de los demás están empezando a mostrar signos externos de hastío. A la altura del nº 19 de la calle de la Reina, vía que, por cierto, no tiene número 17 y salta del 15 al 19, los vecinos han colocado un cartel cuya leyenda reza como sigue: «Por favor: haz que orine en otro sitio. Es una guarrada».

Ratas a plena luz del día. Para guarrada, la que presenciaron los vecinos y transeúntes que se encontraban casualmente en el lugar a eso de las diez de la mañana del viernes. Una rata del tamaño de un conejo de indias apareció en la plaza de Sant Francesc, rindió honores ante el monumento a los 'maulets' y enfiló el callejón que conduce a la plazoleta del cuartel entre gritos de sorpresa y asco de las personas que se encontraba a su paso o estaban sentadas en la terraza de ese bar que emplea un altavoz para llamar a sus clientes para tormento del vecindario y oprobio de la autoridad correspondiente. Ni vergüenza tienen ya. Las ratas.

Poca limpieza postferial. No nos extraña. De un par de baldeos no ha pasado la Alameda después del castigo a que fue sometida durante la feria. Y eso no es suficiente. Tramos del paseo hay, y el consistorio lo debería saber, donde es preciso fregar bien las baldosas o el suelo para que desaparezca la mugre acumulada por días y días de fritanga y lo que no es precisamente comestible. Luego están los olvidados de la mano municipal. Caso del tramo comprendido entre el Portal de Valencia y la plaza de España, donde con frecuencia, parece que la ciudad pierde su nombre, de la poca atención que le prestan los servicios de limpieza. Especialmente extramuros del convento de la Consolación. Como las monjas no se quejan, allí suele haber de todo menos aseo. Igual que en el segmento que va de la esquina de Germanies con Académico Maravall al Josep de Ribera y del instituto a la escalera de la Alameda.

Marcos prescinde del tatuaje y el lujo. Tenía razón la exmujer de Marcos Benavent: «Ni el tatuaje que lleva [una flor de loto pintada en el antebrazo izquierdo] es de verdad; si veía una aguja se cagaba». En su comparecencia ante el instructor de esta semana pasada ya no lo llevaba. Ergo era de henna. Más llamativa era la otra diferencia que pudimos apreciar. La ropa de contracultural que lucía en su reaparición a finales de enero era cara y de marca. La del pasado día 8 era más comedida que la anterior, pero también más barata. De mercadillo, a decir de los entendidos consultados por este periódico.