Willy Ramos, meditación entre plantas y libros

Willy Ramos lee 'El tiempo, ese gran escultor' entre las plantas del Botánico./Irene Marsilla
Willy Ramos lee 'El tiempo, ese gran escultor' entre las plantas del Botánico. / Irene Marsilla

Lectura y naturaleza son las otras pasiones de un artista al que le gusta perderse por el Botánico, recorreer la Valencia tranquila, escucharse a sí mismo y vivir cada minuto

JOSE MOLINSValencia

Estar en un paraje tan extraordinario, lleno de plantas y con el fabuloso día que hace, me parece una maravilla». Al pintor y escultor Willy Ramos le encanta Valencia. Se enamoró de la ciudad cuando vino de Colombia siendo un adolescente y ha construido su vida aquí. Disfruta cada rincón, cada momento, y el Jardín Botánico es uno de sus lugares predilectos para relajarse y desconectar. Allí le citamos para conocer su ‘cara B’, qué le gusta hacer cuando aparca el trabajo. Le pedimos que se lleve uno de sus libros favoritos, sin saber que eso le iba a provocar casi cuatro horas de costosa elección. Al final trae ‘El tiempo, ese gran escultor’, de Marguerite Yourcenar. «Cuando lo leí por primera vez me cambió la vida, la forma de ver la escultura». Últimamente lo ha vuelto a revisar, con su peculiar gusto de leer de pie, paseando entre las plantas del Botánico. «Esa costumbre me viene por el fraile capuchino José Gómez, con el que viví de niño en Colombia; leía así por el claustro. Me encanta meditar. Con el ruido que tenemos alrededor, toda esa vorágine y los pensamientos cortitos, tienes que cogerte un tiempo para reflexionar sobre la vida, estar contigo mismo, pensar hacia dónde vas. Lo importante es lo que te queda por vivir, las páginas en blanco de un libro».

Y ese paraje del Botánico, entre plantas fascinantes, le encandila. «Es apasionante meterte en la naturaleza, formar parte de ella, aquí puedes conseguir que te envuelva». Pero también adora caminar por Valencia con Pepa, su mujer. Escoge «calles pequeñas, fuera del bullicio, con muchos edificios peculiares, rejas, cerámica, cosas pequeñas que puedes disfrutar mucho, ver la vida, o los bares donde va la gente, que sólo conocen unos pocos». Observar, sentarse e imaginar: «Me encanta el barrio del Carmen, en la calle Baja hay un sitio que fue la casa de Ribalta. Puedes encontrar un arco que han cerrado por alguna razón, y pensar cómo era antes. La Lonja me parece preciosa, hacer en esos siglos un edificio como ese conllevó un enorme riesgo, me gusta pararme y contemplarlo, es una maravilla. Sentarse allí y ver cómo se ha hecho un esfuerzo».

«La Lonja me parece preciosa, hacer en esos siglos un edificio como ese conllevó un enorme riesgo»

Willy reconoce que es «muy solitario» y disfruta sacando el máximo partido a cada instante. «Hay que aprender a vivir y ser conscientes de la vida. Del peor libro del mundo puedes extraer una gran lección, es posible disfrutar también de cualquier vino o cualquier cerveza sin necesidad de que sean excepcionales. No esperes la gran fiesta, estar aquí es una maravilla, disfrutar todas las cosas, sacar el lado positivo y vivir cada minuto, como si te fueras a morir al minuto siguiente. Ser conscientes de la vida, que es un regalo».

Pintor y escultor

La 'cara A' de Willy Ramos nos habla de un pintor y escultor nacido en Pueblo Bello (Colombia) en 1954 y afincado en Valencia desde los catorce años. Su obra es valorada en todo el mundo.

La música clásica le acompaña en muchos de sus ratos libres, en especial Bach o Kiri Te Kanawa, «y también escucho mucho a Haendel cuando estoy triste o súper eufórico, es un comodín que me sirve para los dos extremos».

Pero no todo es estar solo. Al artista le encanta reunirse con amigos, comer y beber «cosas sencillas pero exquisitas», disfrutar de la compañía. «Tengo tres o cuatro grupos de amigos, montamos una tertulia para hablar de libros, quedamos en casas particulares o en mi estudio, puedes hablar, escuchar... Cada uno se trae lo que quiere, una botella de vino francés, a veces mi mujer me cocina y llevo un buen plato, como conejo o bacalao. Y tengo otro grupo para jugar al dominó, la vida es maravillosa», destaca con ese lenguaje suyo tan pausado.

«Todas las semanas nos vamos a rastros y mercadillos, puedes encontrar libros y objetos extraordinarios»

Viajar es otra de las pasiones de Willy Ramos. Acaba de llegar de Malta, un día antes de la entrevista, donde un matrimonio del lugar les ha enseñado, como a él le gusta, los rincones más recónditos del pequeño país. Y donde ha disfrutado comprando antigüedades, entre las que sobresalen las vírgenes talladas a mano. «Tengo un montón en casa, a mi mujer le encantan. Todas las semanas nos vamos a rastros y mercadillos, puedes encontrar libros y objetos extraordinarios», confiesa. Aunque tiene en mente realizar otros viajes por Europa, su gran sueño es ir a Egipto y contemplar las pirámides. Y también disfruta más cerca, en Calpe, donde se ha comprado una casa, y le encanta andar por un camino hasta Moraira -«en invierno no hay nadie»- y llegar a una vieja cantera desde la que puede contemplar la inmensidad del mar. Pero nada iguala los ratos que pasa con su pequeña nieta Valentina. «Tengo 64 años y que haya una persona joven con esa energía en la familia te renueva la vida. Llevo el móvil lleno de fotos de ella (sonríe), eso que hemos criticado siempre lo hago ahora».

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