Vicente Solá, adicción al parqué y las tablas

Vicente Solá en el Olympia, un teatro muy especial para él./Irene Marsilla
Vicente Solá en el Olympia, un teatro muy especial para él. / Irene Marsilla

El presidente del Valencia Basket adora el teatro. Incluso encuentra paralelismos con su trabajo. «Hay una representación y debes exponerte a la aprobación de clientes, jueces...», dice el letrado desde las butacas del Olympia

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

Desde hace más de treinta años el teatro y el baloncesto son dos pasiones en la vida de Vicente Solá. Cuando guarda la toga en el armario, el abogado intenta encontrar tiempo para desarrollar sus numerosas aficiones, y para conocerlas nos citamos con él en el teatro Olympia, sin duda su recinto favorito. «Venir aquí hace que me pueda relajar del trabajo diario, evadirme, es una forma de pasarlo fenomenal durante un par de horas. Ves reflejados en los actores muchísimos lances de tu vida. Lo que más me apasiona es la comedia musical y el musical en sí. Son los géneros más divertidos y que más disfruto. Me interesa cualquiera, pero especialmente esos». Comparte dicha pasión con su mujer, que le anima a encontrar momentos para evadirse. «Ella se encarga de que vengamos lo máximo posible al teatro. Suelo ver obras casi cada semana». Y es que pasa todo el tiempo que puede con su esposa y con su familia -«para mí son lo más importante»-.

Esa sensación de vivir un espectáculo en vivo es lo que apasiona a Solá, ya sea en el escenario o en el pabellón de baloncesto. «Estar en una función así te permite valorar todo ese trabajo, que hacen en directo. Cuando estás viendo cine sabes que está cortado, preparado, pero en el teatro todo es en el momento, en vivo, es la grandeza que tiene y que disfruto. Como espectador me meto en lo que el actor intenta interpretar, sea comedia, musical o drama. Donde mejor se puede expresar el ser humano es transmitiendo a otros que está disfrutando». Pero no sólo es lo que hacen los actores, sino que valora también la obra en su conjunto: «La interpretación, la iluminación, el sonido, sentir lo que cuentan los personajes y estar viéndolo en ese momento es extraordinario. Te evades y te sitúas en ese instante, admiro a toda esa gente que interpreta tan bien, ese gran trabajo que desarrollan. Se exponen a un examen del público».

Abogada

Su 'cara A' nos muestra a un conocido letrado que dirige el bufete Solá y Asociados, especialista en derecho civil e inmobiliario. Además, desde 2009 preside el Valencia Basket.

Le impactó notablemente el musical 'We love queen', la mejor obra que ha visto últimamente. «La interpretación de Freddie Mercury era fantástica y también me encantó 'Mamma mia', donde disfruté viendo a un exjugador del Valencia Basket, Bruno Squarcia, como intérprete. He ido varias veces a verla». Aunque le apasiona vivirlo desde la butaca, ya no se siente con fuerzas de subir a las tablas. «Desde pequeño hice teatro y mi mujer también, las típicas obras del colegio, sainetes, obras teatrales en mi pueblo, Llombai... Me gustaba muchísimo, aunque ya de mayor lo fui dejando, y ni siquiera actúo en mi falla, Exposición-Micer Mascó». Pero, eso sí, encuentra paralelismos con su trabajo. «También en cierta medida es parecido porque hay una representación y debes exponerte a la aprobación de clientes, jueces, etcétera cada día».

La otra pasión de Vicente Solá es el Valencia Basket.
La otra pasión de Vicente Solá es el Valencia Basket. / Irene Marsilla

Con su otra gran pasión sí se ha atrevido a dar un paso para ser más activo, ya que desde 2009 es presidente del Valencia Basket, cuyos continuos viajes le dejan poco tiempo para el resto de cosas. «Se me conoce más por el club que por ser abogado. No soy un profesional de este deporte, me dedico cuando aparco mi trabajo», puntualiza Solá. «El baloncesto llegó a mi vida casi por casualidad hace 35 años, cuando en las secciones deportivas del Valencia CF me dijeron que me hiciera cargo de este deporte. Había jugado como alero en la mili y me nombraron delegado de la sección», recuerda. «Desde el primer día me apasionó el baloncesto, soñé siempre con que la ciudad tuviera un gran club como el que hay ahora. Cuando descendió el equipo de fútbol en 1986 hubo que buscar otra financiación para el de basket y aparecieron los hermanos Juan y Fernando Roig para que el proyecto del Valencia Basket empezara por el camino actual, que ha sido un enorme acierto».

El abogado vibra con la adrenalina que dan las canastas, pura pasión sobre el parqué. «Es un deporte contrarreloj. En el fútbol muchas veces te llevas una revista o estás hablando con el de al lado, pero en el baloncesto no puedes perderte un segundo, tienes que estar muy pendiente de las jugadas porque es muy rápido, y ahora en La Fonteta la gente disfruta. Esa satisfacción personal que siente uno cuando los demás gozan es incomparable con cualquier cosa de la vida, te llena muchísimo».

Además, cuenta con orgullo lo bien que cocina las paellas -«una forma extraordinaria de reunir a la familia»- y lamenta no tener más tiempo para ir a cazar y a la ópera. Pero sí se escapa de vez en cuando con amigos para practicar ciclismo. «Tengo una bicicleta híbrida para todo tipo de terrenos. Mi trayecto preferido es la zona de Xàbia y Dénia hasta Moraira, hacemos recorridos preciosos. Vamos más en verano, y si encuentro algún fin de semana libre durante el año. Si no, recorro algunas zonas de Valencia y llego hasta Serra».

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