Vicente Barrera, un matador en la red

Vicente Barrera aprovecha la entrevista en el Club de Tenis Valencia para intercambiar unos golpes. /Damián Torres
Vicente Barrera aprovecha la entrevista en el Club de Tenis Valencia para intercambiar unos golpes. / Damián Torres

El torero disfruta de más tiempo libre desde que se cortó la coleta y lo dedicó al tenis, la principal de sus aficiones, aunque no la única. También le gusta montar a caballo, leer, comer y viajar. Su asignatura pendiente, la agricultura

José Molins
JOSÉ MOLINSValencia

Desde que decidió retirarse del toreo, Vicente Barrera puede dedicar mucho más tiempo a sus principales aficiones, entre las que destaca el tenis. Quedamos con él en el Club de Tenis Valencia, del que es socio y donde suele acudir con asiduidad. «Es un deporte que me apasiona, tanto practicarlo como verlo. Casi todas las semanas juego al menos una vez». Y quiere mejorar, porque justo después de la entrevista tiene clase con un profesor para perfeccionar su técnica sobre tierra batida. «Suelo buscar, durante cuatro o cinco meses al año, hueco para una hora de clase a la semana. Así también hago deporte, ya que a veces es difícil encontrar pareja, pues la gente entre semana trabaja».

Aunque su amor por el deporte de la raqueta le viene desde que era niño, no empezó a practicarlo hasta ser ya adulto, y por eso ahora quiere recuperar en la pista el tiempo perdido. «El tenis es una de las disciplinas más bonitas, también porque requiere mucha técnica y una enorme constancia y concentración, ya que cuando te pasas diez días sin jugar has perdido el toque. Es muy difícil cualquier golpe, pero en especial los saques, aunque los míos no son muy buenos». A veces le cuesta encontrar un compañero con el que ejercitarse, y por eso se ha buscado un grupo para no fallar. «Tengo a cuatro o cinco personas con las que quedo a jugar, en función de quién puede cada semana. Venimos y jugamos una hora o algo más, puede que sólo un set, o dos, depende del tiempo que tengamos, y a veces elegimos horas un poco intempestivas, como el mediodía. No soy ningún jugador brillante, y mi mejor golpe es el drive, el más natural que hay».

Barrera disfruta en la pista y también desde la grada.
Barrera disfruta en la pista y también desde la grada. / Damián Torres

No sólo disfruta sobre la pista, también desde la grada, en especial con un paisano suyo. «He seguido mucho a Juan Carlos Ferrero, que es de Ontinyent como yo y lo conozco personalmente. Además, a él también le gustan los toros. Ahora sigo con especial interés a Nadal, por supuesto, que me hace disfrutar mucho. Siempre que he ido a ver partidos profesionales ha sido aquí en Valencia, en el Club de Tenis he visto eliminatorias de Copa Davis y también algún Open en el Ágora, a David Ferrer». En ocasiones cambia la raqueta y coge la del pádel, donde aprovecha para mejorar su volea y el juego en la red, pero reconoce que prefiere el tenis.

Tauromaquia

la 'cara A' de Vicente Barrera nos muestra a un torero que permaneció en los ruedos durante casi dos décadas, hasta que decidió retirarse en 2011. Además. está licenciado en Derecho.

Otra de sus grandes pasiones es la equitación. «Me escapo algún día a montar a caballo, que me encanta. Tenemos una finca en Ontinyent donde hay dos de raza española y salgo mucho al campo con ellos. Es una forma de seguir vinculado al mundo del toro, porque están relacionados de alguna manera, pero ya montaba desde antes de ser torero. He montado mucho en el campo y en ganaderías bravas. Voy con monturas españolas de campo, con el estribo ancho, con la gorrita española o inglesa, así que sigo disfrutando del caballo como lo he hecho siempre». En ese ambiente se siente libre: «Me gusta todo el proceso para ir a caballo, incluso limpiar la cuadra y echarles de comer, pero cuando más disfruto sin duda es cuando galopo por el monte, un galope lento, en el que vas como mecido en el aire. Una maravilla».

Vicente reconoce que sigue con especial interés a Nadal.
Vicente reconoce que sigue con especial interés a Nadal. / Damián Torres

Le gusta compartir su pasión con amigos. «Cuando voy a montar a caballo me cojo el día entero, muchos fines de semana vamos algunos amigos y comemos allí, lo pasamos bien, damos un paseo de hora y media y luego la comida». Pero en especial disfruta plenamente con su hija: «Tengo una niña de tres años y monta conmigo a caballo, la llevo y le encanta, vamos al paso, tranquilitos y se lo pasa genial». En la tranquilidad de esa finca es feliz, en medio del monte -«me vuelve loco»-, aunque le gustaría poder desarrollar su faceta agrícola: «Si viviera en Ontinyent tendría un campo y lo cuidaría yo, pero estoy en Valencia y no puedo hacerlo».

Reconoce que no ha dejado del todo el toreo. «Es mi gran pasión y cuando puedo me escapo a casa de algún amigo a torear unas vacas». Pero también tiene otras aficiones más reposadas. «Leo bastante, ahora me he vuelto a pasar al papel, ya que he estado unos años leyendo en un libro digital. Casi todo lo que leo es novela histórica, la época de los romanos me fascina, los faraones, etcétera». Y disfruta de la gastronomía -«con la edad a uno le gusta más comer, aunque soy un pésimo cocinero»-. Además, disfruta haciendo viajes. «El último fue uno familiar a Marrakech, y tengo muchas ganas de conocer algunos lugares de Europa, ya que por mi trabajo sólo he ido a Francia y mucho a Sudamérica, pero me apetece ir a Berlín y a otras capitales del norte de Europa». Son sus destinos pendientes.

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