El viaje inolvidable de...Lucía Morales

Momento en que Lucía capta con su cámara la aurora boreal./LP
Momento en que Lucía capta con su cámara la aurora boreal. / LP

«Lloré de emoción, es lo más bonito que he visto en mi vida», confiesa la experta en moda al recordar cómo el cielo se teñía de verde durante la aurora boreal

ELENA MELÉNDEZValencia

Cuando Lucía Morales pensaba en esa lista imaginaria que todos tenemos de cosas pendientes que nos gustaría hacer, sin duda una de ellas era ver en persona la aurora boreal. Reconoce que al principio le hacía aún más ilusión a su marido que a ella, por ello aprovecharon unos días libres para organizar una escapada para dos, a fin de disfrutar de este fenómeno natural. Para hacerlo volaron hasta Oslo y desde allí se trasladaron a Tromsø, la capital del norte de Noruega ubicada en un emplazamiento único cerca del mar y de las montañas nevadas. Es una ciudad cosmopolita centrada en actividades invernales, como deportes de aventura, excursiones con perros, itinerarios en trineo, motos de nieve y veladas para poder vivir de cerca la experiencia de la aurora boreal.

A su llegada a Tromsø se llevaron una sorpresa. Como era 6 de febrero, coincidieron con el día nacional de los sami o pueblo lapón. Muchos habitantes iban vestidos de noruego antiguo. Además, por la ciudad se encontraron con varios mercadillos y carreras de renos. «Nos quedamos alucinados. Era como la serie 'Doctor en Alaska' pero en versión reno», explica Lucía. Ese día aprovecharon para comer en un restaurante llamado Emmas Dream Kitchen, local famoso por haber tenido entre sus clientes a celebridades de todo el mundo. Allí pudieron degustar recetas entre cuyos ingredientes figuraban el reno y la ballena.

Imágenes del viaje de Lucía Morales. / LP

Al día siguiente hicieron una excursión con motos de nieve por la mañana y por la tarde se trasladaron a Finlandia con el fin de vivir su velada más esperada. Para hacerlo tuvieron que vestirse con unos trajes térmicos especiales y por el camino los guías les fueron explicando los fenómenos físicos que producen las auroras boreales. Una vez en la zona, prepararon una hoguera junto a un lago y un pequeño campamento para cenar al aire libre. El menú consistió en guiso de reno con verduras y chocolate caliente como postre. Lucía y su marido vivieron esas horas previas con cierta incertidumbre, pues les habían advertido de que en bastantes ocasiones los viajeros tienen que regresar sin haber contemplado la aurora boreal debido a las condiciones meteorológicas adversas. Llegado un momento apagaron la hoguera y uno de los guías les anunció lo que estaba a punto de suceder. De repente el cielo se tiñó de un verde intenso que iba variando de intensidad. «Lloré de emoción, no me esperaba lo espectacular que es. Todo el grupo nos quedamos en silencio contemplando el firmamento. Es lo más bonito que he visto en mi vida», asegura Lucía.

Así es TROMSO

Al día siguiente, y conscientes de haber sido testigos de una experiencia única, se dejaron llevar por las calles de Tromsø, visitaron la iglesia del Ártico, comieron carpaccio de ballena y salmón y subieron en un funicular a bordo del cual pudieron disfrutar de la belleza de la ciudad desde un mirador privilegiado. Reconoce que tuvieron suerte con la temperatura, pues en la época en que ellos viajaron se han llegado a registrar otros años hasta treinta grados bajo cero. En su caso no rebasaron los cinco grados negativos. Pese a ello Lucía, creadora de una firma de moda, iba preparada para el frío, provista de prendas técnicas, gorros de lana y un abrigo de pelo al que tiene especial cariño por ser de su madre. «Es una experiencia que recomiendo. Se trata de un viaje que haces específicamente para ver la aurora boreal en una época concreta del año. Sin duda valió la pena».

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