¿Quién es Soraya Pla?

La diseñadora alude a su condición de Tauro para justificar la pasión que pone en el trabajo, con un alto precio. «He sacrificado mi vida personal», admite. Y volvería a hacerlo

MARÍA JOSÉ CARCHANOValencia

En el número tres de la calle Gregorio Mayans se esconde uno de los edificios más singulares de Valencia. Incluso conserva un ascensor de principios del siglo XX, con sus puertas de madera manuales y la estructura de hierro. Soraya Pla, el alma de El Armario de Lulú, se enamoró. Como dice ella, le «sacudió». Entre suelos de mosaico hidráulico y trabajadas molduras de escayola tiene ahora su estudio esta diseñadora de moda que nunca lo quiso ser. Cada detalle se cuida, también en su estudiada imagen, con una estética medio vintage, algo guerrera, que en su fuero interno todavía conserva mucho de esa niña que algún día fue.

-¿Era su sueño infantil ser diseñadora?

-Nunca supe qué quería hacer. Era empollona, así que pensé que Derecho igual me iba bien, pero a la vez siempre he sido muy sentimental, más emocional. Intuí que aquello no me iba a hacer sentir viva. Una amiga me dijo que quería estudiar diseño de moda y cuando me informé sobre las posibilidades de la Escuela de Artes y Oficios pensé en interiorismo. Después de que me cogieran lo descarté al ver que había mucho dibujo técnico, asignatura que yo siempre suspendía. Así que me pasé a moda. Lo consideraba sin embargo algo muy superficial, volátil, por eso siempre me vi bajo el paraguas de una empresa. Además, quería ganar dinero.

-Para no querer crear su marca de moda, la verdad es que no le ha ido nada mal. ¿Se siente orgullosa?

-Sí. Era diseñadora y product manager de una empresa potente, con un buen puesto, y en mis ratos libres empecé a hacer collares. La gente los compraba a través de un blog y al cabo del año se interesaban las tiendas. En 2008, en plena crisis, tras haber pasado un ERE en la empresa, me lo dejé, me lie la manta a la cabeza. Un día mi socio, entonces mi pareja, que siempre ha permanecido a mi lado y está muy loco, me convenció para diseñar ropa. Eso nos abrió todas las puertas.

-Supongo que eso supuso un gran esfuerzo por su parte.

-Soy muy Tauro, cuando me pongo con algo lo hago al mil. El éxito reside en la persistencia, porque no siempre van bien las cosas. Creo que la gente hoy en día no se entrega tanto. Hay que buscar en tu interior, dedicarte a lo que lleves dentro, a lo que sabes hacer. Así las cosas salen. Además, nunca he hecho algo para vender, sino pensando en crear cosas bonitas. Y puede que ese haya sido el secreto.

-¿Qué se ha dejado en el camino por esa entrega?

-He sacrificado mi vida personal por esto. He llegado a los cuarenta años, no tengo hijos, apenas veía a mis padres, mi vida social era casi nula, estaba siempre trabajando. Ahora intento dedicarme más tiempo pero cuando diseñaba bisutería podía estar una semana sin salir de casa. Es verdad que para mí no es un problema porque soy muy hogareña y lo disfruto, pero el sacrificio ha sido brutal. Y que conste que no me arrepiento de nada, lo volvería a hacer una y mil veces.

-No aparenta cuarenta, desde luego.

-Bueno, tengo 39, pero hace ya unos años que me pongo cuarenta porque así la gente me dice que aparento menos (ríe).

-Dice que su socio ya no es su pareja, pero siguen trabajando juntos.

-Estar las 24 horas uno al lado del otro va quemando, así que acabamos divorciándonos. Pero nos llevamos muy bien.

-¿Dónde encuentra su inspiración?

-Me influye lo que veo. El otro día hicimos la sesión fotográfica del último catálogo en el palacio del Marqués de Dos Aguas y me quería venir corriendo a diseñar. Todo me llenaba, se me pusieron los pelos de punta. Tengo que venir de muy antiguo, quizás de la época de Maria Antonieta, porque todo eso me hace sentir muy viva. Valoro el trabajo artesanal, pensar que todo está hecho con las manos de alguien me emociona.

-Este lugar tiene su sello. ¿Queda algo del interiorismo que tanto le gustaba?

-He buscado lugares con historia, que me digan algo. Me costó encontrar esta oficina, también mi nueva casa, donde me mudo en breve. Es un lugar de principios del siglo XX en la calle Correos, un diamante en bruto que me sacudió por dentro. Ese es mi proyecto, quiero pasar más tiempo en casa.

-¿Recuperará algún hobby?

-La semana que viene empiezo yoga y voy a dejar el gimnasio porque me aburre mucho. Además, tengo el corazón pequeño y me ahogo enseguida. Quiero estar con mi pareja, mis amigas y mis gatos. Y en un futuro, quizás cuando me jubile, volveré a hacer casas de muñecas, afición que he dejado de lado. Pero no se crea, no soy tan cursi como aparento.

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