¿Quién es Salomé Corell?

Irene Marsilla

Sin apenas darse cuenta se vio tras los pasos de su tío gemólogo. En Londres se formó y de regreso a Valencia desarrolló una pasión por la joyería que le absorbe todas las horas

MARÍA JOSÉ CARCHANO

Conserva, a sus 38 años recién cumplidos y con dos hijos, un aspecto aniñado que se acentúa, como ella misma dice, con la cara lavada. Desde su joyería, un estudio que poco tiene que ver con la imagen de cualquier establecimiento tradicional, goza de una vista única a la Puerta de la Mar; un lugar y una profesión que heredó de su familia y que con el tiempo ha sabido ir adaptando a su personalidad. Salomé Corell se ha convertido además en una de las personas más solicitadas en el panorama social de la ciudad.

-¿Qué supone este espacio para usted?

-El mundo de la joyería me llama la atención desde que mi tío, que es gemólogo, montó el negocio. Durante la carrera le ayudaba en campañas de Navidad, en verano, cuando tenía más tiempo libre como estudiante. Y, claro, a qué mujer no le gusta el mundo de la joyería. Estaba superfeliz de poder estar con él. Al acabar ADE me fui a Londres a estudiar diseño de joyas y empecé a poner mi sello. Tengo la suerte de que mi trabajo me llena y lo compagino muy bien con la vida familiar, porque me organizo y trabajo para mí.

-No es fácil tener tiempo para todo, especialmente porque cuando una vocación se convierte en trabajo no hay horas.

-Es cierto, ya que me llevo el trabajo a casa, aunque no lo considere así. Sigo investigando de noche, veo diseños, busco proveedores de piedras, hago bocetos. No me cuesta y me hace plenamente feliz. Con mis hijos tengo ayuda, sobre todo de las dos abuelas, que están siempre dispuestas. Ahora los traigo bastante por aquí y hacen deberes en el despacho. A mi hija le gusta mucho pintar e incluso juega con las piedras. Me dice: «Mamá, que yo también voy a hacer pendientes».

-¿Le gustaría que algún día se dedicara a la joyería como usted?

-Todavía es pequeña pero a la larga es bonito pensar que pudiera estar aquí conmigo porque podríamos compartir mucho tiempo juntas, como a mí me ha ocurrido con mi madre. Este no deja de ser un negocio familiar.

-¿Tiene su marido algo que ver con su profesión?

-Nada, pero me entiende, comparte mis ilusiones, porque además organizo muchos eventos. Me gusta que la gente comparta un rato agradable, y hago muchos a beneficio de oenegés o entidades benéficas. Siempre estoy ahí con mis locuras, y eso son horas que comparto con mi marido.

-¿Cree en ese sentido que Valencia se mueve?

-Yo creo que la ciudad está muy viva, no paran de organizarse eventos, exposiciones, conciertos… Antes de verano mi agenda daba miedo, llegó un momento en que necesitaba vacaciones de todo.

-Está al cargo de la joyería, hace cursos de marketing, organiza eventos, tiene dos hijos… ¿Era usted ya una niña inquieta?

-La verdad es que no tanto, siempre he sido una persona bastante tranquila, quizás me mueve más la ilusión de hacer cosas.

-¿Cuáles son los momentos que le permiten recargar pilas?

-Los fines de semana nos vamos a la montaña o a la playa, aunque este verano hemos estado casi todo el tiempo al lado del mar, en Formentera y en Xàbia. Además, con los niños consigues desconectar enseguida porque te piden estar muy activa. Me encanta hacer planes con ellos.

-¿Qué le ha aportado la maternidad?

-Me siento más completa. Te cambia la vida. Aunque al principio es muy agotadora ahora estoy muy feliz porque se interesan por todo: vamos a hacer una excursión y les parece un planazo, o cenamos en un restaurante y les encanta.

-¿Cómo le gustaría verlos de mayores? ¿Qué valores deberían tener en su opinión?

-Intentamos que sean buena gente, que tengan buen corazón y que cuiden a quienes están a su alrededor, que se respeten. Que valoren un poquito la vida que tenemos, que sean felices y sepan elegir. Que si vas por el buen camino puedes tener tus dificultades pero al final hay una recompensa. Y yo creo que lo vamos consiguiendo, porque el año pasado mi hijo ya pidió a los Reyes que todos los niños tuvieran un regalo, y le trajeron un saco enorme de pelotas, cuentos… que dimos a unos niños que están más necesitados. Al final se trata de eso, que sepan que no todos tienen la misma suerte que ellos.

-¿Qué valora de su marido?

-Soy muy afortunada porque se desvive tanto por mí como por nuestros hijos. Le gusta hacer felices a las personas y estar mucho en familia. Se preocupa porque todos estemos bien.

-¿Recuerda cómo le conoció?

-Tenía 19 años cuando lo conocí en Xàbia, donde las dos familias han veraneado desde hace muchos años. Es un sitio que conozco desde que tenía cuatro años, y allí tenemos muchos amigos. Es muy bonito además ver cómo ahora está creciendo otra generación.

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