¿Quién es María Dolores Raigón?

María Dolores, en las instalaciones de la Politècnica./Jesús Signes
María Dolores, en las instalaciones de la Politècnica. / Jesús Signes

La presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica se emociona de puro orgullo cuando le hablan del auge de los productos ecológicos

MARÍA JOSÉ CARCHANOValencia

No es fácil andar por los pasillos de la escuela de Ingeniería Agronómica con María Dolores Raigón porque no se avanza demasiado; no deja a nadie por saludar, ya sea una compañera de departamento o una empleada de la limpieza. Desprende esa alegría que sólo llevan dentro las personas que viven satisfechas con su trabajo, y que se ha convertido incluso en un compromiso social y una coherencia en su vida personal. Esta científica se cree lo que hace.

-Me he dado cuenta de que es usted una persona muy sociable, diría yo que entregada a los demás.

-El contacto humano es algo que no podemos perder, porque si no vuelven las distancias y los alejamientos. Saludar y preguntar «cómo vas» a aquellas personas con las que tienes mayor relación está en mi forma de ser. No puedo cruzarme con una persona sin dirigirle unas palabras. Si estás bien comparto tu felicidad y si no lo estás me pongo en tu lugar.

-¿Cree en su trabajo de la misma forma?

-Si no fuera así me iría a otra cosa que me gustara, porque no es que crea en lo que hago, es que lo vivo al ciento veinte por cien. La enseñanza de los alumnos, la investigación, la divulgación de los resultados… Las personas que me conocen siempre me dicen: «Es que eres muy pasional». Seguramente sea así por cómo soy, pero es que creo que tiene que ser así. Si no hay pasión, el mensaje queda vacío.

-Usted trabaja en la universidad, pero además es presidenta de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica. Ahí no gana dinero.

-La implicación es la misma, es una lucha personal para difundir las bondades de la agricultura ecológica, para que nuestros hijos y nietos conozcan un mundo en las mismas o mejores condiciones que el que hemos heredado nosotros. Eso se hace con el compromiso. Y hay que transmitirlo desde un punto de vista lo más científico posible, no como chascarrillos de bar, por supuesto.

-Supongo que su compromiso lo lleva al plano personal.

-Soy muy exigente con la alimentación, y compro todo ecológico porque creo que es la manera que tengo de contribuir a la agricultura de proximidad. En eso soy muy estricta. En lo demás intento llevar una vida lo más coherente posible, porque ahora ya tenemos muchos más recursos.

-¿Cree que la gente está cada vez más concienciada?

-Cuando en 2008 entramos en la crisis económica pensábamos que el consumo se reduciría porque los precios suelen ser más altos pero sucedió al contrario y ahora estamos entre los diez países del mundo que consumen más productos ecológicos, además de ser el primer productor de Europa.

-¿Siente orgullo al ver esas cifras? Algo influirá el trabajo que usted desarrolla.

-La verdad es que soy muy poco egoísta… (Se queda en silencio) Me entran ganas de llorar y todo. Me siento orgullosa pero como sociedad, porque creo que si eso se produce nos repercute a todos de forma positiva.

Una espina clavada

«Lo hecho, hecho está»
DIce María Dolores Raigón que incluso en aquellos momentos en los que piensa «qué tonta fui» hay que asumirlo. «Lo hecho, hecho está. Y no tengo ninguna pena». Así que afronta el futuro «con mucha positividad». En definitiva, se trata de encontrarse «en paz» con su pasado.

-¿En qué momento entendió que había encontrado su camino?

-¿Cuando vi la luz? Yo creo que soy así desde que entré a estudiar Agrónomos, porque cursar una ingeniería vinculada a la agricultura ya es una vocación. De todas formas, se recuerda en la familia que ya desde chiquitita yo estaba siempre preocupada por los temas de alimentación y, claro, hace cuarenta o cincuenta años yo era la rarita. Pero es un remanente que está ahí. Después hice la tesis doctoral con un gran investigador como fue Eduardo Primo Yúfera sobre cómo disminuir los fertilizantes en los cítricos y me siento muy orgullosa de haber trabajado con él.

-¿Nunca se ha sentido sola?

-A veces, pero una persona tan sociable como yo enseguida hace amigos. Y he estado muy bien acompañada, aunque fuera por los agricultores y los alumnos. Nunca he tenido la sensación de estar luchando contra un enemigo.

-A pesar de que incluso en esta misma universidad hay investigadores que piensan radicalmente distinto.

-Yo no lucho. Incluso en los años duros, cuando hablar de agricultura ecológica parecía una excentricidad, he luchado. Soy respetuosa con los demás y lo mismo espero del resto.

-¿Hay momentos en los que necesita oxigenarse?

-Desde luego, y lo hago corriendo. Antes pensaba que desconectaba cuando dormía pero ahora sé que no porque además me lo han diagnosticado, que mi cabeza no para. Así que correr me permite olvidarme de todo y si a veces me viene un flash es porque al mismo tiempo me surge la solución a un problema.

Fotos

Vídeos