Las Provincias

¿Quién es Fernando Móner?

¿Quién es Fernando Móner?
/ DAMIÁN TORRES
  • La vida se le pudo ir de las manos en aquellos cuatro años frenéticos de continuos viajes por todo el mundo. Se dio cuenta a tiempo de que estaba ausente mientras su mujer lo necesitaba, decidió que quería ver crecer a sus hijos y pisó a tiempo el freno. Hoy disfruta de la familia, su bien más preciado y la única vía de desconexión

La palabra consumo tiene en Valencia una cara y un nombre propio: Fernando Móner. Después de treinta años defendiendo derechos en la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios, tiene el verbo fácil de un político y el alma de quien se entrega a un proyecto vocacional. No hay un despacho en la asociación que ponga su nombre en letras doradas sobre la puerta, y sólo unas estanterías repletas separan la mesa que ocupa de la de sus compañeros. Ha madurado en estos años siempre de cara al micrófono, aunque queda todavía mucha de la determinación que tenía la primera vez que entró por la puerta de la asociación.

-¿En qué momento aquel Fernando Móner que estudiaba Empresariales empieza a defender los derechos de los consumidores?

-Yo estaba en la universidad y una de mis hermanas me preguntó si quería venir a colaborar. Era junio de 1987 y fue algo que me entró en vena. Ves que ayudas a gente y eso te llena muchísimo. Mi idea era al terminar la carrera trabajar en una empresa, que también me gusta, pero esto me atrapó.

-Y se puso enfrente, a combatir.

-Con los años me he puesto al lado. No hay que ir contra las empresas, sino que el ánimo de lucro lícito vaya sumado al respeto por las personas. Si estás en contra no se puede dialogar.

-Mirando su currículum lo ha sido todo en la defensa de los consumidores, ocupa cargos en consejos a nivel nacional, e incluso lo ha hecho a nivel internacional. ¿Demasiado?

-En este mundo la vida es un compendio de experiencias, pero cuando he visto que no podía más he delegado. Lo importante es que me he encontrado con la comprensión de mi mujer. Cuando los niños eran más pequeños y posiblemente más me necesitaba, yo tenía una reunión en Australia, otra en África… Es un trabajo con el que no se ganaba dinero, y a pesar de ello lo entendía. Fui yo el que me di cuenta de que en aquellos cuatro años no pude ver crecer a mis hijos y decidí que los viajes internacionales se habían acabado. Desde entonces me dedico a la Comunitat y en todo caso a nivel nacional.

-Dígame. ¿Cuántas veces le han ofrecido entrar en política?

-En los últimos años varias veces y diferentes partidos. Lo que pasa es que no me gusta la política que tenemos, no podría estar porque no sería fiel. Me dan miedo además los ataques personales que se producen en ocasiones, por mi familia. Pero quién sabe si en un futuro me podría meter de una manera más activa; eso sí, siempre y cuando tenga la libertad de trabajar por los consumidores.

-¿Cuántas veces le han parado por la calle para preguntarle, para pedirle consejo?

-Le cuento una anécdota. Estas navidades nos fuimos a Praga y a las cinco de la mañana esperábamos en el aeropuerto para volver a Valencia. Imagínese a esas horas, yo estaba muerto. Pues una señora se sentó a mi lado y me preguntó: «¿Le puedo hacer una consulta?» Es difícil desconectar pero a mí me encanta este trabajo, he tenido mucha suerte. Y de alguna forma lo consigo porque me gusta hacer ejercicio, andar con mi mujer, sobre todo por la playa, jugar a tenis con los amigos y mis hermanos... Con la familia disfruto mucho de la vida y no me importa no desconectar al cien por cien. Y cuando voy al mercado de Ruzafa -lo hago todas las semanas- o entro a un comercio, hay quien me dice: «Si viene usted a comprar aquí será que hay buen género» (ríe).

-Tiene seis hermanos. ¿No ha querido repetir familia numerosa?

-Me hubiera encantado, porque hemos tenido una vida muy buena, en una familia con un solo sueldo, el de un funcionario. Mi madre ha trabajado durísimo para que con eso pudiéramos estudiar los siete. Todos la adoramos y sigue siendo nuestro centro, como lo fue mi padre hasta que murió el pasado mes de junio. Hemos tenido mucha suerte.

-¿Qué parte de este Fernando Móner es herencia de ellos?

-Un porcentaje altísimo, seguro, y el resto es consecuencia de mi mujer, a quien conocí muy jovencito. Al final mis líderes no son los que salen en la televisión, sino mis padres, mis suegros, mis hermanos, que han sido los que me han marcado con la honradez, las ganas de trabajar por los demás y ayudarnos mutuamente. La familia para lo bueno y para lo malo, y para reír y llorar con ellos.

-¿No tiene más ambiciones?

-Ser buen padre. Comprobaré si lo he conseguido cuando me haga viejo. Entonces veré si mis hijos están encantados de haberme tenido, como me pasó a mí con el mío.