Las Provincias

¿Quién es Angélica Gómez?

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/ DAMIÁN TORRES

  • La decana del colegio oficial de ingenieros técnicos industriales intenta aportar siempre «esa perspectiva femenina que tanta falta hace»

Era portera de fútbol sala y esa visión estratégica que aporta estar bajo los palos la ha llevado ahora al frente del colegio de ingenieros técnicos industriales. A Angélica Gómez no le ha asustado estar cercada por hombres, ni liderarlos, intentando siempre aportar esa perspectiva femenina que «tanta falta hace». Su tiempo no da para más, y por eso aprovecha cada minuto, ahora que ya ha cumplido 43 años, hace escasos días, y estrenando un cargo en el que está dispuesta a entregarse.

-¿Hubo algún gesto torcido cuando una mujer quiso ponerse al frente de un colegio de abrumadora mayoría masculina?

-Incluso los más veteranos me han respetado, porque no busco, por ejemplo, ascender en el consejo, sino el bien de la profesión. Hay que decir las cosas claras y ser valiente si toca tomar medidas drásticas, como hacer despidos. Toda mi vida me ha gustado superarme, las cosas bien hechas, y el día que me vaya de aquí lo haré con la cabeza alta por haberme esforzado lo máximo que he podido por la profesión.

-Desde la facultad se habrá sentido siempre en minoría como mujer.

-Mis amigos de la carrera son hombres, también son mayoría en el colegio, en el trabajo... He intentado siempre hacer lo mismo que ellos, si había que subir un monte o entrar en un túnel, y tratarles como iguales, no desde una posición superior como ingeniera. Sé que hay compañeras que han vivido el machismo, pero yo no. Y lo que tenemos que tener claro es que hemos de gobernar como mujeres, no como hombres.

-Feminizar las relaciones.

-Yo afronto todo desde mi visión de mujer. Llego a una reunión y si empiezan a irse por los cerros de Úbeda, corto y digo: «Al grano». No me gusta perder el tiempo. Y quien plantee un problema debe traer además una posible solución.

-¿También le mueve esa máxima en su vida personal?

-A mí mi familia me ha inculcado que hay que ser claros y dormir tranquilos todas las noches. A mis sobrinos les enseñamos que tienen que ser buenas personas y buenos profesionales. El mayor quiere ser veterinario y le digo que tiene que formarse para conseguir lo que persigue. Mi sobrina, con tres años, estuvo presente en la jura del cargo y luego me dijo: «Tía, estoy orgullosa de ti». Y eso para mí es un valor muy grande.

-¿Y por qué decidió ser ingeniera?

-Era muy buena estudiante y se me daban bien tanto las ciencias como las letras, así que con 16 años dije: «¿Para comer el día de mañana, de arte y literatura puedo vivir? Ingeniero industrial suena muy bien». Así fue mi elección. Quién sabe, a lo mejor hubiera sido una escritora brillante, porque me gusta mucho escribir.

-Su hermana también es ingeniera y trabaja con usted. ¿Entiende como algo importante estar cerca de la familia?

-Estamos siempre juntas, compartiendo despacho. Es la persona que más quiero en el mundo y nos hemos unido más todavía a raíz de la muerte de mis padres, que habían estado tan orgullosos de nosotras. Es que mi padre de joven fue pastor en Cuenca y mi madre, una dependienta de Cáceres.

-Es uno de los momentos más duros que nos depara la vida...

-La muerte de mi madre fue un golpe brutal, y al poco tiempo falleció mi padre. Tan grande resultó el impacto que aquello me ha cambiado. Antes yo en mi vida personal intentaba agradar a todo el mundo, pero ahora miro más por mí. Siempre he tenido muchos amigos, imagínese que me caso el año que viene y hay 300 invitados y ochenta niños, y sin que venga nadie por compromiso. Pero es cierto que después de haber pasado por una situación personal tan dura me he alejado de aquellas personas que no me aportan, esas que ahora se llaman tóxicas.

-Parece una mujer positiva, de esas que no se detienen en sus penas.

-Yo miro hacia delante. Cuando falleció mi madre conocí a mi pareja, y dos años después, al morir mi padre, pensé que no quería vivir sin ella. Tengo mis momentos, pero enseguida doy un giro a las cosas.

-Uno se vuelve más esencial también.

-He sido siempre una persona bastante feliz, he vivido la vida muy intensamente, y todavía más después de una tragedia. Me gusta mucho disfrutar de mi gente, ir a mi pueblo, a la montaña, encontrar el placer en las pequeñas cosas. Me encanta la multitud, y siempre digo que en mi tiempo libre trabajo, y luego vivo.