Las Provincias

¿Quién es María José Broseta?

María José Broseta, en la sede de la federación que preside.
María José Broseta, en la sede de la federación que preside. / JESÚS SIGNES
  • Aunque la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Valencia no tiene problemas de sueño, si una idea le ronda la cabeza se vuelve noctámbula

Desde su estatura menuda ya se atisba un carácter fuerte y resolutivo. No es casualidad que lleve varios años al frente de una federación, la de asociaciones de vecinos, donde no debe de ser fácil aunar tantas sensibilidades distintas. María José Broseta nos recibe en la sede de la entidad, bajo el avión del parque del Oeste, en un mediodía caluroso de principios de octubre, en un día al que para esta valenciana de cuna todavía le quedan muchas horas de trabajo.

-¿Hay que tener mucha mano izquierda con sus compañeros?

-Hay que saber escuchar, dialogar, no precipitarse y conocer el límite. Hablo con la gente, discrepo, pero creo que como todos participamos es muy fácil.

-Lleva usted una trayectoria ligada al movimiento vecinal. ¿En qué momento sintió esa necesidad de participar en la vida asociativa de los barrios?

-El movimiento vecinal es algo muy ilusionante que siempre me he creído. Cuando me acerqué a mi asociación era una persona joven que ya sabía perfectamente lo que quería para su barrio. Lo que sí tengo claro es que soy bastante inquieta, aunque no llegué hasta aquí como algo premeditado. Tengo un compañero que me dice siempre: «María José, frena un poquito».

-¿Cuántas horas tiene su día? ¿Hasta qué punto las aprovecha?

-Tengo la suerte de dormir muy bien. Puedo estar tranquila en ese sentido, pero si me ronda una idea la cabeza soy muy noctámbula y aunque trabaje hasta tarde estoy lúcida. Así que a veces alargo la noche, y eso que me tengo que levantar a la misma hora, porque yo tengo mi trabajo. Soy funcionaria del Estado, con la suerte de poder dedicar la tarde a otras cosas. Aquí todos somos voluntarios, esto es completamente altruista.

-Entiendo por lo tanto que ha tenido esa necesidad de hacer algo por el prójimo, de destinarle una parte de su tiempo.

-No sólo trabajo por los demás, sino que también lo hago por mí misma. Quiero ver una ciudad a la que se conozca no únicamente por los grandes eventos, sino que sus residentes estén contentos, que tengan las necesidades cubiertas. Y así trabajo muy a gusto.

-¿Cambiaría Valencia por alguna otra gran capital?

-Pues no. Tengo familia en Madrid y en Barcelona y he vivido temporadas allí, pero soy muy valenciana y me siento a gusto. Cuando aprobé las oposiciones, tenía entonces 18 años, me quería ir a Jaca. Y en este tiempo podría haber pedido el traslado a otra ciudad, pero estoy muy bien aquí. Sí que es verdad que cuando viajo siempre miro cómo están las ciudades, cómo han solucionado sus problemas o incluso si hay mesas y sillas en la calle.

-¿Su familia la ha apoyado en esta labor vecinal que desarrolla?

-He estado casada pero en este momento ya no. Mi familia ha sido muy normal, aunque con muchas inquietudes. Recuerdo que mis padres no han sido restrictivos, dejaban que fuera yo quien asumiera responsabilidades. Y he podido hablar con ellos de muchas cosas, incluso de visiones de la ciudad o de sus viajes.

-¿Recuerda cómo fue la primera vez que tuvo que hablar en público?

-Se me hizo durísimo, lo pasé fatal y no sé cuántos vasos de tila tomé. Desde jovencita, para mí ha sido una experiencia aterrorizante. He de decir que esos empujones me los dio mi madre, que me insistía en que mientras no le faltara el respeto a nadie y dijera las cosas con educación no debía tener miedo. Y todavía me pongo nerviosa, sobre todo por si me hago entender.

-Lleva años tratando con los políticos. ¿Qué opinión tiene de ellos?

-Hay de todo, personas con las que puedes hablar muy a gusto y que te van a decir claramente si se puede o no se puede hacer, y otras que ni siquiera se conocen la ciudad. Y hablo de antes y de ahora.

-Con ese ritmo de trabajo, ¿va día a día?

-Sí. No pienso mucho en el futuro. A veces los problemas se acumulan y estás hecha polvo. Tengo bajones, como todos, y soy igual de susceptible que cualquiera pero intento ser positiva, ver siempre el vaso medio lleno.

-¿Todavía le queda algo de tiempo libre?

-Me encanta leer, pero llevo una temporada en que lo único que veo son documentos, decretos o leyes. En los veranos disfruto y este año me ha llegado a durar una novela diez días; se ve que estaba harta de reglamentos. Y me encanta ver películas, series y charlar con amigos de verdad.