Miguel Perelló, de Jesuitas a la Gran Manzana

El director, en su casa, llena de referencias cinematográficas./Damián Torres
El director, en su casa, llena de referencias cinematográficas. / Damián Torres

Con 24 años decidió emigrar #a la caza de un sueño. En Boston aprendió inglés y en Nueva York estudió cine. Hoy el maestro es él

Ramón Palomar
RAMÓN PALOMAR

El 30 de noviembre se estrenó en Valencia un documental protagonizado por dos paisanos de rompe y rasga, conocidos en el resto de España y que, sin embargo, no han cambiado su residencia valenciana alentados por las sirenas mesetarias. No es fácil esto de triunfar desde Valencia. Si no formas parte de la camarilla madrileña o barceloní te lo tienes que trabajar el doble. Pero José Manuel Casañ y Paco Roca lo han logrado. Por cierto, ambos son premio Valencianos para el Siglo XXI de LAS PROVINCIAS. En este documental Paco y José Manuel, el uno con sus tebeos y sus lápices y el otro con sus composiciones y su guitarra eléctrica, charlan y reflexionan acerca del siempre misterioso y proceloso proceso creativo. «La inspiración de las musas, que te pille trabajando», dijo Picasso. Y es cierto. Las carreras de estos artistas son longevas y bien podemos afirmar que han superado la barrera del sonido; esto es, ya se han asentado porque lo suyo no fue un momentáneo pelotazo, sino un escalar peldaños. Como no podía ser de otra manera, al final sus caminos han coincidido y dentro de poco presentarán un libro-disco, sorprendente fórmula que esperamos expectantes. Sobre esto y mucho más versa el documental ‘Crossroads. Paco Roca y José Manuel Casañ en la encrucijada’. ¿Y quién dirige la obra? Pues otro de nuestros ilustres, Miguel Perelló. Da gozo observar a tanto valenciano embarcado en una misma aventura. Ya era hora, qué demonios...

Pasa buena parte de la vida en Los Ángeles pero nunca pierde de vista lo que hace su Valencia CF

Miguel Perelló era ese muchacho aplicado, delgado y modosito que estudiaba en Jesuitas. Al salir de clase se largaba al cine. En vez de merendar Nocilla, este mozalbete tragaba bocatas de celuloide. Por eso a los 24 años se largó a Nueva York para estudiar cine en la universidad de allí. Bueno, realmente primero marchó a Boston para mejorar su inglés y luego, una vez dominado el idioma, migró hacia la ciudad de los rascacielos. El salto le resultó, cuanto menos, divertido. Pasar de una ciudad católica, tradicional y estricta como Boston hasta esa perdición que nunca duerme llamada Nueva York le chocó. Se buscó la vida, huroneando por aquí y por allá, hasta conseguir un pequeño apartamento destinado a los meritorios de la cadena NBC. «Aquí vivió unas semanas un joven Mel Gibson», le comentaron. Bienvenido a Nueva York. Yesss. En Nueva York suceden cosas así, en fin. De profes en la facultad, entre otros, disfrutó del magisterio de Spike Lee y de David Mamet. Ese era el nivel.

El director se asoció a la productora Cartel en sus inicios.
El director se asoció a la productora Cartel en sus inicios. / Damián Torres

Tras tres años de aprendizaje regresó a tierras españolas y se apalancó en Madrid para aprovechar aquel momento efervescente de nuestro audiovisual. Se asoció a la productora Cartel y allí desarrolló las coproducciones relacionadas con Latinoamérica, concretamente Argentina, México y Venezuela. En aquel tiempo de burbujeo participó en producciones españolas de series como ‘Los ladrones van a la oficina’, ‘La casa de los líos’ o ‘Aladina’. Y alternó con la historia del cine español al tratar regularmente a actores como Fernando Fernán Gómez, Manuel Aleixandre, Paco Rabal, Agustín González, Alfredo Landa y un joven Imanol Arias. Destaca el lado deslumbrante de F. F. Gómez y Manuel Aleixandre. Pero precisamente con Imanol Arias inició una interesante colaboración, además de una larga amistad que todavía palpita hoy. Miguel le produjo su primera película como director, ‘Un asunto privado’, y después también trabajaron juntos en ‘La leyenda de Baltasar el castrado’ o en la serie para TVE ‘Severo Ochoa’. Como coproductor, Miguel Perelló, para que se hagan una idea, también ha participado en largometrajes como ‘La pasión turca’ o el primer ‘Torrente’. Bah, fruslerías.

Sin embargo, corroído por el virus del séptimo arte era una necesidad escapar del despacho de productor para trasladarse al otro lado de la cámara y probar la dirección, el mejor tren eléctrico para adultos, según afirmó jocoso Orson Welles al agarrar el timón de ‘Ciudadano Kane’. Así pues, dirigió películas para la televisión como ‘Mentiras’, con Imanol Arias y Esther Arroyo, ‘Lo que tiene el otro’, otra vez con Imanol y con Alejo Sauras, o series como ‘Martini el valenciano’, con Toni Cantó, o ‘Entre dos reinos’. Considera que dirigir supone una tarea más enriquecedora que producir porque precisas un mayor número de conocimientos para salir airoso de los entuertos que te sorprenden cada día. «Produces desde el despacho, pero diriges en la trinchera», apunta.

Ahora mismo Miguel anda a caballo entre Los Ángeles y Valencia. La crisis devastó nuestra industria y sus amigos españoles se trasladaron a Los Ángeles. Miguel acude regularmente a esa ciudad que tanto le fascina para gestionar proyectos y elaborar series que encuentran acomodo en las principales plataformas. También prepara, como director, una película para 2018. Sin embargo lo de dirigir un documental le ha encantado y se propone realizar uno al año. Eso sí, tanto si se encuentra en Los Ángeles como en Valencia o Buenos Aires jamás se pierde un partido del Valencia CF. Se puede ser director, productor e hincha sin que estas actividades fruto de la pasión mermen las fuerzas... Miguel Perelló, ¡amunt!

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