Las Provincias

La casa de Toni Testón y Bárbara Gozzini

fotogalería

/ IRENE MARSILLA

  • No les valía ningún otro barrio de Valencia. Tenían que vivir en el Ensanche y buscaban una casa para tirarla abajo y empezar de cero. Con la ayuda de Borja Testón hicieron realidad su sueño, este amplio espacio que hoy es su hogar

Dicen que las personas que viven desde siempre en el Ensanche no encuentran otro barrio que les satisfaga, y este es el caso de Toni Testón, propietario de una fábrica de cerámica de origen familiar creada en los sesenta. Hace tres años él y Barbara, compañera de trabajo y de vida, encontraron el espacio amplio y luminoso que hoy alberga su hogar. «Estaba hecho polvo. No era la típica estructura con pasillo, porque es chaflán. Pero tenía la ventaja de contar con tres balcones a la calle, por lo que en la zona de delante saqué el comedor y la cocina, que están separados pero integrados visualmente», explica. Su idea era encontrar una casa para tirarla abajo y hacerla a su gusto con la ayuda de su hermano, Borja Testón, que tiene una empresa de proyectos y reformas y fue el responsable de acometer la obra. A Toni le sedujeron, además de los balcones, los techos altos y una distribución que permitía ubicar tres habitaciones. Además estaba el barrio que le vio nacer y en el que pasó toda su niñez como alumno de Maristas. «Está pegado al río, forma parte del centro, tienes restaurantes y comercios de siempre. El ambiente es muy agradable, sin duda la zona que más me gusta de Valencia».

El suelo estaba cubierto de un mosaico con desniveles al que le faltaban partes, así que decidieron poner madera en blanco roto. «Da la sensación de que hubieran pintado encima para luego desgastarlo. Es igual en toda la casa menos en la cocina, donde escogimos un hidráulico». Sacaron a la luz la pared del salón, la columna y una parte de la cocina que estaban tapadas con yeso y se picó todo para sacar el ladrillo cara vista. «Con esto rompíamos el efecto uniforme de las paredes enlucidas. Además, dota de calidez al espacio y preserva en parte la esencia original y el sabor de la casa». La bancada de los dos cuartos de baño es la misma que hay en la cocina, creando así una unidad entre las estancias.

La pared del cuarto de baño principal es de bloques de pizarra en gris claro. «Me gusta la solidez que aporta la piedra natural». En el suelo del salón toma protagonismo la alfombra de piel de vaca sobre la que reposa la chaise longue con ottoman de Eames en negro. El cuadro que preside la estancia es de Toño Cuesta, pintor valenciano que reside en Canarias. Las lámparas que iluminan sobre la mesa son focos antiguos y restaurados recuperados de una nave industrial. La mesa es de madera natural con marco de hierro, comprada en The Antiquer, igual que el cuadro del robot retro de estilo cómic.

En el espacio se percibe el perfume que emana de sus pequeñas piezas de cerámica perfumadas, producto que tan sólo fabrican ellos en toda España y que realizan para firmas internacionales como Bulgari, Prada, Loewe, Guerlain, Nina Ricci o Thierry Mugler. La idea que tuvieron cuando sólo soñaban la casa es que se tratara de un lugar cómodo, nada recargado, que tuviera mucha luz y diera sensación de amplitud. «Por las mañanas entra una luz muy bonita por los ventanales. Los techos altos y las puertas a ras de suelo y techo hacen que la casa parezca más espaciosa». Dos semanas tardó Toni en decidir la decoración, pues es algo con lo que disfruta. Prueba de su criterio fue la original solución que encontró para la mesa de centro del salón. «De las dos alacenas que hay, a una le quitamos una parte y la reconvertimos en mesa auxiliar del sofá. Las sillas de mimbre las compré en una tienda tradicional de Gata de Gorgos y las cortinas son unas telas con mucha caída que encontramos en París».