¿Quién es José Serra?

José Serra, en las instalaciones de la Politècnica./Damián Torres
José Serra, en las instalaciones de la Politècnica. / Damián Torres

Este catedrático de ingeniería marítima de la UPV tiene un don para hablar con el mar

MARÍA JOSÉ CARCHANO

No me pregunte por fechas, que me llevo mal con ellas», advierte José Serra, catedrático de ingeniería marítima criado en el Grao que en los últimos años se ha convertido en la voz más autorizada a la hora de hablar del estado de las playas de la Comunitat. Esa querencia a tener cerca la línea del horizonte sobre el mar le ha amarrado a Valencia, porque aunque no la vea a diario sabe que la playa está cerca. Es probable que se las sepa de memoria desde Vinaròs hasta el cabo de San Antonio, porque las ha pateado, y sabe cuáles son los problemas de cada una, aunque se muestre, como buen valenciano, «políticamente correcto» y no quiera enumerar aquellas que ya están heridas de muerte.

-¿Qué le dirigió hacia la ingeniería marítima?

-Desde pequeño me atrajo lo de construir carreteras, puentes y esas cosas. También me influyó que tenía un tío ingeniero de caminos y lo tuve claro. Durante la carrera, algunos dicen que por ser originario del Grao, me incliné por la Ingeniería Marítima y acabé en Costas, trabajo gratificante porque en este campo la observación es muy importante. Puedes sacar conclusiones a pie de playa, y no hay que estar metido siempre en un despacho.

-Ahora me dirá que veranea cerca del mar.

-Sí, y te conviertes en un voyeur, intentando entender los cambios que se producen, y por eso parece que siempre estés trabajando. No voy a decir aquello tan manido de que tendría que pagar por hacer lo que me gusta, no, que me paguen por el trabajo, pero es cierto que me satisface lo que hago.

-Cada vez que hay un temporal usted da algunas soluciones para regenerar las playas y la mayoría de las veces no le hacen caso. ¿Se frustra?

-Te sientes mal pero es que los políticos deberían ser más valientes en la toma de decisiones. Veo mucho postureo. Muchos problemas de las playas tienen solución si la quieren ver.

Mejor mirar adelante

Piensa José Serra antes de constestar a la pregunta de si le ha quedado alguna espina clavada en la vida. Tras reflexionar, opta por la vía del optimismo. Lamentarse no sirve de nada. «Siempre hay cosas que han surgido, pero es que si empiezas a repasar el pasado a lo mejor encuentras demasiadas cuestiones que han quedado pendientes, así que lo mejor es no mirar atrás y hacerlo siempre adelante».

-¿Qué diría si le ofrecieran entrar en política?

-Yo es que soy muy raro, no estoy ni en la derecha, ni en la izquierda, ni en medio, para mí la política es la costa, que la gente viva bien… Ha habido tentaciones pero he dicho que no porque además no me gustaría que me dijeran lo que tengo que decir. Soy un espíritu libre.

-Tiene usted una faceta de divulgador que ha combinado con la de investigador o profesor. ¿Por qué?

-Es importante que la gente sepa lo que sucede, e intento transmitirlo de manera clara, para que todo el mundo lo entienda. Y cuando mis hijas me ven en prensa, o me escuchan en la radio, enseguida llaman. Tengo ahí unas grandes fans.

-¿Le apena que ninguna de ellas haya seguido su camino?

-Sí y no. Una es musicóloga y la otra, licenciada en Bellas Artes. Parece que se han ido al lado contrario pero no me disgusta porque han elegido lo que ellas querían. Mi filosofía ha sido: «Si es lo que queréis, lo que os gusta, lo disfrutaréis». Mi mujer y yo hemos sido muy tolerantes en la educación de nuestras hijas y hemos pensado que quizás no te gusta ese camino pero es el que ellas han elegido. Y creo que hemos conseguido criar dos personas con la cabeza muy bien amueblada con buenos valores y principios y estamos contentos.

-¿Les ha inculcado al menos el amor por el mar?

-A una le gusta mucho y la otra es más de secano. La vida es así y lo importante es dejar que sean libres.

-¿Se considera una persona familiar?

-Lo intento, y creo que hemos formado un grupo cohesionado porque además siempre he separado trabajo y familia. En cuanto cierro la puerta del despacho me gusta hacer cosas juntos. No sé si consigo desconectar, quizás se lo tendría que preguntar al resto de la familia.

-¿En qué momento se siente más pleno?

-En todo momento, porque, ¿para qué amargarnos? Yo trato de ser feliz con cada cosa que hago, y muchas veces estoy aquí en el despacho con música, silbando, cantando… Hay que intentar serlo porque no vamos a ningún lado si no lo somos, la vida se hace muy larga. Y cuando te preguntan: «¿Cómo estás?», pues respondes: «Bien, porque para qué te lo voy a contar si no me lo vas a solucionar».

-¿Viviría en un sitio que no tuviera mar?

-Me adaptaría, aunque me costaría mucho. A veces por trabajo estoy dos o tres semanas, o más, sin acercarme a la playa, pero sé que está. Prefiero vivir en un sitio con mar.

-No se imagina haciendo otra cosa.

-No, me sacarán con los pies por delante, hasta que el cuerpo resista aquí estaremos. Aunque me jubile, si puedo aportar ideas lo haré mientras disfruto de mis nietos junto al mar.

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