'Genovés II', en la intimidad

Jose Cabanes y Susi Sanchis./Damián Torres
Jose Cabanes y Susi Sanchis. / Damián Torres

Grande de la pilota e hijo de un mito, a José Genovés 'Genovés II', le ha coincidido el mejor momento de su vida con el más complicado, la enfermedad de su padre. ''Tenemos que afrontarla juntos'', dice en referencia a una familia unida como nunca y a la que se acaba de incorporar Susi

MARÍA JOSÉ CARCHANOValencia

De Jose Cabanes ‘Genovés II’ impresiona, a primera vista, su altura; parece que el mundo no esté hecho para él y le quede algo pequeño. Ni siquiera su casa, donde nos cita. Tiene este piso, ubicado en una calle a medio urbanizar de Genovés, ese aire de recién casados, donde todo ocupa su sitio, pero aún no está vivido. Se ha ganado el jugador de pilota, hijo del gran mito, un lugar entre los grandes, sobre todo por su espíritu de sacrificio fuera de lo común, que ha sabido trasladar fuera del trinquet. Junto a él, su mujer, Susi Sanchis, hija y hermana de pilotaris, lo mira con orgullo. Este año ha sido difícil y Jose ha demostrado estar a la altura.

-¿Hasta qué punto es su vida, la pilota?

Jose: -Ocupa un punto muy central, primero porque mi familia ha vivido de ello. Mi padre es profesional, mi tío y mis primos también, en este pueblo ha habido siempre muchísima afición y para colmo me he casado con una persona cuya familia también está vinculada a la pilota. Yo debuté con su padre, su hermano mediano es compañero mío, los dos han estado en la escuela, y el pequeño también es profesional, él de raspall. Hace dos meses que nos hemos casado y si te fijas, todo en esta casa tiene que ver con nuestro deporte.

-¿Y usted, Susi, era consciente de que se casaba con un deporte?

Susi: -Yo sabía que Jose estaba muy vinculado, pero cuando realmente me di cuenta de hasta qué punto se ha convertido en su vida fue al hacernos novios. Y lo es desde que se levanta hasta que se acuesta.

-Jose, usted es además hijo del mito, en mayúscula. ¿En qué medida fue él responsable de su pasión?

J: -Mi padre nunca me ha dado una pelota. Siempre lo he vivido de forma pasiva. Porque independientemente de si ha jugado más o menos, lo que tiene es una pasión muy grande por el deporte. Él es un punto y aparte, ya que yo, jugar, lo que se dice jugar en su mejor época, no lo he visto. Lo que me ha transmitido es ese amor incondicional y que a él lo ha hecho diferente.

La pareja, vinculada al mundo de la pilota.
La pareja, vinculada al mundo de la pilota. / Damián Torres

-Se dedica profesionalmente a la pilota pero además es fisioterapeuta. ¿Por qué?

J: -El jugador de pilota ha descuidado su futuro. El hecho de criarme en casa de Paco Cabanes me hizo ver además que cuando este deporte se acaba no tienes nada. Él nunca me dio consejos, pero conforme vas haciéndote mayor ves lo que pasa. Y que muchos jugadores, al retirarse, odian la pilota. Pasa en cualquier disciplina, el problema es que nadie te avisa. Yo he tenido la suerte de que sí lo he visto, y por eso decidí estudiar. Soy fisio y además estudio Medicina. Este año lo tengo un poco más abandonado porque por problemas de salud en casa no he podido dedicarle el tiempo que necesita, pero tengo claro que hay que pensar en el futuro. De jugador profesional uno llega como mucho a los cuarenta, y luego qué.

«Gracias a Susi he aprendido a ir más despacio, y por eso ahora paso mayor tiempo en el pueblo. Si tardo diez años en sacar la carrera, pues tardaré más»

-Efectivamente la vida de los jugadores profesionales de cualquier deporte es corta. ¿Vio a su padre pasarlo mal después de la retirada?

J: -Sí, claro. Yo vi que no era feliz durante muchos años, y también a mucha gente que le daba la espalda. Por eso, cuanto más te lo arregles tú, mejor. No debes nada a nadie y sobre todo si puedes hacer algo que te llene tanto como la pilota tendrás una vida feliz. Entender que la retirada es una etapa más, aunque pienso en ello y me pongo triste, lo tengo que decir también.

-Ha tenido que vivir además la crisis de su deporte.

J: -Yo debuté en el 98, tenía un salario muy bueno, que dependía de la gente que entraba y del dinero que se jugaba. Llegué a lo más alto de la carrera y ya estábamos todos en nómina, pero al no existir televisión somos casi invisibles, no tenemos patrocinadores y hemos llegado a no recibir ninguna propina. Porque antes, si se jugaba un millón de pesetas tú tenías cien mil. Y eso es muy goloso. Se te puede llenar la cabeza de pájaros.

-No se ha querido ir de Genovés.

-Recuerdo que hace muchos años, en una entrevista con Fernando Miñana, dije que nunca me iría de Genovés, y si mi novia hubiera sido de fuera no me hubiera casado. Ahora es al revés. He estado mucho tiempo viviendo en Valencia y esto es un pueblo pequeño donde entre semana tienes poco que hacer. En Tarongers entrenaban todos los jugadores, allí está mi preparador. Pero es complicado que nos vayamos, sobre todo porque aquí se encuentra la familia.

Jose asegura que el jugador de pilota ha descuidado su futuro.
Jose asegura que el jugador de pilota ha descuidado su futuro. / Damián Torres

-¿Y usted, Susi?

S: -Mi trabajo está aquí, en un supermercado, y me gusta estar cerca de los míos. Pero yo soy maestra de Infantil y él lo que quiere es que prepare la oposición, y tal ves si nos vamos podré desarrollarme profesionalmente.

-Supongo que se conocían de siempre.

S: -Pues no crea, es verdad que nos conocíamos, sabíamos uno del otro, pero al llevarnos siete años de diferencia y estar él siempre fuera del pueblo… Al final todo surgió en el trinquet.

J: -Ese día Canal 9 me pidió estar con Paco Nadal comentando una partida aquí en el pueblo. Y la conocí.

-Este año han vivido la cara más amarga y al mismo tiempo la más feliz.

J: -Ha sido un año muy duro, de extremos. Como sabe la mayoría de la gente, mi padre está enfermo y nos dimos cuenta cinco semanas antes de la boda. Fue complicado porque en ese tiempo me desviví para buscar a los mejores médicos, saber cierto qué le ocurría, y al mismo tiempo estaba preparando una boda. Lo pasamos muy mal. Además, no quisimos que los invitados supieran nada, ya que venía el 90% del mundo de la pilota. Y no puedes felicitar a alguien cuando sabes lo que tiene encima. Fue difícil. Tanto que un día después de la boda caí malo con una amigdalitis, pero bueno, no deja de ser un momento precioso, y no pensaba nunca que casarse podía resultar incluso divertido. Ha sido un año de situaciones muy bonitas y otras más tristes, pero así es la vida, hay que afrontarla con lo que venga.

«Jose me sorprende cada día. Hemos pasado situaciones complicadas, sobre todo en su familia. Es un luchador y tiene un gran amor propio»

-¿Cómo está su padre?

J: -Él está bien, lo que pasa es que ya va por la fase final del tratamiento y se encuentra algo flojo. Ojalá haya hecho efecto, este mes iremos a ver cómo está. Tenemos que afrontarlo juntos, la familia, y estar ahí. Pero con ganas de que todo pase ya, porque ha sido un año un poco puñetero.

-Estudia, trabaja, compite... ¿Cómo se organiza?

J: -Es complicado. Antes de casarme me iba a entrenar pronto, sobre las seis y media, luego a clase, y después de comer a la clínica de fisioterapia. O a jugar.

-¿A qué le quita horas?

J: -Gracias a ella he aprendido a ir más despacio, y por eso este año paso mayor tiempo en el pueblo; como en casa de mis padres, que hace mucho que no lo hacía. Me ha enseñado que las personas van primero, y en dos semanas tengo el primer examen y el libro todavía no lo he cogido. Si tardo diez años en sacar la carrera, pues tardaré más.

La pareja posa para Revista de Valencia.
La pareja posa para Revista de Valencia. / Damián Torres

-¿Y si su mujer me tuviera que decir sus cualidades?

S: -Cada día me sorprende. Hemos pasado situaciones duras, sobre todo en su familia, y me ha sorprendido para bien. Demuestra sacrificio, constancia. Lo he visto prepararse para la pilota, cuidarse, y dos días antes caer malo. Le he visto el empeño para recuperarse. Porque mucha gente lo dice: «¿Cómo puede ser que una persona con treinta y pico años, que ya está más cerca de la retirada, ponga mayores ganas en recuperarse que cualquier otra mucho más joven?» Jose es un luchador y tiene un gran amor propio.

-Porque ese espíritu de sacrificio lo ha demostrado más que nadie, con tantas lesiones.

J: -Cuando era pequeño me rompí el codo y me lo arreglaron como pudieron. Y a los trece años me dolía mucho y me prohibieron jugar. Pero yo estaba empeñado. Hasta los veinte años estuve viendo a médicos sin parar, porque no paraba de dolerme y todos me decían que abandonara. Así que decidí dejar de ver a médicos. Al último le dije que era un veterinario. Pero a los 29 años me caí y me rompí ese mismo codo y ahí la retirada estuvo muy cerca. Tuve dos operaciones en una temporada. Después me intervinieron del hombro, porque al estar parado me pasó factura. Al año y pico me rompí la cadera. Fueron seis operaciones en cinco años. Y cuesta mucho.

«Entré a Fisioterapia porque a mí la vida me la han salvado los fisios y ahora es lo que me va a dar de comer y me permitirá pagar las letras»

-Qué extraño que a pesar de su experiencia haya querido estudiar Medicina.

J: -He querido ser médico desde pequeño. Cuando iba con mi madre al pediatra, o a algún especialista, siempre preguntaba, buscaba en la enciclopedia qué significaba otorrinolaringólogo, o cardiología. Pero entré a Fisioterapia al pensar que era más asequible, tras una prueba para mayores de 25 años porque había tenido otra lesión y estuve unos meses parado. Y porque a mí la vida me la han salvado los fisios. Además, es una manera de mantener el contacto con la pilota. De momento es lo que me va a dar de comer cuando deje la competición, lo que me permitirá pagar las letras, y el día que tengamos un niño todavía más.

-Esa suele ser la siguiente pregunta después de casarse.

S: -Bueno, cuando venga, perfecto, nos gustan mucho los niños. Tenemos los dos muchas ganas.

-¿Su padre está orgulloso de usted?

J: -Él dice que sí, pero es que es mi padre, me quiere. Me alegro de que sea así, claro. Mi padre es de los pocos asiduos a los trinquets. Y en casa de Susi también se ha convertido en una religión, así que yo creo que si mi hijo no es pilotari será porque no es mío. Tendrá más valor que una prueba de ADN.

«Todo en esta casa tiene que ver con nuestro deporte», indica un hombre para quien la pilota es el eje de la vida

-Porque, además de ser buen jugador, ha demostrado tener carisma.

J: -Cuando empecé era un niño de sesenta kilos y todo pies y nariz. Ahí estaban los grandes: Álvaro, Sarasol, Nuñez, Cervera, así que yo escuchaba y callaba. Eran mis ídolos. Y ahora sin darme cuenta soy uno de esos. Que a veces me he mojado, incluso demasiado, por mis compañeros, por la pilota. Y ahora escuchan mi opinión y para mí es un halago, pero siempre digo que lo que yo pienso vale igual que lo que diga el resto.

-Y si tiene que olvidarse del deporte, del trabajo, ¿qué le gusta hacer?

J: -Me reconozco como un friki para la música, sobre todo de los años cincuenta. También para el cine, que me encanta. Quizás sea una de mis frustraciones, no haber aprendido a tocar un instrumento.

S: -Es una enciclopedia, tiene mucha cultura musical. Alucino con lo que sabe, sólo escuchando unos acordes.

Fotos

Vídeos