En familia con Javier Beutel y Susana Company

Damián Torres

Aunque la melodía de su vida es el 'One' de U2, conforman un dúo indisoluble desde que ella le echó el ojo hace dos décadas en una estación de esquí francesa. Javier es tenacidad. Susana, implicación. Cien por cien compatibles

ELENA MELÉNDEZ

Pese a que tanto Javier como Susana son valencianos, fue en Francia donde se conocieron en el transcurso de un viaje de esquí durante unas navidades de hace más de dos décadas. Cada uno de ellos había acudido con su grupo de amigos y la noche de fin de año coincidieron en una fiesta. Sonaban las campanadas cuando Susana lo vio entrar por la puerta. Ella estaba subida en una litera, lo miró y se preguntó: «¿Quién es ese chico de ojos azules?» Era la primera vez que se veían. «Mis amigas me dijeron: ‘Éste no está en el mercado, estudia en Barcelona’», recuerda ella. Contraviniendo la advertencia, poco a poco se fueron conociendo, y varios años, dos másteres y bastantes cursos de especialización después, intensificaron su relación hasta que decidieron dar un paso más contrayendo matrimonio.

Además de una vida en común que han creado junto a sus dos hijos, desde hace ocho años comparten también la faceta profesional en la clínica de ortodoncia familiar, Javier como ortodoncista y Susana de responsable de la gestión. «Decidimos que ella dejara su trabajo como consultora para integrarse aquí. Yo pensé: ‘¿Quién va a tirar más del carro que mi propia mujer?’», explica Javier, y Susana reconoce que trabajar juntos es a veces complicado y que ambos se esfuerzan en que el tiempo en familia sea de calidad. Para ello han aprendido a separar la faceta personal y la profesional de manera radical.

Cuando les pregunto qué cualidades valora más el uno del otro, Susana escoge la perseverancia y la tenacidad de Javier. «Cuando él se propone hacer algo, hasta que no lo consigue no para. Tiene una fuerza de voluntad fuera de lo normal». Javier destacaría de Susana lo trabajadora que es, su manera de involucrarse y de echar las horas necesarias cuando la ocasión lo requiere. «A veces no saber desconectar no es bueno», reconoce ella con una sonrisa.

Reto en familia

Los pequeños detalles también ayudan a conocer mejor a las personas. Por ejemplo, Javier ha empezado a hacer un puzle de tres mil piezas junto a su hijo pequeño. Se trata de una imagen del ‘Guernica’ de Picasso. «Sé que nos va a costar mucho tiempo y dedicación, pero me lo tomo como una prueba de la importancia de la constancia, de trabajar por un resultado. Me gusta mucho el lema de la cultura del esfuerzo que ha acuñado el Valencia Basket».

Javier, que estudió EGB en un colegio masculino, confiesa que hasta que cumplió cierta edad no encontró mucha sintonía con el sexo opuesto. «Susana fue la primera mujer con la que tuve una relación de amistad y de confianza. Hasta entonces yo sólo tenía ese tipo de vínculo con mis amigos. Más allá del atractivo físico, en ella hallé la confianza para compartir mi vida y mis pensamientos», revela.

Ambos tienen en común valores como el concepto de familia, la educación, la religión, el trabajo, el esfuerzo, el respeto a los padres e incluso el signo político. «Nosotros nunca hemos discutido sobre aspectos como la educación de los hijos, temas que para otras parejas pueden suponer un problema. En las cosas importantes de la vida siempre hemos estado de acuerdo, cuando peleamos lo hacemos por tonterías», explica Susana.

Una canción que ha marcado sus vidas es ‘One’, del grupo irlandés U2. El mismo tema que escogieron para poner en la entrada de su boda y que les ha llevado a viajar para asistir a varios de sus conciertos. Durante la conversación sale a colación en varias ocasiones la figura de Consuelo Raga, madre de Javier. «Cuando ella estudió no había prácticamente mujeres que lo hicieran. Cursó Medicina, luego Odontología y a continuación la especialidad en Ortodoncia. Para ella lo más importante era la calidad en el trabajo y el trato humano al paciente», precisa Javier. «¿Un secreto para mantener una armonía familiar como la vuestra?», me intereso. Javier cuenta que tiene puesta en el teléfono una alarma que le salta los sábados y le recuerda: ‘Valores’. «Creemos que es importante hablar sobre el amor, el respeto a los demás o la generosidad. Son temas que no se trabajan mucho en el colegio y que a nosotros también nos viene bien recordar».

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