La casa de Pura Sanchis

Pura Sanchis cree en el poder de las piezas singulares./Txema Rodríguez
Pura Sanchis cree en el poder de las piezas singulares. / Txema Rodríguez

Steve, criado en California, pedía esos dos requisitos para sentirse como en casa y Pura encontró en el Ensanche la vivienda ideal. Al primer vistazo no les convenció pero hoy celebran su hallazgo

ELENA MELENDEZValencia

Una de las prioridades de Pura Sanchis a la hora de buscar casa en Valencia era que tuviera mucha luz y palmeras a la vista. En realidad la petición venía de Steve, su marido, criado en California. Por casualidad se conocieron en Jerez de la Frontera. En ese momento él vivía en Londres y ella en Barcelona, y tras un tiempo en el que Pura se trasladó a la capital británica, la pareja decidió instalarse aquí. «Cuando encontramos la casa estaba muy vieja, con el zócalo pintado de negro, las persianas bajadas... Al verla, Steve me preguntó: ‘¿Estás segura de que hacemos bien comprando esta casa?’», recuerda Pura. El espacio, de 230 metros cuadrados, se dividía en once habitaciones muy pequeñas repartidas a lo largo de un pasillo y la decisión fue tirar la estructura entera para crear un espacio abierto que enlazara con el exterior.

Con esa finalidad diseñaron un cubo en la zona central de modo que toda la casa pareciera circular. Abrieron tanto por un lado como por otro para que la zona de corredor desapareciera. «Pese a los metros, cuando estás dentro no tienes la percepción de que es tan grande. El cubo, además, ayuda a separar la parte social de la privada y de descanso. Yo soy una defensora de que las casas se hacen para vivirlas enteras y que cuando hay que cambiar las cosas se cambian», asegura.

Cambiaron la estructura original de habitaciones y pasillo para sustituirla por un cubo central

La zona interior continuaba siendo oscura, así que Pura instaló estratégicamente unas puertas de cristal correderas para dotarla de luminosidad. El espacio lo dividió en un gran salón comunicado por los dos extremos con la cocina y cuatro habitaciones, una de las cuales utilizan como estudio y zona de estar. El suelo corrido es de piedra de Capri, pues buscaba un material natural que diera mucha luz. Es el mismo en toda la vivienda y en la pared, pero trabajado de otra manera. Dejaron la casa limpia sin un solo tabique. «Elegí el ébano para las dos columnas del salón. Tomé la idea durante un viaje que hicimos a Nueva York. Las vi en una joyería que era un antiguo banco con unas enormes columnas de ébano y me encantó el efecto. Mi lema fue: ‘Voy a embellecer todo lo que en teoría molesta’».

Para contrastar con la madera de las columnas buscó una pieza que conviviera con el clasicismo que éstas aportan y a la vez rompiera. Para ello escogió una gran estantería con la puerta roja, que con su atrevimiento rompe la sobriedad de la casa. En la pared tras el televisor diseñó un mueble para acotar el espacio de la casa buscando limpieza, al ser las formas irregulares. Las puertas de las habitaciones las hicieron fabricar de suelo a techo, potenciando la verticalidad de la casa, y escogieron un color oscuro con el fin de generar contraste con el resto.

Imagen del salón de la vivienda.
Imagen del salón de la vivienda. / Txema Rodríguez
Columnas de ébano

Decidió apostar por este material para los dos pilares del salón, lo que genera un bello contraste con el blanco de la piedra Capri del suelo.

Para la interiorista es muy importante escoger bien la iluminación artificial. Reconoce que le gustan las luces indirectas que crean ambiente y ayudan a relajarse por la noche. Pone la atención en una espectacular lámpara de estilo vintage bautizada como ‘Fortuny’, en homenaje al fotógrafo granadino que utilizaba esas lámparas para hacer retratos en su estudio de Venecia.

Las puertas de cristal correderas fueron la apuesta definitiva para potenciar la luminosidad

El protagonismo del mobiliario lo toma la enorme mesa del salón, de la firma italiana Giorgetti, que encajaba muy bien con el estilo victoriano que tenía su casa en Londres. «Quisimos trasladar esa esencia hasta aquí. La mesa de centro es de la misma línea. Hace falta tener piezas en casa con las que te identifiques, creo que es mejor no contar con algo que no te guste». Una de las debilidades de Pura Sanchis es vestir las paredes con algo que le dé paz cuando llega después de un agotador día de trabajo. Su exigencia le llevó a estar mucho tiempo sin nada colgado porque no tenía claro lo que quería.

Hacemos un recorrido por el espacio y nos detenemos ante una pieza de Gordillo comprada en Arco. A continuación damos con una obra de grandes dimensiones de José Pedro Croft, un Tàpies, un Saura... «Me considero fan absoluta de Antonio Girbés, creo que es un genio. Gracias a él descubrí la fotografía. Esa de ahí es una imagen aérea de Birmania al amanecer. Observarla me produce mucha paz».

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