La casa de Álex Selma

El salón es un espacio diáfano que busca sacar el máximo partido a la iluminación natural./Jesús Signes
El salón es un espacio diáfano que busca sacar el máximo partido a la iluminación natural. / Jesús Signes

Se lo regalaron sus amigos cuando se instaló en la casa y es el gran protagonista del patio trasero de este hogar erigido en medio de la naturaleza, donde el diseñador vivió buena parte de la infancia con su abuela

ELENA MELÉNDEZ

Cuando Álex Selma decidió dejar Valencia para trasladarse a vivir cerca de la naturaleza tuvo claro que la casa escogida debía ser el antiguo hogar de su abuela. «En la parte de atrás hay un corral donde jugábamos mucho de pequeños. También tenía un altillo al que no me dejaban subir porque se encontraba en mal estado, y cuando afronté la reforma fue una de las primeras cosas que rehíce», explica. Diseñador industrial de profesión, el proyecto lo desarrolló en el estudio Yonoh, del que es socio junto a Clara del Portillo. La idea era dejarlo todo diáfano y obtener una altura más para ganar espacio a la casa. Decidieron echar todo abajo, manteniendo ciertas claves que les parecían interesantes. El fin era sacar el máximo partido a lo que ya había y también ajustarse a un presupuesto para que no se disparase la obra.

Pronto tuvo claro Álex que quería mantener las alacenas, que son de origen, dos piezas que dotan a la vivienda de un carácter atemporal. Su interior está cubierto por un revestimiento cerámico muy bien terminado que le pareció interesante preservar. Retiró el suelo original que estaba en mal estado y recuperó algunas de las baldosas, que más tarde colocó en la pared detrás de la chimenea, una pieza que parece de diseño y que utilizaba su abuela. «Al final se trata de gusto personal, que es lo mismo que aplicamos a los objetos que diseñamos. Queríamos que tuviera nuestra esencia, que fuera algo muy ligero y diáfano, pero donde además resultara agradable vivir. Siempre intentamos hacer cosas fáciles de entender». Álex tiene claro que su origen está en la Comunitat Valenciana, lugar donde la artesanía se trabaja al detalle. Por ello trató de hacer cosas sencillas de fabricar, llevando un paso más allá las técnicas tradicionales.

La reforma respetó las alacenas y recuperó un altillo que trae recuerdos de la niñez

Toda la casa está hecha con la misma madera de mobila buscando una unidad. Las puertas las diseñaron ellos, no tienen marco arriba y todos los listones son del mismo tamaño. «La idea es que cuando estuvieran cerradas no se distinguiesen lo que es marco de lo que es la puerta en sí». No es muy partidario de instalar rodapiés, así que le pareció buena idea colocar un pequeño marco de aluminio en toda la casa que definiese el espacio. «Los pasamanos también están hechos con la misma técnica. Recuperamos un par de pilares en ladrillo cara vista que marcan el punto de contraste con las paredes en blanco roto». Toda la zona superior se replanteó como un espacio abierto que acoge la habitación principal y un baño. La barandilla que da paso a la altura la quería exenta y la escalera se revistió, pero se respetó la estructura y la ubicación.

Álex Selma, con una de las sillas diseñadas en su estudio.
Álex Selma, con una de las sillas diseñadas en su estudio. / Jesús Signes

En el patio trasero toma el protagonismo un gran olivo que le regalaron sus amigos cuando se instaló en la casa. En cada extremo reposan unas ruedas procedentes de un viejo carro familiar apoyadas en la pared. En la zona en la que albergaba el pesebre instaló un paellero y sobre éste una sala acristalada que creó como despacho y que conserva la pared de piedra original. A lo largo del espacio se reparten distintas sillas diseñadas por el estudio de Álex, algunas lámparas, un reloj… A nivel decorativo hay un mix de historia y gusto personal, piezas icónicas como la chaise longe de Eames o la mesita de Moroso, un viejo retrato de una familiar, que ya estaba en la casa, objetos vintages y algún mueble de Ikea. «Cuando me planteé el proyecto surgió una dualidad entre la comodidad y el gusto. Al ser una casa abierta es difícil de enfriar en verano y de calentar en invierno, pero pusimos por delante la búsqueda de una luminosidad que invade todo el espacio».

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