Álex March, músicoterapeuta: «Encontré la musicoterapia por mi mujer y la vida nos unió»

Álex March, durante la entrevista en los jardines del Hospital./Irene Marsilla
Álex March, durante la entrevista en los jardines del Hospital. / Irene Marsilla

Adora la música y se especializó en el bombardino, pero un día su carrera encalló. No le gustaba lo que veía. Entonces apareció ella, psicóloga y amiga, para ofrecerle un nuevo camino en el que ha sido pionero. La relación fue más allá de lo profesional y pronto serán padres

MARÍA JOSÉ CARCHANOValencia

Álex March llega acompañado de su mujer, que tiene en esta historia un papel protagonista. Está embarazada y esperan ser padres por primera vez dentro de un mes; se miran felices como en esos momentos en que la vida se ve casi obligatoriamente de color rosa. Este músico de formación, profesor y musicoterapeuta de profesión, es uno de los artífices de que la disciplina vaya camino de ser reconocida y regulada por ley gracias a su aportación durante el tiempo en que fue presidente de la asociación valenciana y de la federación nacional, aunque ahora haya dado un paso al lado para disfrutar más de su vida personal.

-¿Qué le lleva hasta la musicoterapia?

-Terminé en el conservatorio la carrera de bombardino, que es un instrumento de metal, pero la interpretación no resultaba fácil. Había intentado entrar en varios sitios, no era todo lo limpio que hubiera deseado y además había mucha competitividad. Se convirtió en algo muy pesado y muy exigente, casi tanto como lo es para un deportista de élite. Así que todo empezó cuando a través de mi mujer, que entonces era una amiga, me propuso ir a un centro de personas con discapacidad. Me dijo: «Yo soy psicóloga y he oído que la musicoterapia funciona». Empezamos a trabajar juntos y en aquel momento lo hacíamos de forma muy intuitiva. Luego comencé a formarme, hice un máster en Barcelona durante dos años y a contactar con personas que sabían.

-Al final aquello que sonaba a intuición se convirtió en una profesión.

-Totalmente. Es verdad que ahora me dedico más a la formación y ya no trabajo con niños del espectro autista, como cuando empecé, sino con adultos, sobre todo después de hacer la tesis sobre la musicoterapia aplicada a la enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa.

March asegura que la musicoterapia le ha cambiado la vida.
March asegura que la musicoterapia le ha cambiado la vida. / Irene Marsilla

-¿Realmente funciona?

-Es la pregunta que hace todo el mundo, y lo que tenemos claro es que además de verlo tú tienes que contarlo para que lo vean de esa forma otros profesionales.

-Usted ha dado mucho a la musicoterapia. A la inversa, ¿qué le ha aportado ella?

-Un terapeuta tiene que efectuar un trabajo personal, porque yo no puedo hacer terapia si no he pasado por un proceso. Y siempre digo que la musicoterapia me ha cambiado la vida para muchas cosas, porque si la tesis la hice sobre esas enfermedades crónicas es precisamente porque yo soy paciente y lo que he conseguido es no tomar medicación. Los médicos no se lo creen. Es verdad que yo sé cómo funciono, que esta enfermedad está muy vinculada al estrés, y aunque lo tenga controlado a veces pones el automático. Porque es muy incapacitante, hay personas que tienen que ir cada diez minutos al baño y eso no les permite hacer una vida normal. Además, se combina con dolores fuertes.

-Desde la presidencia de la asociación valenciana de musicoterapia y de la federación nacional dio usted un empujón muy importante a la profesionalización de esta disciplina. ¿Por qué lo dejó?

-Tienes energía, quieres hacer muchas cosas, pero ves que hay tres que tiran y los demás no, que es un trasatlántico con el que no puedes y te cabreas, te quita mucho tiempo, sobre todo en la federación nacional, donde pese a ser una disciplina relativamente nueva varios presidentes autonómicos de la vieja escuela no quieren que las cosas cambien. Así que hay que saber parar y delegar. Existe una continuidad y estoy muy contento de haber contribuido en algo, pero es que esto no está remunerado y le dedicaba muchos fines de semana, festivos… Mi mujer estaba a punto de crear la asociación ‘odio la musicoterapia’.

March dirige un máster en la Universidad Católica de Valencia.
March dirige un máster en la Universidad Católica de Valencia. / Irene Marsilla

-Porque en algún momento de su vida se acordó de la psicóloga con la que empezó a trabajar.

-Cada uno teníamos nuestra pareja y, al tiempo, de alguna manera, nos reencontramos. Yo siempre cuento la misma historia, que encontré la musicoterapia por ella y la vida nos unió.

-Lleva doce años dirigiendo un máster en la Universidad Católica. ¿Le gusta el contacto con los alumnos?

-Sí, me gusta la docencia, y eso que yo de pequeño decía que si tenía una cosa clara es que nunca iba a ser profesor.

-¿Con qué disfruta cuando sale del trabajo?

-Me encanta pasear con mi mujer y últimamente hacer deporte. Además, sé que en breve, cuando seamos padres, cambiará mi escala de prioridades.

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