Las Provincias

La pareja de moda en Valencia

Vicente Boluda y Esther Pastor descorrieron el velo de su relación al acudir juntos a la cena de los Premios Rey Jaime I en el Palau.
Vicente Boluda y Esther Pastor descorrieron el velo de su relación al acudir juntos a la cena de los Premios Rey Jaime I en el Palau. / LP
  • Vicente Boluda y Esther Pastor no ocultan su noviazgo. Empezó en junio y pronto les llevará a compartir techo

Son la pareja de moda en Valencia. El empresario Vicente Boluda y Esther Pastor, exsecretaria autonómica de Organización bajo la presidencia de Alberto Fabra, no se esconden. Su relación ya es pública. Han aparecido juntos en varios actos oficiales esta semana, aunque desde finales de junio comparten algo más que una amistad.

Pese a conocerse desde hace tiempo, el noviazgo comenzó cuando Pastor inició la búsqueda de distintas opciones laborales. Durante esas gestiones se produjo el encuentro y desde entonces no se han separado. Su relación se consolidó a lo largo del verano, comenzó a trascender en septiembre y ya ha sido habitual verlos comer o cenar en restaurantes de Valencia, hasta el punto de que se les ha hecho alguna foto robada. También han compartido juntos veladas en las casas de campo de conocidos nombres de la aristocracia. Incluso el naviero, uno de los hombres más influyentes de la sociedad valenciana, y la exsecretaria autonómica han pasado algunos fines de semana en compañía del Rey Emérito Don Juan Carlos.

«Mi relación con Vicente Boluda es muy normal, la de dos personas adultas que viven un momento dulce a nivel personal y laboral. Ha sido una estupenda casualidad», confiesa Esther Pastor a LAS PROVINCIAS. Y asegura que en ningún momento han tratado de ocultar su noviazgo. «Desde el principio hemos actuado como una pareja más. Hemos hecho nuestros viajes, compartido cenas con amigos, encuentros con nuestra familia... Nunca lo hemos negado. Estamos muy ilusionados», constata con felicidad.

Aunque en la actualidad no viven juntos, Boluda y Pastor barajan compartir techo próximamente, muestra de que la relación se consolida. De momento, en círculos próximos a la pareja se subraya el cambio físico de Boluda, que ha adelgazado cerca de veinte kilos y también ha dejado de fumar.

Ya en uno de los más recientes viajes del empresario naviero, concretamente el que le llevó en octubre hasta Madrid para asistir al acto que celebró allí Ximo Puig en defensa del Corredor Mediterráneo, se le pudo ver con Esther Pastor compartiendo confidencias en el AVE. Pero ahora la relación ya es oficial. Acudieron juntos a la cena ofrecida el miércoles por el propio presidente de la Generalitat a los patronos y galardonados de los Premios Rey Jaime I y al día siguiente también fueron como pareja a la ceremonia de entrega de las distinciones, de cuya fundación Boluda es presidente. Pastor ocupó una de las primeras filas del acto, sentada justo al lado de la mujer del empresario Juan Roig, Hortensia Herrero. Iba vestida con una preciosa chaqueta ‘chanelera’ en tonos granates y beige, conjuntada con una falda estrecha también en tono crudo. Se la pudo ver manteniendo conversaciones con algunas de las altas personalidades que coparon la gala.

Esther Pastor llegó a la política valenciana de la mano del expresidente de la Generalitat Alberto Fabra, con quien llevaba trabajando en el Ayuntamiento de Castellón desde 2005. Se convirtió en la persona más influyente del ahora senador popular -que actualmente sale con la presentadora de televisión Silvia Jato- durante sus años al frente del Gobierno valenciano. Después le acompañó como asesora en la oficina del expresidente, puesto que ostenta actualmente, aunque todo puede cambiar. Ella ni lo afirma ni lo desmiente, pero recalca que Boluda tiene muchos compromisos empresariales y sociales, y que le gusta ir a ellos acompañado de su pareja. «Yo creo que en un tiempo analizaré otras posibilidades, otra dirección profesional fuera de la política», dice. Incógnitas laborales al margen, lo cierto es que ni el empresario ni la asesora ocultan la relación de la que todo el mundo habla.