Las Provincias

En familia con Almudena y Macarena Catalán

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/ DAMIÁN TORRES

  • No puede vivir la una sin la otra, hasta el punto de que el día en que Almu se fue a Barcelona para estudiar todavía lo recuerda Maca como uno de los peores de su vida. Si a su hermano Quico Catalán le dio por el fútbol, ellas adoran la moda y la infancia

Desde hace tiempo marcan el estilo de una ciudad a la que llegaron con once años tras pasar su infancia cerca del mar. Madrileñas de nacimiento, una oferta como ingeniero de caminos hizo que se trasladaran hasta Dénia junto con su padre, su madre y sus dos hermanos mayores. El contacto con la capital no lo perdieron, ya que muchos fines de semana la familia volvía a Madrid para estar con la abuela, pero el vínculo con Valencia cada vez resultaba mayor. «Nos unía tanto la afición al Levante, el club del que mi hermano Quico es hoy presidente, como la devoción por San Vicente Ferrer, pues pertenecemos a un altar de Ruzafa y todos los años veníamos para participar en el Milagro», explican. El lugar escogido por Macarena y Almudena Catalán para la entrevista es el Puente del Real: la zona en que viven sus padres desde que llegaron a la ciudad, el lugar que cruzaban cada mañana en su camino hacia el Guadalaviar y que años más tarde recorrerían para quedar con las amigas en la Pérgola o llegar a la Universidad. «En esta parte del río celebrábamos nuestros cumpleaños. Es la vista que siempre hemos tenido desde casa y el punto de unión de muchos sitios en los que hemos hecho vida», explica Almu.

Las hermanas Catalán fueron uña y carne hasta que, terminado el colegio, Macarena se decantó por la gestión comercial y el márketing y Almudena se trasladó a Barcelona para estudiar diseño de moda. «Almu siempre iba por delante y yo me arropaba en ella. Hasta ese momento era ‘la vida de las gemelas’. El día en que se marchó fue uno de los peores de mi vida», confiesa Macarena. Al terminar la carrera, Almudena trabajó en Inditex y más tarde pasó por Calzedonia, Carolina Herrera y Amichi, donde está en la actualidad. Macarena, por su parte, fue al Banco de Valencia, donde a día de hoy continúa, ahora convertido en CaixaBank. Pese a que sus trayectorias profesionales tomaron rumbos diferentes, la pasión por la moda les viene de familia. Siempre fue tema de conversación en casa. «Mi padre llevó unos años un muestrario de moda infantil y mi madre tuvo una tienda de ropa de niños en Dénia. Nuestras amigas nos piden muchas veces opinión. Para nosotras no es algo forzado, nos sale de dentro», revela Maca. Almudena adelanta la idea que tienen desde hace tiempo de crear un blog de moda, niños y estilo de vida. «Está el añadido de que somos gemelas, lo que puede hacerlo más atractivo. Muchas personas nos animan a ello. Puede ser un buen momento».

Ambas definen su infancia en Dénia como un periodo brutal. Allí disfrutaron de la ‘vida de pueblo’ saliendo, entrando y jugando en la calle con las amigas. «¿Tenéis ese vínculo especial del que hablan algunos gemelos?», me intereso. «Sin duda, recuerdo una ocasión en que Macarena y David, su marido, vinieron a verme a Barcelona y en la estación descubrimos que nos habíamos puesto sin saberlo la misma ropa exacta», responde Almudena. Su hermana inverviene para describir cómo a veces, estando rodeadas de gente, sólo al mirarse ya saben lo que piensa la otra.

Macarena está embaraza de su tercer hijo. Le pido que me diga qué aspectos de la relación con su hermana le gustaría replicar en su familia. «Lo que he vivido en mi casa, la tradición familiar a nivel religioso, los principios y valores que nos han transmitido mis padres. El vínculo familiar es lo más importante», explica. Almudena asiente y añade: «Yo, al estar varios años fuera, llegó un momento en que me di cuenta de que me estaba perdiendo cosas únicas. Conforme pasa el tiempo, cada vez soy más consciente de lo importante que es la familia para mí».