Las Provincias

La musa del pensamiento positivo

La musa del pensamiento positivo
  • Dora de Teresa planeaba vivir en Londres o Bruselas pero terminó en Teruel. Iba para abogada y halló su sitio en el marketing y la comunicación

  • El sueño teatral quedó aparcado. Sin embargo, no hubo giro de guion que le robara la sonrisa

Su rostro me recuerda al de una actriz de los años veinte. Se lo digo y sonríe. Mi comentario resulta oportuno porque a Dora de Teresa siempre le tiraron las tablas. Una vena creativa y espontánea a la que, con el tiempo, pudo sacar provecho en las distintas facetas profesionales donde ha brillado. Nos citamos en la casa familiar de El Puig, llena de recuerdos y magia, que la vio crecer y donde vuelve siempre que puede. «Aquí están mis raíces. Es donde nacieron mis padres y donde tengo muchos amigos. Fue mi hogar hasta que me marché a los 24 años. Luego he mantenido el vínculo. Es un pueblo inspirador, muy arraigado a la Comunitat Valenciana», explica.

Dora confiesa que le gustan las personas. Lo descubrió hace muchos años, cuando se planteaba estudiar interpretación. Por consejo familiar decidió licenciarse en Derecho. Los veranos los pasaba en Londres junto a su hermano, que se formaba en comercio internacional en la capital británica hasta que, con sólo 19 años, conoció al que hoy es su marido. Él había estudiado Medicina y en ese momento preparaba el MIR. «Quería ser cirujano, no había plaza en Valencia y nos fuimos a Teruel para que hiciera la especialidad. Nos casamos muy jóvenes, cambié Bruselas y Londres por quedarme a emprender una vida desde cero y montar mi despacho en Teruel». Lo que iban a ser cinco años se convirtió en doce. Dora trabajaba como abogada y del mundo jurídico saltó al del marketing y la publicidad. «Me di cuenta de que comunicar era lo mío». Una de vez de vuelta en Valencia, ocurrió algo decisivo para su trayectoria profesional. «Hice un curso de andar por las brasas con Juan Planes que me motivó a formarme en comunicación y como coach. Me interesaba el mundo de la empresa y la idea de cambiar el concepto de jefe por el de líder». Explica que un líder debe tener la capacidad de inspirar a las personas con las que trabaja, que el objetivo no debe ser seguir al jefe sólo porque paga: «Al líder lo sigo porque me gusta lo que hace y me ayuda a sacar mi mejor versión».

En ese momento Dora se dio cuenta de que estaba viviendo la vida que otros habían diseñador para ella, se «iluminó» y decidió hacer lo que realmente le gustaba y se le daba bien, ayudar y motivar a otras personas. «Se trata de sacar cosas que tenemos dentro pero que por circunstancias no se han terminado de desarrollar», precisa. Con el bagaje de todo lo aprendido creó ‘GO up’, consultora que se encarga de transformar empresas a través de planes personalizados. «No se trata sólo de ganar dinero, sino de que la gente tenga un lugar feliz para trabajar y desarrollarse potenciando el talento. Yo creo que uno mismo tiene que ser el cambio que quiere ver en el mundo».

¿De verdad puede un coach cambiar la vida?, me intereso. «El coach no te dice lo que tienes que hacer, sino que es capaz de verte como la persona que puedes llegar a ser. Es alguien que ayuda a generar un cambio, algo así como cruzar un puente. Si tú tienes una fantasía o meta, has de poner un objetivo y fijar fecha», responde. «¿Podrías darnos algunas pautas para aquellos que quieran mejorar?», le lanzo. «La constancia es fundamental, así como los hábitos de vida saludable. Hay que parar para reparar, aunque a veces es complicado porque uno se da cuenta de que no lleva la vida que quería. La clave reside en alinearse con lo que uno es; si proyectas algo que no eres, no funciona».

Habla del poder de visualizar e imaginarse el resultado si se lleva a cabo ese cambio, de empezar a rodearse de personas positivas, de ir a sitios que a uno le estimulen, de cuidar de sí mismo y no dedicar demasiado tiempo a pensar en los problemas. «En el día a día de muchas personas hay un montón de cosas buenas, pero por lo general nos fijamos en las malas. Eso hay que cambiarlo. Y no olvidemos dar las gracias. Si empezamos a hacerlo, nuestra vida cambia».