El otro día cuando vi en la tele el cariñoso y afable recibimiento del Rey a los capitostes sindicales de CC OO Y UGT, Toxo y Méndez, que le pidieron que convocase un referéndum (deberían leerse el Art. 92 de la Constitución) contra la actuación del Gobierno o continuarían con la gresca callejera, me acordé de que nuestro ínclito expresidente ZP ya dijo que Don Juan Carlos era «un rey republicano». Y 'escuchando' su silencio cuando ciertos diputados juraron o prometieron (pero mofándose descaradamente en tres 'idiomas' de ambas cosas) cumplir o hacer cumplir la Constitución, unos «por imperativo legal» y otros con «sí, pero yo soy republicano», se comprende la petición sindicalista.
Ergo si aceptamos que Don Juan Carlos es «un rey republicano» no sería ningún disparate admitir que la monarquía española es una 'monarquía republicana'. ¿Por qué no? En realidad no es más que un cóctel de ética de izquierdas y de derechas, pura semántica.
Soy demasiado escéptico para negar la posibilidad de nada, por eso acepto el oxímoron 'monarquía republicana y el que Don Juan Carlos, habiendo leído, supongo, el diario de su abuelo el rey Alfonso XIII, piense como él: «Yo puedo ser un rey cuyo nombre pase a la Historia como recuerdo imperecedero de su reinado, pero soy un rey que no gobierna, que es gobernado por sus ministros», y por eso, quizás, se adelante a los acontecimientos recibiendo tan cariñosamente a los socialistas, republicanos ellos.
















