Está sufriendo nuestra comarca, nuestra provincia y nuestra Comunidad, de una oleada de incendios forestales que está reduciendo nuestro entorno natural, dejándolo convertido en tierra desértica y yerma, es el pulmón de la provincia, que provee de oxígeno a la atmósfera por la labor benéfica de la fotosíntesis en los árboles y plantas, y nos adorna el paisaje con el verdor del bosque y sus alrededores.
Da la impresión de que tenemos por estas tierras una alta densidad de incendiarios, que incendian a propósito para hacer mal; o cuanto menos, de irresponsables que tiran colillas encendidas desde los coches, o hacen fuego de barbacoa en el campo, o queman rastrojos.
Como ciudadanos responsables debemos denunciar a toda esa gente que está perjudicándonos a nosotros y a las generaciones futuras que heredarán un país desértico y seco. Y con poca agua, al no haber árboles que la retengan y atraigan a las nubes. Debemos denunciar cualquier imprudencia observada, incluso el echar colillas, marcando el 112. Eso es civismo y buena ciudadanía. ¡Que no nos roben el campo, el aire puro y el agua!
















