Nos agradaría saber a los ciudadanos normales y corrientes si algún político se benefició al pertenecer al consejo de administración de las cajas de ahorros. Si tuvo trato especial a la hora de pedir préstamos; si consiguió alguno a bajo o nulo interés; y si lo devolvió o se le condonó. Todo eso lo sabrá el que fue director de la entidad en esa época.
No sólo han sido sus malas gestiones (las de los directores) las que han permitido donar préstamos a quien no lo podría devolver, como hoy se está comprobando, sino además, a prestar dinero a los gobiernos autonómicos para sus inversiones diversas, que aún pueden estar pendientes de devolución. Amén de lo citado al principio.
Tanta torpeza de las cajas de ahorros es difícil de creer, a menos que hubiera una connivencia entre políticos y directores de las cajas, y un pacto de silencio que ahora se debiera desvelar. Los gobiernos autónomicos tiraban mano de las cajas de su Comunidad cuando tenían falta de dinero. ¡Y ya se devolverá! Así están de endeudados.
Y los políticos. Habría que ver qué pasó. Y mientras tanto los inocentes impositores tenían en peligro sus ahorros de toda la vida. Eran tratados como tontos útiles, y hoy muchos se han quedado sin nada.
















