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RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 26 mayo 2012

Orihuela

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- ¿ De qué manera empezó a trabajar en la taberna?
- Desde muy pequeña. Tenía seis años cuando vine para cuidar de la hija de mis tíos y, poco apoco, me fui involucrando en las tareas del negocio. Tenía que subirme a una caja para alcanzar el fregador. Ahora tengo 65 años y cuento con la ayuda de mi familia. Mis cinco hijos colaboran siempre que pueden, sobre todo Inés y María Jesús. Mi hija Inés es el alma de esta taberna, conoce perfectamente a los clientes y, además, cocina de maravilla. Ella será la sucesora de Eloína.
-¿Siempre tuvo claro que quería dedicarse a este oficio tan absorbente?
- Sí. Al principio, mi tía Filomena tenía interés en que supiera coser y, además, daba clases por la noche para aprender a leer y escribir. Pero, la vida en la taberna me ha enseñado mucho. Llevo treinta años a cargo de este negocio desarrollándome como persona. Mi orgullo es trabajar.
-Su taberna es conocida en toda la provincia de Alicante. ¿Cuál es el secreto de su éxito?
- La comida casera y tradicional, buenos productos y frescos. Todos los días cocino platos típicos de la comarca de la Vega Baja, como: patatas al horno, tortilla de verduras, banderillas de jamón y boquerones en vinagre. Vienen clientes de Alicante, Murcia y de todos los pueblos de alrededor buscando las pelotas, el cocido y el soplillo, que son los platos propios de Bigastro y, por cierto, los que más triunfan.
-¿ Qué es el soplillo?
Se trata de un postre típico de mi pueblo que se prepara en Semana Santa, aunque en esta taberna se hace siempre. Los ingredientes son muy básicos: huevos, azúcar, preparado de almidón y canela.
- La taberna Sáez ha sido el escenario escogido para realizar muchas actividades, como cursos de recetas.
- Sí. Siempre he estado dispuesta a colaborar con todo el mundo. Aquí se han realizado cursos para enseñar a cocinar las recetas que preparo a diario. Por cierto, han venido hasta aprendices de otros países. Pero eso no es lo único. Hace diez años estuvieron grabando escenas para una película. Fue una odisea porque rodaban por la mañana y después tenían que desmontarlo todo para que pudiera abrir la taberna al públicio por la tarde. Fue una experiencia inolvidable. Gracias a mi trabajo he conocido a mucha gente, desde actores hasta futbolistas. En esta casa ha habido de todo, hasta políticos.

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