Quien aspira a liderar a los socialistas de la ciudad de Valencia y, por tanto, a dirigir el equipo que se enfrente a la alcaldesa Rita Barberá en las próximas elecciones municipales, se retrató la semana pasada con un discurso tan falso como utópico. Este señor intentó sacar pecho en su partido durante la presentación de su candidatura, pero se quedó sin aire.
El nuevo experimento socialista asegura que «de momento» no piensa en ser el quinto candidato que intente arrebatar la Alcaldía a Rita Barberá, sino en liderar «el nuevo proyecto socialista». ¿Nuevo? Pero ¿no es su partido el que ha vuelto a marginar a la Comunitat Valenciana en el sistema de financiación autonómica? ¿No es el Partido Socialista en el Gobierno central quien sigue intentando matar de sed a la Comunitat Valenciana? ¿No va a ser Valencia, tercera capital de España, una de las últimas en ver llegar el AVE? Nada nuevo. Desgraciadamente, todo nos resulta muy conocido.
Los socialistas presentan al nuevo candidato como un hombre joven que, supuestamente, aportará nuevas ideas. Pero son las de siempre: País Valencià, puño en alto, 'països catalans', claudicar ante Madrid y Cataluña, judicializar la política, acusar sin pruebas... Son los de siempre, con las mismas nefastas ideas, rubios y morenos.
Y a todo esto hay que añadir el 'despendole' interno en el que está sumida la organización socialista a nivel autonómico y local. Después de haber decapitado a todas las personas que podrían aportar experiencia a su organización, intentan ahora imponer la juventud de sus cabecillas como único valor, sin llegar a entender que no es un problema de edad. Los valencianos no van a aceptar un proyecto socialista del País Valenciano totalmente subyugado a las necesidades de un Partido Socialista Obrero Español que, como siempre, tiene volcado todo su interés sobre Cataluña.
Y, después de dimes y diretes, seguimos sin conocer, respecto de Valencia ciudad, cuál es la opinión del señor Rubio y la señora Moreno. Sería interesante saber si secundan al nuevo líder sin rechistar -para que luego presuman de democracia interna-. O quizás ya ni siquiera importa qué piensa el hasta ahora secretario general de Valencia. Nadie sabe ya en el PSPV qué importa y qué no.




