Artículos
Uniforme escolar
He leído toda clase de comentarios acerca de la implantación del uniforme escolar en once centros educativos públicos de la Comunitat Valenciana. Que si el uniforme puede suponer un ahorro de 250 euros a las familias -no hay duda de que va a costar más barato que las prendas de marca a la que son aficionados los jóvenes-. Que si hay que enseñar a los jóvenes a transitar por el consumismo y por ello hay que dejarles libertad para la elección de la ropa -que hay que enseñarles es evidente, pero toda queda en palabrera etérea pues nada o casi nada se hace al respecto-. Que si el uniforme escolar no va a ayudar a la disciplina -desde luego, pues la disciplina, tan necesaria para el aprendizaje precisa de otros medios, pero la indumentaria actual de los alumnos no es precisamente algo positivo para el orden y la disciplina-. Que si así se evitan distinciones sociales por aquello del dinero que cuestan determinadas prendas…
Sin embargo, no he leído nada, no digo que no se haya dicho, respecto a lo que considero central en el uniforme escolar: puede ayudar -y mi experiencia en centros escolares me lo confirma- a que los escolares se centren en la finalidad esencial que les lleva a las aulas, es decir, en el estudio, el aprendizaje, la formación.
No se va a lucir la prenda de moda o el modelito más llamativo; se acude a las aulas a aprender, estudiar, a formarse. El uniforme puede coadyuvar a centrar la atención en lo esencial de los centros docentes.
Y no se puede olvidar que vestir de determinado modo -corrección y adecuación al lugar y tiempo- es una muestra evidente de respeto a los demás y al acto al que se accede o en el que se está. Y muchos alumnos con su vestimenta no demuestran precisamente respeto al aula docente, sino descuido, mirar a su propio ombligo, también casi desden a lo que representa el centro docente en su vida y en su formación.
Conclusión, al menos mi conclusión: estoy a favor del uniforme escolar, y esto fundamentalmente porque puede ayudar a centrar la atención de los alumnos, es decir, se va a aprender y a formarse.
Sin embargo, no he leído nada, no digo que no se haya dicho, respecto a lo que considero central en el uniforme escolar: puede ayudar -y mi experiencia en centros escolares me lo confirma- a que los escolares se centren en la finalidad esencial que les lleva a las aulas, es decir, en el estudio, el aprendizaje, la formación.
No se va a lucir la prenda de moda o el modelito más llamativo; se acude a las aulas a aprender, estudiar, a formarse. El uniforme puede coadyuvar a centrar la atención en lo esencial de los centros docentes.
Y no se puede olvidar que vestir de determinado modo -corrección y adecuación al lugar y tiempo- es una muestra evidente de respeto a los demás y al acto al que se accede o en el que se está. Y muchos alumnos con su vestimenta no demuestran precisamente respeto al aula docente, sino descuido, mirar a su propio ombligo, también casi desden a lo que representa el centro docente en su vida y en su formación.
Conclusión, al menos mi conclusión: estoy a favor del uniforme escolar, y esto fundamentalmente porque puede ayudar a centrar la atención de los alumnos, es decir, se va a aprender y a formarse.




