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RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 27 mayo 2012

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Marxalenes, un parque con espíritu sociocultural

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Si hubiera que destacar una nota distintiva del parque de Marxalenes, cuya última fase acaba de iniciarse, esta sería sin duda su capacidad de combinar la riqueza de su vegetación con su amplio contenido sociocultural y su voluntad didáctica, como una auténtica escuela al aire libre para el conocimiento de la naturaleza, el paisaje, la jardinería, la huerta y las construcciones de nuestro propio territorio.

Este inmenso parque, situado al noroeste de la ciudad que, cuando esté finalizado, tendrá una extensión total de casi 80.000 m2, alberga en su interior diversas alquerías, casas de huerta y construcciones singulares vinculadas con el pasado agrícola de la ciudad, que se están recuperando como dotaciones públicas para los vecinos, con distintos fines.

No en vano los habitantes de la zona han podido constatar por sí mismos la tremenda evolución del barrio gracias a este espacio polivalente que, además de ofrecer un lugar para el paseo y el relax, da respuesta a las inquietudes sociales, culturales, deportivas -gracias al polideportivo adyacente- y de ocio de los ciudadanos, y con diferentes tipos de juegos pensados para niños y adultos, que van de los toboganes, columpios y balancín -más tradicionales- a otros más llamativos, como los troncos de estiramiento, pirámide de cuerda escalable, caracoles tobogán y serpiente laberinto.

El parque de Marxalenes, en cuya denominación algunos encuentran ecos de la palabra marjal, tiene como protagonista al agua -que se convierte en un elemento vertebrador, haciéndose presente a través del ullal, la laguna, las acequias canales, las albercas y las esculturas fuente-, al tiempo que rinde su particular homenaje a nuestro pasado. Lo hace a través del paisaje, que recrea la vegetación típica de ribera con la representativa de la montaña valenciana y los paseos arbolados, que toman su nombre de las distintas especies, dando lugar al paseo del Ginkgo -emblema del parque-, del Olmo, del Sauce, del Chopo, del Fresno, del Almez, del Roble Valenciano, de la Carrasca, del Pino, del Algarrobo y del Olivo; a los que pronto se sumarán los denominados jardines útiles, compuestos por árboles frutales y plantas medicinales.

Pero el pasado también aflora, lógicamente, a través de las antiguas edificaciones, que han sido rehabilitadas en su integridad, confiriéndoles un nuevo uso público: la Alquería de Barrinto, del siglo XIV, es hoy la biblioteca Joanot Martorell; la Alquería Félix, también del XIV, alberga el Aula de la Naturaleza; la Alquería Foraster se ha convertido en local de mantenimiento del parque; y las Antiguas Cocheras, una de las primeras construcciones del ferrocarril, de finales del siglo XIX, que contienen el Museu del Trenet, además de un centro social. A ellas se sumarán, a lo largo de los próximos años, la Casa de Voro de la Barraca, que albergará un Centro Municipal de Juventud, la Casa Lluna, que se convertirá en Centro de Actividades para Personas Mayores y la Antigua Fábrica de Aceite y Almacén de los Alfonso, de principios del siglo XX, que se acondicionará para acoger la Universidad de la Experiencia, en la que los mayores de 65 años podrán cursar estudios de rango universitario en diversas materias.

La nueva fase del parque de Marxalenes permitirá recrear un nuevo tipo de paisaje valenciano: el que corresponde al huerto jardín, en torno a una gran casa, que, en este caso, es la Casa Lluna. Este huerto se articulará en quince cuadros dispuestos geométricamente -atravesado cada uno de ellos por un canal de agua que discurre en diagonal-, donde se alternarán frutales y plantas medicinales y aromáticas, con un gran protagonismo de las flores, que harán resaltar sus diferentes coloridos, y que quedará envuelto por un palmeral, como otro elemento distintivo del paisaje valenciano. La nueva vegetación que se introduce volverá a incidir, así, en el carácter didáctico del parque, al ofrecer al visitante una completísima colección botánica.

La visión de lo que ya es, resulta la mejor muestra de lo que el parque de Marxalenes continuará ofreciendo, incluyendo mayores atractivos, como un gran espacio verde que reaviva los recuerdos de nuestra historia y se configura, a la vez, como un jardín a la altura de las expectativas de los ciudadanos del siglo XXI.

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