La Acadèmia Valenciana de la Llengua, la institución oficial encargada de dictar la normativa sobre el valenciano, emitió ayer un comunicado en el que hace un “balance positivo” de la Feria de Fráncfort, que concluyó el pasado sábado y en la que ha tenido un papel protagonista la cultura catalana.
El ente normativo, que ha participado en el certamen celebrado en la ciudad alemana con un stand propio junto a la Associació d’Editors del País Valencià, destacó ayer que el pasado miércoles reunió a más de un centenar de personas con motivo de la presentación al alemán del Tirant.
La secretaria de la AVL, Verónica Cantó, señaló ayer que los editores valencianos y la Acadèmia han cumplido “el objetivo de hacer presente y visible el libro valenciano en el escaparate de la literatura más importante del mundo”.
La celebración de la Feria de Fráncfort ha venido este año rodeada por la polémica. Los responsables políticos catalanes han aprovechado el certamen para exponer como propios de la cultura catalana algunas obras y tradiciones valencianas –como el propio Tirant, la paella o las fallas–.
De hecho, el Gobierno valenciano ha querido permanecer al margen de este certamen, consciente de que su presencia en un foro dedicado a ensalzar de forma particular la cultura catalana no sólo habría sido difícilmente entendida, sino que carecía de sentido alguno.
La AVL, en cambio, no ha tenido inconveniente en acudir junto a la Associació d’Editors. Tampoco han tenido reparos los ayuntamientos de Gandia, Sueca y Morella, los tres gobernados por el PSPV, que han participado, bajo la fórmula del convenio con el Institut Ramón Llull, en ese foro.
Durante la presentación de la Feria de Fráncfort, el vicepresidente catalán Josep Lluis Carod-Rovira proclamó que en el certamen se había dado cita el “abc” de la cultura catalana, y añadió que sólo faltaba “la v de Valencia”.
En el comunicado de ayer, la AVL subraya que, en la presentación de la obra de Joanot Martorell estuvo presente “una nutrida representación del mundo editorial y cultural, tanto de Alemania como del Estado español”, como el Instituto Cervantes, las universidades valencianas y la organización de la propia feria. El ente normativo no valora el sentido global del certamen.