Los vecinos de una finca de Paiporta han denunciado ante el Ayuntamiento los ruidos que sufren en sus casas por la proximidad de una gasolinera. La estación de servicio se encuentra “a tan sólo cinco metros y sólo la separa de nuestra finca una calle peatonal”, afirma uno de los perjudicados.
Los residentes de este edificio con 104 VPO (viviendas de protección oficial) construido recientemente en la calle De la Marjal aseguran que la constante entrada de vehículos, el lavadero de coches y las voces de los usuarios les impiden vivir con normalidad.
José María López es uno de los vecinos más afectados, pues vive en el primer piso. López sostiene que se han realizado “dos mediciones y los valores de contaminación acústica son superiores a los permitidos por la ley”.
“La estación de servicio comenzó a funcionar en 1972, pero se ubicó a 300 metros del núcleo urbano más próximo”, explica este vecino. No obstante, la población ha ido creciendo con el paso de los años y la gasolinera ya se encuentra cerca de las viviendas.
Los afectados han recurrido al Consistorio para pedir una solución, pero no obtienen la respuesta deseada. “El Ayuntamiento nos dice que si sabíamos que había una gasolinera ahí, para qué hemos comprado ese piso. En cambio fue el propio Consistorio el que autorizó la construcción del edificio a sólo cinco metros de la estación de servicio”, señala López.
Los residentes de esta finca proponen que la gasolinera se traslade 100 metros para acabar con el problema. Sin embargo, el Ayuntamiento ha optado por construir un muro de seis metros que separe la estación de servicio de este edificio. El vecindario no está satisfecho con la medida. Ya ha recurrido al Síndic de Greuges y al Defensor del Pueblo y no descartan emplear la vía judicial.