Una gran cabalgata centrará hoy los actos festivos de Albaida, donde grandes y pequeños se congregarán para conseguir el máximo de juguetes que las diferentes filaes y la comisión de fiestas lanzará desde camiones y carrozas entre kilos de confeti. Esta celebración tendrá lugar a partir de la una del mediodía y se espera una gran afluencia de visitantes.
Esta tarde, la embajada mora escenificará el inicio de la batalla para conservar su supremacía. Al estruendo de los altrabuces disparando pólvora en la plaza Mayor, le seguirá la embajada cristiana a partir de las doce de la medianoche, donde tendrá lugar el enfrentamiento entre las milicias moras y cristianas para alcanzar el dominio de la ciudad.
Y los vecinos más trasnochadores, podrán bailar a partir de la una al ritmo de la orquesta Montecarlo. Se preve un multitudinario fin de fiestas, con la asistencia masiva de público que bailará hasta altas horas de la madrugada.
No menos protagonismo tuvo la jornada del pasado martes con la entrada de bandas de música, donde todos los participantes demostraron un gran nivel interpretativo. Finalmente, la banda de Atzeneta d’Albaida se impuso a las demás, y el Consistorio le hizo entrega de una placa acreditativa. El rezo del ángelus y la interpretación del himno oficial de Albaida cerraron el acto.
Por la tarde, los bandos moros y cristianos tomaron las calles de la población en la entrada que comenzó a las cinco de la tarde. Unas 7.000 personas se congregaron para presenciar una de las entradas más multitudinarias que se han visto en los últimos años.
Desde el comienzo, la filà Contrabandistes ofreció un buen espectáculo con el dominio de la navaja por su cabo de escuadra. A ésta le siguió la filà Templaris, la más joven de la localidad, que se ganó el aplauso del público con sus cánticos. Los mosqueteros resurgieron con fuerza en la localidad desde su reincorporación a la fiesta en 2005, como lo dejaron patente en su desfile.
Seguidamente les toco el turno a las Cordovesas, que con su fundación en 2006 supuso un soplo de aire fresco al bando cristiano pues es la única filà exclusivamente de mujeres. Sus botas, anchos cinturones y blusa blanca con clavel en el peinado, no dejaron indiferente a ningún espectador. Tras ellas desfilaron los Maseros y los Batallers.
La capitanía cristiana llegó con el banderín oficial de los Piratas anunciando su aparición. Diversas escuadras y un espectáculo con un barco pirata precedieron al embajador, Sean Blasco. Tras él, los cañones indicaban que no tardaría en llegar la capitana a la plaza Mayor y Sonia Casanova, levantó una gran ovación con su entrada a la plaza.
Los Moros Nous comenzaron el desfile del ejército de la media luna con la banda Unió Musical d’Albaida. A ellos les siguió la filà Cabiles, una de las más numerosas del municipio y fundada en el año del inicio de las fiestas, en 1967. Tras ellos desfilaron los Sirocos y Al-Azraq, dos formaciones emblemáticas de la localidad.
La filà Kalifes también ofreció un gran espectáculo con la Colla d’Ontinyent, con su llamativa interpretación Xavier el coixo así como los Tuareg. Seguidamente, dio comienzo la capitanía mora de la filà Berberiscos. Tras el banderín oficial y la carroza infantil continuaron las fiestas los banderines del grupo de percusión Raval Jussà.
La escuadra masculina, con la Colla de dolçainers La Pedrera también levantó una gran ovación entre el público. El ballet de Las Aguadoras de Kúfra de Inma Cortés ofreció un espectáculo muy digno, seguido de la guardia de la embajadora, Reme Bellver.
Un elefante entró en la batalla
La triunfadora mora hizo su asombrosa entrada en la plaza Mayor subida en una enorme carroza con un gigantesco elefante.
El ballet del té y el taller de música Castell Vermell de Ibi anunciaban que no tardaría en llegar la Capitana Mora, Almudena Reig, a la Plaza Mayor. Una carroza de sabios con niños fue seguida por varias escuadras femeninas seguidas de la galardonada banda de Atzeneta d’Albaida.
Finalmente, el ballet de la arena y el agua, de Inma Cortés precedió a un grupo de caballeros que anunciaban la entrada de la capitana mora subida en su trono. A su llegada, un espectacular castillo de fuegos artificiales, levantó a todo el público y causó un verdadero momento de apoteosis final.
La capitanía finalizó con la aparición en la batalla de la escuadra oficial de berberiscos. Los ciudadanos tildaron de “emocionante” esta celebración, que un año más recuerda la historia.