Miércoles, 10 de octubre de 2007
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Castellón
La manifestación de grupos de izquierda se convierte en un acto antimonárquico
La policía evita una batalla campal entre valencianistas y catalanistas en el Parterre
La policía evita una batalla campal entre valencianistas y catalanistas en el Parterre
“La manifestación no ha sido convocada contra el Rey. Puede que haya grupos en la marcha con esa idea, pero no tienen nada que ver con la organización”.

Con estas palabras, el portavoz de la Comissió 9 d’Octubre, organizadora de la marcha, Toni Gisbert, trató de desvincular a la entidad de la quema de imágenes del Rey, las pancartas contra los Borbones y los lemas antimonárquicos que tuvieron lugar durante la marcha.

La manifestación estaba convocada bajo el lema Defesem les llibertats, guanyem el país por la Comissió 9 d’Octubre, entidad formada por distintas organizaciones independentistas y de izquierdas. Toni Gisbert destacó que este año se hacía especial hincapié en la defensa de las emisiones de TV3 en la Comunitat, de las libertades y del uso del valenciano.

Pero la manifestación, a la que asistieron 10.000 personas según la organización y 2.000 según la Policía Municipal, terminó convirtiéndose en una marcha antimonárquica.

Si el acto institucional organizado por la Generalitat ayer fue una exaltación del Rey, la marcha de la tarde, pese a los intentos de la organización, fue un ataque a todo lo que representa la Corona y una reivindicación de la República. La pancarta con el lema “el que quiera un rey, que se lo pague” resumía el sentir de muchos de los presentes.

El diputado de ERC Agustí Cerdá interpretó la manifestación en la misma clave y afirmó que la quema de imágenes de Juan Carlos I “no hace daño a nadie”, aunque aseguró que él es solo partidario de quemar “fallas y hogueras”. Además, recalcó que consideraba que no era un delito y si alguien era acusado de ello, ERPV saldría en su defensa.

Tras la pancarta con el lema oficial marchaban los organizadores y cargos políticos entre los que se encontraban la coordinadora de EU, Glòria Marcos, el secretario del Bloc, Enric Morera, el secretario de ERC, Agustí Cerdá, o los líderes de Esquerra i País, Pascual Mollà y Mónica Moltó.

Hicieron el recorrido entre la plaza de San Agustín y el Parterre a ritmo ligero. Habían sido advertidos de que jóvenes valencianistas les esperaban ante la estatua del rey Jaime I.

A su llegada al escenario ante la estatua del Rey Jaime I encontraron el suelo lleno de imágenes de políticos catalanes como Carod-Rovira, Artur Mas o Pascual Maragall dejadas por grupos valencianistas.

Los organizadores, además, fueron recibidos con pitidos e insultos por algo más de un centenar de militantes anticatalanistas, que habían sido desalojados momentos antes del interior del Parterre por las fuerzas antidisturbios de la Policía Nacional. Uno de ellos increpó al líder el Bloc llamándole “Morera, puta catalanera”.

Un militante valencianista, que se había encadenado a la estatua de Jaume I y quemó una bandera catalana, llegó a ser detenido y trasladado a las dependencias policiales, según informaron fuentes de este cuerpo.

Manifestación antimonárquica
Pero una vez que los organizadores de la manifestación abandonaron el Parterre, empezaron a llegar las organizaciones juveniles de las distintas fuerzas convocantes. Fue a partir de ese momento cuando se produjeron los momentos de mayor tensión.

Durante la marcha las organizaciones juveniles portaban imágenes del Rey boca abajo, pancartas con lemas como Borbons a fer la mà! País Valencià, País Republicà con una imagen de Juan Carlos I boca abajo (Joventuts de ERC) o Canya, canya al Rei d’Espanya .

Los jóvenes catalanistas llevaban, además, una figura de una pieza del rey de ajedrez con el lema Jaque al Rey . Abundaban también las banderas republicanas y los gritos en contra de la monarquía.

Al llegar al Parterre ocuparon el escenario desde el que lanzaron distintas llamadas a la unidad política de los Países Catalanes y momentos antes de finalizar el acto procedieron a la quema de imágenes del Rey de España y de Felipe V.

Las fuerzas antidisturbios tuvieron que emplearse a fondo y sólo su intervención evitó una verdadera batalla campal. Pese a ello, algunos exaltados de ambos bandos lograron burlar el cordón policial y abalanzarse contra sus oponentes.

Mientras en el interior del Parterre se concentraban los manifestantes izquierdistas y catalanistas, la Policía logró mantener en el recinto exterior a los valencianistas.

Pero las Fuerzas de Seguridad no pudieron evitar que desde ventanas de los edificios que circundan el jardín en el que está la estatua se lanzaran abundantes huevos sobre los manifestantes de izquierda.

Estos, a su vez, respondieron con el lanzamientos de botes de cerveza, palos de banderas o incluso globos llenos de tinta. Los insultos entre unos y otros se sucedieron sin interrupción. Al final, la policía consiguió que cada grupo se fuera por un lado de la plaza distinta evitando que la tensión fuera a mayores.

jsanchis@lasprovincias.es

 
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