La Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó ayer al juez instructor Santiago Pedraz que siente en el banquillo a Jaume Roura y a Enric Stern, los dos jóvenes que quemaron el 13 de septiembre en Girona fotos de los Reyes, para que sean condenados a 15 meses de cárcel por un delito de injurias graves a la Corona. Pedraz, nada más recibir el informe, dictó un auto de apertura de juicio oral, por lo que los dos acusados serán juzgados en las próximas semanas en el Juzgado Central de lo Penal de la Audiencia Nacional.
La Fiscalía, dirigida por Javier Zaragoza, considera probado que Roura, de 30 años, y Stern, de 19, participaron ese día, sobre las 20:00 horas, junto a varios cientos de independentistas, en la protesta celebrada en la plaza del Vino, con motivo de la visita de los Reyes a la ciudad para inaugurar el Parque Científico y Tecnológico.
El ministerio público indica que, según los informes e imágenes grabadas por los Mossos d’Esquadra, Roura y Stern, con el rostro tapado por capuchas para no ser identificados, colocaron fotografías de gran tamaño de los Reyes en el centro de la plaza, “alguna de ellas boca abajo”, las rociaron con gasolina y las prendieron fuego con antorchas, “mientras eran jaleados con diferentes gritos por varias decenas de personas”.
El fiscal considera probado el delito de injurias graves a la Corona porque cree que los dos imputados realizaron estos actos públicos “con el único propósito de menoscabar y dañar el prestigio de las alta representación del Estado”.
Los dos acusados reconocieron en sus declaraciones ante el juez instructor ser las personas que quemaron las fotografías de los Reyes y dijeron que lo habían hecho como “un acto de reivindicación política”. Los independentistas continuarán en libertad provisional hasta el día del juicio y, con toda probabilidad, no ingresarán en prisión aunque sean condenados, ya que se trata de una pena inferior a dos años y no cuentan con antecedentes penales.
La misma pena que Otegi
La Fiscalía solicita para los dos independentistas la misma condena que pidió en 2005 para el dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi, quien, en 2003, calificó al Rey de “jefe de los torturadores” con motivo de una visita del monarca a Bilbao. El Tribunal Supremo terminó por reducir la pena a un año de cárcel. La solicitud del ministerio público está en la zona media-alta del tipo penal, que abarca condenas de seis meses a dos años de prisión.
La imputación de Roura y Stern provocó en las últimas semanas varias manifestaciones de apoyo en diversos lugares de Cataluña, en las que también se quemaron en público fotografías del Rey. La protesta celebrada el 14 de septiembre en Gerona ya ha provocado la apertura de nuevas diligencias por un delito de injurias graves a la Corona contra otros nueve manifestantes, que comparecerán mañana ante el juez Fernando Grande-Marlaska. Las nuevas quemas de fotografías reales ocurridas el pasado fin de semana en Girona y Manresa (Barcelona) podrían motivar nuevas aperturas de diligencias en los próximos días en el juzgado dirigido por Baltasar Garzón.
El escrito de acusación contra los dos independentistas llegó al juzgado al día siguiente de que el propio Rey saliese a defender en público el papel de la Corona durante los últimos 30 años de democracia en un discurso realizado en Oviedo, con motivo de la apertura del curso universitario. El 13 de noviembre la Audiencia Nacional también juzgará a los dos dibujantes de El Jueves que colocaron en la portada de la revista una imagen en la que los Príncipes de Asturias mantenían relaciones sexuales. La Fiscalía pide que cada dibujante pague una multa de 3.600 euros por un delito de injurias a miembros de la Casa Real.
Los Príncipes en Barcelona
Por otro lado, el presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, agradeció ayer la presencia de los Príncipes en Barcelona como un acto de “normalidad institucional en Barcelona y Cataluña donde se os respeta y se os quiere”. Esas palabras del presidente hicieron que el auditorio que asistía ayer al acto inaugural del Liber 2007 en Barcelona, presidido por los Príncipes de Asturias y De Girona, prorrumpiera en aplausos.
Montilla añadió que “hoy como ayer promover el respeto a las instituciones y a los símbolos institucionales, a todos ellos, es una actitud necesaria para fortalecer y dignificar el sistema democrático”.
El acto transcurrió con normalidad, aunque a unos 200 metros de la entrada del Pabellón unas cuarenta personas se concentraron con un pancarta en la que se podía leer que “la Feria del libro es también antimonárquica”. Durante unos minutos cortaron la avenida de acceso al recinto ferial y corearon consignas contra la monarquía.