El miedo al fracaso y la falta de un entorno propicio impiden que muchas nuevas empresas vean la luz. Para aumentar la baja tasa de natalidad empresarial, Patricio Rodríguez-Carmona, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Jóvenes Empresarios (AJE Confederación) hace un doble llamamiento: por un lado, reclama a los políticos que dejen de pelearse entre ellos y ayuden a las nuevas empresas y por otro, exigen a los jóvenes empresarios que asuman riesgos. Rodríguez- Carmona sabe de lo que habla.
Con el título de Derecho aún bazo el brazo, este madrileño de 38 años creó su propia empresa, The Tie Garden, todo un modelo de negocio a seguir por su filosofía empresarial y social. El empresario invita también a los jóvenes a que se asocien y se dejen aconsejar. Éste y otros mensajes se lanzarán el 4 y 5 de octubre en Barcelona durante el XII Congreso Nacional de Jóvenes Empresarios, que se celebrará en el IESE.
–¿Qué impacto puede tener la crisis financiera de Estados Unidos en España?
–Son momentos de grandes turbulencias. Todo el mundo da por hecho que en España no habrá problemas. Lo que se va a acabar es el festival, la época de dinero fácil. No va a repetirse que una empresa de 100 millones compre otra valorada en 3.000.
–Es decir, las pymes lo van a tener más crudo a la hora de conseguir créditos....
–Efectivamente, a las pequeñas y medianas empresas les va a afectar porque los bancos no van a ser tan generosos a la hora de concederles dinero. Se acabó la época dorada de los créditos. Los avales se van a restringir, lo cual no tiene porque ser negativo. Tener empresas saneadas es positivo.
–¿Cuáles son a su juicio las trabas más importantes con las que encuentra el emprendedor?
–Hay muchas. Las administrativas son, por ejemplo, un «handicap» importante, aunque es inconcebible que alguien renuncie a tener una empresa porque tiene que rellenar demasiados papeles. La ventanilla única ayuda porque puedes entregar todos los documentos en un mismo sitio, aunque no es la panacea.
–¿Falta espíritu emprendedor en España?
–Muchísimo. Somos, con diferencia, uno de los países europeos con la tasa de emprendedores más baja y estamos a años luz, por ejemplo, de Estados Unidos.
–Recientes encuestas reflejan que la mayoría de jóvenes españoles aspiran a trabajar en una gran compañía como la Caixa o en la Administración ¿qué está fallando?
–Debemos remontarnos al principio. El fallo está ya en la formación, en las aulas. Se debe desmitificar el tema del trabajo seguro porque en estos tiempos que corren ya no tiene ningún sentido. Esa seguridad no existe y todo el mundo lo sabe.
–¿Cómo se puede fomentar ese cambio? Las empresas de ‘out-placement’ (recolocación) confirman que en España hay, todavía, una visión muy catastrofista del despido y también somos uno de los países más reticentes a la movilidad interna....
–Eso es cierto. La razón de fondo es el miedo a asumir riesgos. Muchas veces el handicap empieza por tu propia familia, que no te apoya lo suficiente cuando tienes un proyecto nuevo para desarrollar. El miedo a fracasar también te frena a la hora de cambiar de empleo o de aceptar nuevos destinos. Hoy en día decir “no” por temor a no salir adelante es en cierto modo fracasar, porque la empresa que dice “no” a cambios o nuevas situaciones y es poco flexible morirá con el paso del tiempo. Es importante que cuando estás en período de formación te enseñen a gestionar una empresa. Que te proporcionen las premisas para que tú puedas sacar a flote tu negocio. Grandes universidades como la de Harvard (Estados Unidos) invierten un 70% de sus recursos en fomentar el espíritu emprendedor, mientras que en otras escuelas de nuestro país de primer nivel ese porcentaje es inferior a un 30%.
–¿Qué parte de culpa tiene la Administración?
–La Administración (estatal, autonómica y local) debería tener un papel más activo y ayudar más a la creación de nuevas empresas. Pese a ello, se ha de reconocer que en los últimos años las diferentes administraciones han hecho un esfuerzo importante con nuevas líneas de apoyo, microcréditos, avales...
–¿Y las sociedades de capital-riesgo? ¿Están más preocupadas
por apoyar a las grandes compañías que a los proyectos de las pymes?
–Hay que diferenciar entre las sociedades de capital-riesgo privadas y las públicas. Las primeras no apoyan ninguna operación que esté por debajo de los 4 ó 5 millones de euros. Hasta cierto punto es comprensible porque son privadas. Sin embargo, las públicas siguen entrando en operaciones de esta misma cuantía y eso ya no se entiende tanto. El capital riesgo público debería entrar en las empresas pequeñas y las microempresas. Estas sociedades te ayudan a profesionalizar tu empresa. Los poderes públicos tienen la potestad de facilitarlo en las comunidades autónomas y deberían hacerlo.
–El hecho de que no haya un único marco legislativo para todas las comunidades autónomas, ¿afecta a la hora de que nazcan nuevas empresas?
–Por supuesto. Hay un ‘cacao’ legislativo brutal y eso no ayuda en absoluto. Lo lógico y óptimo sería que todas las comunidades tuvieran el mismo marco legal y administrativo, que jugaran con las mismas reglas del juego. A esto se suman algunas normativas comunitarias como la de etiquetado que todavía complican aún más las cosas.