Tranquilidad, no ha pasado nada grave. Es el mensaje que ayer se emitió desde las administraciones, los empresarios y los sindicatos. Llanera, que pidió el lunes someterse a un proceso concursal, que ayer fue aceptado por el juez, no creará un efecto dominó. El exconseller de Territorio y Vivienda, Esteban González Pons, recordó que el Consell ayudó a Llanera, poco antes de elecciones, aprobando el PAI de Catarroja con el que la empresa de Fernando Gallego iba a construir 12.000 viviendas. Afirmó también que no paralizó ningún proyecto de la constructora. Pero no todas las reacciones a la crisis de Llanera son tan positivas. El banco de inversión online Self Trade Bank avisa de que, a la estela de Llanera, caerán muchas de las que tienen un tamaño más pequeño.
Dentro de la Comunitat Valenciana, sin embargo, se mantiene un discurso más templado. El modelo de la constructora e inmobiliaria valenciana no es extrapolable a sus competidoras. David Vegara, secretario de Estado de Economía, entiende que el elevado endeudamiento es una característica propia del sector del ladrillo y que Llanera no ha tenido tiempo de madurar.
El espectacular crecimiento del Grupo de la familia Gallego es innegable. De los 27 millones de ingresos de explotación que facturó en 2002 pasó en 2006 a 418. Esto significa multiplicarlos por más de 15 en cuatro años. Vegara alude a que, aunque la suspensión de pagos de Llanera es “una lástima”, en una economía de mercado no es “novedad” que perezcan compañías que no han alcanzado su madurez.
Desde la Confederación de Empresarios de Castellón se apunta un argumento similar al entender que una empresa que juega a tener grandes beneficios lo hace con también grandes riesgos. La asociación cree que el caso Llanera no es extrapolable al sector ya que la mayoría de constructoras son más conservadoras.
Cuestión de ciclos
La economía empalma ciclos de expansión con recesión. Este concepto fue el utilizado ayer por Rafael Ferrando, presidente de Cierval, para argumentar la poca incidencia que va a tener la suspensión de pagos de Llanera en el sector de la construcción. De hecho la tildó de “circunstancia que llama la atención por el sector al que pertenece, pero no tiene mayor incidencia”. Ferrando hizo también memoria. El ladrillo ha pasado por crisis (año 1993, la última) y las ha superado.
El espíritu de supervivencia fragua el mensaje del sindicato Comisiones Obreras. Su secretario general de la Federación de la Construcción, José Luis Colomer, mostró optimismo. “Todo tiene solución, dependiendo de la estrategia que quiera adoptar la empresa y los grandes acreedores”, expresó.
Según los últimos datos oficiales, Llanera tiene 784 trabajadores directos a los que hay que sumar los que, mediante subcontratas, también dependen directamente de la constructora.
La situación del personal es lo que más preocupa al sindicato, que hizo ayer un llamamiento público a que tanto empresa como acreedores se sensibilicen con la plantilla. CC. OO. pidió que se incremente el gasto de obra civil para dar un “balón de oxígeno” mientras que UGT propuso potenciar la industria ya que es menos dependiente de las situaciones coyunturales.
Reacciones políticas
Pero aparte de minimizar el efecto de la crisis de Llanera en el sector de la construcción y de aportar posibles soluciones, la primera jornada después de la suspensión de pagos de la constructora valenciana también sirvió para agitar el panorama político. Después de que el ex conseller de Territorio recordara que, durante su etapa al frente de la política urbanística valenciana, había aprobado uno de los proyectos más importantes de la Llanera, el PAI de Catarroja, el portavoz del Bloc en este municipio, Jesús Monzó, pidió explicaciones para saber qué pasará con el proyecto.
La oposición al PP en la Comunitat se unió en sus críticas contra el Consell. El PSPV situó a Llanera como la “víctima de la errática política de la Generalitat” mientras que Compromís responsabilizó al Gobierno valenciano de generar las condiciones que permiten una crisis inmobiliaria simbolizada por Llanera.
Al margen de la Comunitat Valenciana, el Self Trade Bank recordó que se ha pasado por un boom inmobiliario importantísimo. Matizó que el problema lo tendrán las empresas que compraron el suelo caro que las situó como “los más vulnerables”.
Alicia Jiménez, directora de análisis del banco, sentenció: “Llanera es el primer síntoma serio de la desaceleración del mercado de la vivienda”.