Hace ya 15 días que el túnel que une el casco urbano de Alfafar con el polideportivo municipal está cortado al tráfico. Durante estas dos semanas, ir a la nuevas instalaciones es una tarea complicada porque es este el único acceso directo.
El motivo es que las primeras lluvias que se registraron hace varias semanas han dejado cortado el puente que une el barrio de los Alfalares con el complejo deportivo.
Casi tres metros de agua acumulaba el túnel al día siguiente de las fuertes lluvias, pero parece que el tiempo no ha pasado desde entonces. Ayer la parte inferior del puente presentaba una inundación similar a la que tendría de haberse registrado intensas precipitaciones.
Este subterráneo, de reciente construcción, no tiene un buen sistema de evacuación de las aguas pluviales, ya que lleva varias semanas sin que los vecinos puedan utilizar la vía de acceso.
A la entrada de cada extremo del túnel hay unas vallas con una señal de prohibido el paso y un precinto policial, que indica a los conductores y viandante que es peligroso cruzar al otro lado.
Pero el agua no es el único elemento que coloniza el subterráneo. Durante las dos semanas que permanece cortado, los desperdicios se han ido acumulando y ya se pueden observar basuras, un colchón y hasta un carro de supermercado, que ofrecen una lamentable imagen de abandono de la zona. En los alrededores del túnel, los desperdicios también colonizan a sus anchas a pesar de que los solares están vallados.
El corte de la carretera supone para muchos vecinos un serio inconveniente, ya que el túnel es el acceso más directo a las nuevas instalaciones deportivas. Por este motivo, desde que el túnel está cortado, los vecinos deciden cruzar las vías antes que dar un rodeo y acceder por otro túnel.
Ayer por la tarde, las madres que acudían al polideportivo, denunciaron que es “una vergüenza que el túnel lleve 15 días cortado”. Mientras, accedían al otro lado de las vías es una vergüenza”, mientras caminaban por encima del túnel para cruzar por las vías con sus hijos.
Los conductores parecen no acostumbrarse a este corte de tráfico y cuando llegan a las vallas entonces recuerdan que el paso subterráneo está inutilizado y dan la vuelta en ese mismo lugar.
Las soluciones para los conductores son acudir al paso subterráneo que une Benetússer con Alfafar o al paso elevado que esta en los límites de Massanassa y Alfafar.
Los vecinos de Alfafar o Sedaví sufren cada día la barrera de las vías del tren, que incomunica barrios y dificulta el acceso. Cruzar las vías es una costumbre demasiado común pese a que por esta zona pasan decenas de ferrocarriles cada día.
Esta misma semana, los vecinos se manifestaron reclamando que las vías desaparezcan del paisaje de estos municipios. “Encima tenemos que soportar que los pocos accesos que tenemos estén en malas condiciones”, dicen los vecinos.