Como si fuera su propia casa. Una treintena de rumanos fueron desalojados ayer por la fuerza de varias viviendas que habían sido expropiadas para construir la tercera fase del futuro Parc Central de Torrent.
Según los vecinos, los inmigrantes entraron en los inmuebles después de derribar las puertas, que habían sido tapiadas tras la expropiación. “Llevan ahí cerca de dos años”, comentó un vecino, que se quejó de que tenían luz gratis tras conectarse al suministro eléctrico de la calle.
“Han armado mucho escándalo porque no se querían ir”, decían en el barrio, una zona colindante con l’Hort de Trénor, donde se prevé que se ubique la última fase del Parc Central. En esta zona se construirán casi 700 viviendas, de las cuales un tercio serán de protección oficial.
Asimismo, en la zona se reservarán para el Consistorio 35 viviendas más de protección en régimen de alquiler.
Hoy comienza la demolición de una parte de las viviendas situadas en la futura urbanización, las que fueron ayer desalojadas. “Sus propietarios ya habían llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento y hace tiempo que se marcharon”, explicó otro de los vecinos del barrio.
Los inmigrantes habían aprovechado que las viviendas todavía estaban en pie para ocuparlas. “Vivían hacinados, en condiciones lamentables”. Todavía se podía observar ayer el estado en el que se encontraban los inmuebles, con algunos muebles tirados y muchos desperdicios. La puerta de uno de los bajos había sido derribada para proceder al desalojo.
En los inmuebles residían varias familias y “muchos niños, que ni siquiera iban al colegio”. Según los testigos, empaquetaron la mayoría de los muebles que habían ido recogiendo por ahí y se fueron con sus furgonetas. “No trabajaban, pero siempre había mucho movimiento por la noche”, denunciaron los vecinos, que se mostraron satisfechos de que se hubieran ido. “El barrio estaba lleno de suciedad desde que vivían por aquí”, comentaron. “Encima se quejaban de que les habían cortado la luz y el agua, a pesar de que no pagaban nada”, comentaron en el barrio.
Inmigrantes desalojados
No son los primeros inmigrantes rumanos desalojados de viviendas o naves donde residen en condiciones infrahumanas. En Malilla, 20 rumanos abandonaron el pasado domingo las chabolas que ocupaban por la amenaza de desalojo por parte de la Policía Local.
En las naves de Macosa de Valencia, junto a la estación de trenes, se desalojó a un centenar de inmigrantes rumanos a finales del mes de julio, donde vivían en condiciones infrahumanas muchos menores.
La treintena de rumanos partieron ayer hacia un destino desconocido, probablemente a ocupar otra nave abandonada, una chabola o, simplemente, un puente.